Deseo iniciar la predicación de hoy haciendo una pregunta.  ¿Qué necesitamos para ser feliz?  La razón por la que hago esta pregunta es porque existe un gran número de creyentes que no viven felices.  Existe un gran número de cristianos que no logran recibir la felicidad, y el gozo que Dios desea entregarles.  Existe un gran número de cristianos que estando rodeados de bendiciones, no alcanzan verlas y disfrutar de ellas.  Ahora debemos preguntarnos; ¿por qué sucede esto?

Una de las razones principales por la que esto sucede es porque en muchas ocasiones, nosotros buscamos la felicidad en los lugares equivocados.  Digo esto porque existen muchos que buscan la felicidad en las cosas del mundo, o las cosas no duraderas.  Cosas como las riquezas, posesiones materiales y demás.

Pero la gran realidad es que la felicidad que Dios desea entregarnos es mucho más valiosa que cualquier cosa material o posesión, la felicidad que Dios desea entregarnos no solamente nos conduce a una vida feliz, sino que también nos entrega la paz que tanto necesitamos.  La paz que está al alcance de todo cristiano fiel, pero que con frecuencia se nos escapa de las manos, o no logramos recibir.  Así que este será el tema principal de esta noche.

El tema principal de nuestro estudio bíblico de hoy será descubrir cómo podemos alcanzar la felicidad que Dios desea entregarnos.  Abramos ahora nuestra Biblia para encontrar la respuesta a nuestra pregunta.

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Filipenses 4:10-13En gran manera me regocijé en el Señor porque al fin se ha renovado la preocupación de ustedes para conmigo. Siempre pensaban en mí, pero les faltaba la oportunidad. 11 No lo digo porque tenga escasez pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. 12 Sé vivir en la pobreza, y sé vivir en la abundancia. En todo lugar y en todas las circunstancias he aprendido el secreto de hacer frente tanto a la hartura como al hambre, tanto a la abundancia como a la necesidad. 13 ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! (RVA-2015)

Algo que todo ser humano tiene en común, es que todos deseamos ser felices. No existe una persona en el mundo que no desee conducir una vida feliz y en paz.  A todo ser humano le gustaría vivir sin preocupaciones y sin problema alguno, pero lamentablemente esto es imposible alcanzar mientras estemos aquí en la tierra.

El problema que existe es que muchos buscan la paz y felicidad absoluta e inalcanzable, en los lugares inapropiados.   Muchos buscan la paz y la felicidad en las drogas, el alcohol, la fornicación, y el gran sin número de vicios que abundan en el mundo. Pero la gran realidad es que la paz y la felicidad que tantos anhelan, jamás será encontrada en ninguna de esas cosas.

También existe un gran grupo de personas, tanto cristiano como no creyente, que piensan y que buscan alcanzar la felicidad y la paz en su vida a través de las riquezas.  Pero la realidad es que la paz y la felicidad jamás serán encontradas en ninguna de estas cosas tampoco.  ¿Por qué digo esto?

Lo digo porque la felicidad y la paz son mucho más que tener riquezas. Es más, yo diría que mientras más rico es una persona, menos paz tiene. ¿Por qué digo esto? Lo digo porque en la mayoría de los casos, estas personas están más preocupadas en cómo mantener o aumentar sus riquezas, que en cualquier otra cosa.

Hace un tiempo atrás leí una ilustración que sirve para ilustrar con exactitud el punto que deseo hacerles.  Escuchen esto y díganme si tiene sentido o no.

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Las riquezas pueden comprar el placer, pero no el amor. Las riquezas pueden comprar el espectáculo, pero no la felicidad. Las riquezas pueden comprar un acompañante, pero no un amigo. Las riquezas pueden comprar una casa, pero no un hogar. Las riquezas pueden comprar medicinas, pero no la salud. Las riquezas pueden comprar libros, pero no la inteligencia. Las riquezas pueden comprar tranquilizantes, pero no la paz. Las riquezas pueden comprar un crucifijo, pero no un salvador. Las riquezas pueden comprar la tierra, pero no el cielo.  ¿Tiene esto sentido o no?

Ahora bien, si hiciéramos una encuesta y preguntáramos; ¿qué necesitamos para ser felices?, estoy completamente seguro que recibiríamos una gran variedad de respuestas.  Recibiríamos una gran variedad de respuestas porque a pesar de que todos hemos escuchado hablar de la felicidad y la paz, un gran número de cristianos no ha logrado alcanzarla.  ¿Por qué no han logrado alcanzarla?  Como les dije, muchos buscan obtener la paz y felicidad en los lugares incorrectos, pero la razón principal por la que muchos no logran alcanzarla es descrita en solo una palabra; insatisfechos.

Para que logren tener un mejor entendimiento de lo que deseo explicarles en esta predicación, veamos ahora la definición de la palabra “satisfacción”.  La definición de satisfacción es: “Confianza o seguridad del ánimo.  Cumplimiento del deseo o del gusto” [1]. Así que insatisfacción, o insatisfecho, significa la falta de satisfacción.  En otras palabras, la falta del deseo o del gusto.

La insatisfacción es la que nos arrastra a conducir una vida llena de lamento, en vez de una vida llena de felicidad y gozo.  La insatisfacción es la que nos arrastra a conducir una vida encerrados en pensamientos y deseos del pasado, en vez de pensamientos y ambiciones del futuro.

La insatisfacción es la que nos arrastra a vivir una vida llena del “que si…” La insatisfacción es la que llena nuestra mentes de pensamientos como: “si yo hubiera”; “si yo no hubiera”.  Pero como me decía mi papá cuando yo le hablaba de esa manera, “claro, y si mamá tuviera ruedas fuera bicicleta.” ¿Qué lección me dio mi padre al decirme esto?

La lección que mi padre me dio, y ahora comparto con ustedes, es que no podemos vivir encerrados en el “que si”, sino tenemos que avanzar.  Tenemos que superar esos lamentos del pasado, y movernos al presente. Debemos y tenemos que movernos al futuro que Dios desea que tengamos.  ¿Qué es lo que Dios tiene en mente para cada uno de nosotros? ¿Qué futuro desea Dios entregarnos?

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Lo que Dios tiene en mente para cada uno de nosotros, y el futuro que Él desea entregarnos, está bien declarado en Jeremías 29:11 cuando leemos: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (RVR1960).  Pero para que esto suceda tenemos que movernos de lugar. Tenemos que movernos de pensamientos de derrota, a convicción de la palabra de Dios. Dile a la persona que tienes a tu lado: muévete de lugar.

¿Cómo podemos lograr la felicidad y la paz en nuestra vida?  Pablo responde esta pregunta claramente aquí cuando leemos: “…No lo digo porque tenga escasez pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. 12 Sé vivir en la pobreza, y sé vivir en la abundancia. En todo lugar y en todas las circunstancias he aprendido el secreto de hacer frente tanto a la hartura como al hambre, tanto a la abundancia como a la necesidad…”  ¿Cuántos pueden ver la respuesta a la pregunta?