Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Como les dije la semana pasada, el cristianismo está en peligro. El cristianismo está en gran peligro debido a la apostasía, negligencia, y el gran desánimo que existe en el pueblo de Dios de hoy.  Y las religiones y cultos inspiradas por el demonio continúan su ataque contra la verdadera doctrina de Cristo.  Ahora debemos preguntarnos, ¿por qué está sucediendo esto con tan gran intensidad?

La razón principal por la que estamos viendo los ataques intensificados en contra de nuestra fe es porque un gran número de fieles cristianos han abandonado el campo de batalla.  Y la razón principal por la que muchos abandonan el campo de batalla es porque se cansan de ver como tantas personas, a pesar de escuchar la verdad de Dios la ignoran, o simplemente no creen lo que se les dice.  Pero lo que sucede es que una vez que un cristiano fiel abandona el campo de batalla, lo que hace en esencia es cederle el territorio al enemigo de las almas.  Y la realidad es que un ejército que continuamente retrocede nunca lograra ganar una guerra.

Los estudios bíblicos y predicas cristianas acerca de nuestra lucha nos revelan claramente que todo cristiano se encuentra en medio de una gran batalla [1].  Todos aquí fuimos escogidos y llamados a defender nuestra fe.  Estamos llamados a la ofensiva, no a la retirada; estamos llamados a confiar en que Dios nos entregara las victorias [2].   Pero cuando dejamos de confiar en Dios, es decir, cuando dejamos de confiar que el poder de Dios es el que nos permite las victorias, entonces comenzamos a retirarnos del campo de batalla, y eventualmente, dejamos de pelear por completo.  En otras palabras, existe un gran número de cristianos que han permitido que las fuerzas del enemigo los expulsen del lugar donde Dios desea que estén.

Ahora debemos preguntarnos: cómo iglesia, ¿qué podemos nosotros hacer para evitar que nuestros hermanos abandonen el campo de batalla?  ¿Qué podemos hacer para levantar a los caídos y animar a los desanimados a pelear por lo que Dios nos ha entregado?  Para contestar estas preguntas hoy vamos a analizar un evento histórico encontrado en el Antiguo Testamento.  La predicación de hoy será con el propósito de descubrir lo que la iglesia de hoy más necesita.  Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

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Éxodo 17:8-13Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. 10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. 11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. 12 Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. 13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.

Como siempre digo, para tener un mejor entendimiento de las predicas cristianas y estudios bíblicos que les presento, es necesario hacer un breve repaso de historia.  Primeramente debemos notar que esta batalla en Refidim tomo lugar poco después de que el pueblo de Israel recibiera una bendición de Dios.  Es necesario que notemos este diminuto detalle porque la realidad es que este detalle nos revela una táctica militar que el enemigo usa con frecuencia.  En otras palabras, nuestro enemigo con frecuencia lanza un fuerte ataque en contra nuestra inmediatamente que recibimos una bendición.  ¿Por qué digo esto?

Lo digo porque cuando analizamos el capítulo entero, podemos fácilmente discernir que el pueblo de Dios estaba desalentado, y en camino a la desobediencia.  Esto es algo que queda bien ilustrado en Éxodo 17:2-3 cuando leemos: “…Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová? 3Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?..” Sin embargo, no obstante este inicio de rebeldía Dios derramo una gran bendición sobre ellos.

Los estudios bíblicos nos enseñan que Dios se glorifico para eliminar cualquier duda que pudiese existir en sus mentes de que Él estaba en completo control, y que les guardaría y supliría en todo momento.  ¿Qué bendición habían recibido ellos, y de qué forma se había glorificado Dios?  La respuesta a nuestras preguntas quedan bien claras en Éxodo 17:6 cuando leemos: “…He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel...”  Estos brevísimos detalles históricos nos revelan claramente lo que les dije hace un instante; las fuerzas del enemigo con frecuencia atacan al pueblo de Dios inmediatamente después de recibir una bendición de Dios.  ¿Por qué digo esto?  Lo digo porque el ataque de Amalec tomo lugar acto seguido de ellos recibir la bendición. Manteniendo estas cosas en mente, continuemos ahora con el estudio bíblico de hoy.

¿Continúa el enemigo usando la misma táctica que uso contra el pueblo de Israel hoy en día?  La respuesta a esta pregunta es si.  Lo que le sucedió a ese pueblo es muy semejante a lo que nos sucede individualmente, y lo que está sucediendo en el pueblo de Dios de hoy.  Digo esto porque cuando tomamos el tiempo de meditar en las bendiciones que hemos recibido de Dios, estoy seguro que la mayoría de nosotros descubriremos que los ataques más intensos que hemos recibido fueron inmediatamente de haber recibido la bendición. Los amacelitas eran una tribu nómada y predatoria, y el ejército de nuestro enemigo no es muy diferente.

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Los estudios bíblicos nos revelan que el ejército del enemigo constantemente busca cristianos que puedan encontrarse en una situación igual o similar al pueblo de Dios en ese entonces; cristianos que estén en camino de rebeldía, cristianos que no estén completamente confiados en la gracia y providencia de Dios.  Los poderes de las tinieblas constantemente buscan desviar a los cristianos fieles, y robarles las bendiciones que Dios le ha entregado [3].  Ahora debemos preguntarnos, ¿qué lección desea Dios que aprendamos del acontecimiento histórico que estamos explorando en el estudio bíblico de hoy?  En el acontecimiento histórico que estamos explorando hoy encontramos tres cosas cruciales que debemos aprender.

Número uno; tenemos que llegar al convencimiento de que la humanidad, especialmente los cristianos, tiene un enemigo en común.  En este caso en particular vemos que Moisés, y el pueblo de Dios de ese entonces, tenían a los amacelitas que les querían destruir.  De igual manera, los cristianos siempre debemos estar muy consientes de que estamos en medio del campo de batalla, combatiendo el ejército de las tinieblas.  ¿Y cuál es el campo de batalla?  Los estudios bíblicos acerca de este tema nos revelan que el campo principal de batalla es nuestra mente.  Y al igual que en el caso del pueblo de Dios en este momento en la historia, el enemigo constantemente tratara de sembrar pensamientos de engaños, duda, y tentación, que solo conducen a la rebeldía, desánimo, apatía, y temor.  Y creo firmemente que es por eso que el apóstol Pablo en Efesios 4:23 le dice a todo cristiano: “…y renovaos en el espíritu de vuestra mente…”  Dile a la persona que tienes a tu lado: renueva tu mente.

La batalla que estamos explorando hoy fue peleada entre dos ejércitos; el ejército de Israel [4], y el ejército amalecita.   Al igual, la guerra espiritual está tomando lugar entre dos ejércitos; el ejército de Dios, es decir los cristianos fieles, y el ejército de las tinieblas.  Lo que todo cristiano debe comprender es que nuestro adversario, a pesar de que es un ser derrotado [5], él continua siendo un gobernador poderoso y malvado.  Tal como el ejército amalecita, el ejército del maligno viene a tratar de destruir y robar lo que Dios nos ha entregado.  El ejército del maligno viene a tratar de encerrarnos en prisiones de esclavitud al pecado [6].

Los estudios bíblicos y predicas cristianas basadas en la sana doctrina nos enseñan que nuestro enemigo es que él es un ser muy astuto [7], y emplea tácticas cautelosamente calculadas en sus ataques [8].  Pero a pesar de todo esto, él continúa siendo un ser derrotado.  Esto es algo que queda bien claro en Colosenses 2:15 cuando leemos: “…y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz…”  Dile a la persona que tienes a tu lado: ¡Jesús destruyó las obras del diablo!