Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Si se recuerdan, la semana pasada concluí la predicación diciéndoles que yo estaba completamente consciente, de que de los aproximados 13,000 visitantes mensuales que visitan nuestro portal cristiano en el internet, no todos aceptan o están dispuestos a cambiar.

Una de las razones principales por esto es porque los estudios bíblicos, y predicaciones que presentamos están completamente basados en le Biblia, y la verdad de Dios se les hace difícil de aceptar.  Pero si también se recuerdan, yo les dije que eso no era mi problema.  El que está encargado de que acepten o no acepten las predicaciones es Dios.  Pero ahora debemos preguntarnos, ¿por qué es que existen tantos que no están dispuestos a aceptar la verdad de Dios?

Entre una de las muchas razones por la que existen tantos que no están dispuestos a aceptar la verdad de Dios, es que la mayoría de las personas en el mundo, y esto incluye a un gran número de cristianos,  han formado un concepto erróneo de cómo Dios tiene y debe actuar.

La mayoría de los cristianos, de cierta manera han sido influenciados por Hollywood, y consideran que para que suceda un milagro, o un gran cambio en su vida, una señal extraordinaria tiene que precederlo.  Pero la realidad es que Dios es soberano y aunque puede manifestar su presencia como Él desee, no siempre recibiremos las señales extraordinarias que deseamos ver [1].  Pero esto es algo que a muchos se nos olvida; se nos olvida que Dios es soberano y que no siempre actuara de la manera que nosotros pensamos.

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Es por esta razón que hoy deseo enfocar nuestro estudio bíblico en la soberanía de Dios.

El objetivo de la predicación del día de hoy será para que nos demos cuenta de que Dios no siempre actúa de la manera que pensamos, o esperamos.  Deseo enfocar nuestro estudio bíblico de hoy en este tema porque existe un gran por ciento de cristianos que están esperando que Dios se manifieste en su vida, pero esperan que sea precedido por grandes señales y prodigios.

Así que hoy estaremos examinando un día en la vida del profeta Eliseo, que pienso que es el mejor ejemplo que podemos usar para lograr nuestro objetivo.  Así que vamos a abrir la biblia a 2 Reyes 5:1-14; la lectura es un poco extensa, así que no les leeré todos los versículos, sino que les hare un resumen de algunos detalles, y solamente les leeré los versículos claves que sirven para ilustrar el tema de la predicación de hoy.  Pero como siempre digo, no se olviden de abrir la biblia durante su tiempo de meditación y leer todos los versículos completos.

Ahora, antes de proceder con nuestro estudio bíblico, nos será necesario conocer dos pequeños detalles acerca de lo que estaba aconteciendo durante este periodo en la historia, y de la manera que se comportaba el pueblo en ese entonces.

Lo primero que debemos saber es que Siria era el vecino de Israel al noroeste, y que las dos naciones rara vez estuvieron en términos amigables. Durante el reinado de David, Siria le pago tributo a Israel, y esto es algo que queda bien reflejado en 2 Samuel 8:6 cuando leemos: “…Puso luego David guarnición en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, sujetos a tributo. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue…”

Pero ahora en el tiempo de Eliseo, Siria frecuentemente atacaba a Israel.  Lo segundo que debemos saber es que la lepra era la enfermedad más temida de ese tiempo.  Decir que una persona tenía lepra significaba que esa persona estaba sentenciada a una muerte lenta y agonizante, y debido a ese temor los leprosos eran apartados y rechazados.  Manteniendo estas dos cosas en mente continuemos ahora con nuestro estudio bíblico de hoy.

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Lo primero que encontramos aquí es que se nos dice: “…Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso…”

Como podemos apreciar, Naamán era un hombre de suma importancia; él era un general del ejército de Siria, pero a pesar del prestigio que gozaba, tenia lepra. En otras palabras estaba sentenciado a una muerte lenta y agonizante.  Pero algo muy grande sucedió en su vida, un milagro no esperado, y definitivamente no merecido.  ¿Por qué no era merecido?

Digo que lo que sucedió en la vida de este hombre no era merecido porque en esos tiempos, cuando el ejercito de Siria hacia incursiones en Israel, ellos acostumbraban llevarse a los ciudadanos de la ciudad o aldea cautivos para que les sirvieren de esclavos.

Esto es algo que podemos ver claramente declarado aquí cuando leemos: “…Y de Siria habían salido bandas armadas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la mujer de Naamán…”  Como podemos apreciar, la sierva de la mujer de Naamán era una Israelita que había sido secuestrada de su casa. Ella había sido arrancada de los brazos de sus padres, para nunca más volverles a ver.

La realidad es que desconocemos algo más acerca de esta mujer, y del sufrimiento que ella experimento al ser llevada cautiva.  Pero dada las circunstancias me imagino que no le fue nada agradable, y es por eso que digo que lo que le sucedió a Naamán no fue algo merecido.

Pero fíjense bien en la ironía de lo sucedió aquí.  La única esperanza de salvación de Naamán fue la sierva de su mujer.  La única esperanza que él tenía venia de Israel, el pueblo de su enemigo. Fíjense bien el lo que sucedió para que entiendan bien lo que les estoy diciendo; ella dijo: “…Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra…”  Pero, ¿qué motivo a esta sierva a decir esto?

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La respuesta es fácil, esta sierva fue motivada por el amor de Dios en su corazón.  Esta sierva a pesar de que sufría lejos de su familia tenía a Dios en su corazón, y a  pesar de que los Sirios eran su enemigo, ella no titubeo en presentarle a Naamán la respuesta de como se podía sanar.  Dile a la persona que tienes a tu lado, el amor de Dios nos motiva.

En lo que aconteció en ese momento existe una gran lección para todo cristiano; como fieles cristianos nosotros tenemos que permitir que el amor de Cristo nos motive a cumplir con lo que se nos ha encomendado.

Como fieles cristianos tenemos que reconocer que el mundo de hoy está en la misma situación que este hombre. El mundo está sufriendo de una enfermedad larga y agonizante que eventualmente le conducirá a la muerte.  ¿De qué enfermedad les hablo?

Les hablo de la rebeldía y el pecado.  Y nosotros debemos, y tenemos que actuar igual que actuó la sierva de Naamán;  no podemos titubear en presentarle al mundo la respuesta de cómo pueden obtener la salvación [2].  Dile a la persona que tienes a tu lado: cumple lo que se te ha encargado [3].