Predicas Cristianas

Hermanos estamos viviendo en unos tiempos bastante difíciles.  En estos tiempos se están viendo cosas que no solo son alarmantes, sino también peligrosas.  Con cada día que pasa el mundo se convierte más a la maldad, y más se rebela en contra de Dios.  Estoy seguro que todos aquí estamos de acuerdo cuando digo que este mundo necesita mucho de Dios.

Estoy seguro que todos estamos de acuerdo cuando digo que el cuerpo de Cristo necesita un avivamiento.  Necesitamos que el Espíritu Santo se derrame sobre la iglesia para que podamos experimentar un cambio. Pero un cambio en este mundo no es algo que podremos obtener fácilmente. No es algo que podremos obtener fácilmente porque existen muchas personas que se encuentran completamente muertos en el espíritu.

Esto es la verdad de todo aquel que vive en el mundo, pero lamentablemente, también se aplica a un gran número de personas en el cuerpo de Cristo. Es por eso que deseo que hoy examinemos una pequeña parte de las escrituras, que describe muy bien la condición espiritual en la cual se encuentra este mundo, y la de muchos dentro del cuerpo de Cristo, es decir, la iglesia de hoy.

Debido a que el tiempo que compartimos es corto, no les estaré leyendo inicialmente los versículos que estaremos estudiando hoy, sino que los leeremos a medida que desarrollamos el estudio biblico. Pero si deseo que abran sus biblias ahora a Ezequiel 37:1-10, cuáles serán los versículos que emplearemos en nuestro estudio bíblico de hoy. Pasemos ahora a la palabra de Dios.

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Como acostumbro a decir, para obtener un mejor entendimiento del estudio bíblico de hoy, nos será necesario conocer a este hombre llamado Ezequiel, (en hebreo significa Dios fortalece, o fortalecido por Dios). Ezequiel fue uno de los profetas mayores, y profetizó entre los judíos exiliados en Babilonia durante los últimos días de la decadencia y la caída de Judá. Este hombre ministro a lo largo de los días más difíciles de la historia de ese pueblo; en otras palabras, el período de setenta años de cautiverio en Babilonia. Ezequiel fue llevado cautivo antes del asalto final en contra de Jerusalén; y él uso profecías, parábolas y señales, para dramatizar el mensaje de Dios para Su pueblo [1].

Pero no obstante las fuertes advertencias, y el llamado al arrepentimiento que Dios les envió a través del profeta, este pueblo eventualmente dejo de existir. Y ahora debemos preguntarnos, ¿por qué fue que Jerusalén y Judá dejaron de existir? La razón por la que este pueblo dejo de existir fue debido a la desobediencia e idolatría. Ahora pregunto, ¿existe esto en el mundo, y dentro de la iglesia de hoy?  La triste realidad es si. Y es por eso que hoy en día podemos ver como muchos se desvían de la verdad de Dios para seguir doctrinas de hombres, y otros buscan apartar al hombre completamente de Dios a través de “…filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo…” (Colosenses 2:8). Manteniendo esto en mente, continuemos ahora con nuestro estudio biblico de hoy.

Examinemos ahora con detalle la descripción que Ezequiel utiliza aquí.  Cuando se habla de un hueso, lo primero que nos viene a la mente es algo que ha muerto, ¿verdad?  Pero quiero que nos fijemos en que aquí Ezequiel no solamente dice que había huesos, sino que los describe como “…secos en gran manera….”. Reflexionemos en esto por un instante, pensemos en el significado que esto tiene en nuestra vida.  La realidad es que cuando meditamos un poco en el asunto, no nos será difícil reconocer que el mundo está completamente lleno de huesos secos.

Cuando tomamos el tiempo de reflexionar en las condiciones en la que se encuentra el mundo, pronto nos damos cuenta que a diario nosotros caminamos, y atravesamos, por este valle lleno de huesos secos.  Esto es la verdad acerca de todo aquel que vive en el mundo.

Esto es la verdad de todos aquellos que aun no conocen la verdad.  Esto es la verdad de todos aquellos que se encuentran perdidos en un mundo de sufrimiento, en un mundo de esclavitud al pecado, en un mundo lleno de maldad.  Pero lamentablemente, también es la verdad acerca de muchos que componen el cuerpo de Cristo.

La pregunta que nos debemos hacer es ¿por qué esta sucediendo esto en el cuerpo de Cristo?  Yo diría que la principal razón por la que existen tantas personas muertas espiritualmente dentro de la iglesia de hoy, es porque no están escuchando la verdad de Dios, no están escuchando la palabra de Dios sin adulterar, sino que están escuchando un evangelio aguado y sin sustancia.

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Y esto, en casi toda ocasión, conduce a muchos a no tratar de desarrollar una relación más intima con Dios. En otras palabras, están escuchando lo que desean oír, así que no toman el tiempo de escudriñar la palabra de Dios, y ver las advertencias y sabios consejos que encontramos en ella. Y la realidad es que esto mismo fue lo que sucedió en el caso de Ezequiel.

Digo esto porque la descripción usada en estos versículos, es una perfecta descripción de como se encontraba el pueblo de Dios en ese entonces.  Ellos se habían rebelado en contra de Dios, ellos habían dejado atrás todas las cosas que Moisés le había enseñado, y se habían olvidado de todo lo que Dios había hecho por ellos.  Hermanos, y les digo que no existe mucha diferencia entre el pueblo de ese entonces, y muchos dentro del pueblo de Dios de hoy.  ¿Por qué ha sucedido esto?

La razón principal por lo que esto ha sucedido, es porque en muchas ocasiones, nosotros somos de muy mala memoria, en muchas ocasiones se nos olvida lo que Dios ha hecho por nosotros.  Se nos olvida que solo Él nos pudo dar la paz que hoy tenemos [2], que solo Él pudo calmar esas tormentas en nuestras vidas que nos azotaban de un lado al otro [3].  Que solo Él nos pudo liberar del yugo del enemigo [4].  Que solo Él nos pudo liberar de la esclavitud al pecado [5].  ¿Que sucede cuando nos olvidamos de estas cosas?  Lo mismo que encontramos aquí.

Lo que sucede cuando nos olvidamos de la verdad de Dios, es que nuestra relación con Dios comienza a sufrir, y morimos espiritualmente. Creo que si reflexionamos un podo en las personas que nosotros conocemos, muchos de nosotros nos daremos cuenta de que conocemos a muchos que se han alejado, o desviado de la verdad de Dios debido a la mala memoria.

Creo que a todos aquí nos llegara a la mente el nombre de una o más personas, que habiendo sido alguna vez seguidores de la verdad de Dios, ahora se encuentran apartados por completo, es decir, se encuentran muertos espiritualmente, se encuentran en la misma condición de esos huesos secos en el valle. Y como he dicho en numerosas ocasiones, a nosotros se nos ha delegado una gran responsabilidad [6].  Y en los versículos que estamos estudiando en el día de hoy, encontramos cinco puntos clave que Él quiere que nosotros conozcamos, y hagamos.

Primero. La palabra nos dice (vers. 1): “La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos…”. ¿Qué es lo primero que Dios espera y desea que hagamos? Lo primero que Dios quiere y desea que hagamos, es que seamos obedientes.  Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios quiere que nos dejemos guiar.

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Dios aquí guió a Ezequiel hasta ese valle, un valle que no pudo haber sido nada bonito.  Hagamos uso de nuestra imaginación; vamos a tratar de hacer una imagen mental, un valle completamente cubierto de huesos humanos, huesos secos regados por todas partes.  Estoy seguro que todos aquí diríamos que no puede haber sido nada bonito, pero Ezequiel se dejo guiar.  Ezequiel no dudo, él no se negó, él obedeció y se dejo guiar.

Dios quiere lo mismo de nosotros hoy en día.  Dios quiere que seamos obedientes a Su palabra, Dios quiere que nos dejemos guiar.  El problema esta en que muchos de nosotros no se lo permitimos.  No permitimos ser guiados por el Espíritu Santo que mora en nosotros [7]. No nos sometemos a Su voluntad. En muchas ocasiones, debido al orgullo, nuestro carácter, y por causa de los celos, no prestamos atención al mensaje que Dios nos envía.  No permitimos que nuestro Señor nos tome de la mano y nos guié hacia donde Él quiere que estemos, debido a que nos encontramos en algún tipo de rebeldía.

En el caso de Ezequiel, Jehová le guió hasta este valle lleno de huesos, algo que como todos hemos concluido, tuvo que haber sido un lugar muy desagradable, pero Dios lo hizo con un propósito. Aunque  nosotros en algunas ocasiones no alcancemos ver el propósito de Dios, aunque en algunas ocasiones no podremos entender el porqué, tenemos que mantenernos obedientes.