Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Estaba viendo el televisor el otro día, y en realidad no me recuerdo ni que canal era, pero era un documental acerca de manifestaciones y huelgas que las personas usan para protestar en contra de gobiernos, gobernantes, etc. Etc. No vi todo el documental, sino que solo vi unos minutos, y lo que más me llamo la atención fue que ellos dijeron que la forma de protesta más usada alrededor del mundo es la huelga de hambre.

Y yo creo que todos aquí estaremos de acuerdo en decir que esto tiene que ser verdad, ya que todos aquí hemos escuchado acerca de cómo los presos políticos en Cuba han protestado las inhumanidades y atrocidades cometidas por esa dictadura, usando este tipo de huelga.

Pero al escuchar como ellos habían identificado este tipo de huelga como la más común, entonces pensé, ¿qué pasaría si envés de huelgas de hambre fueran ayunos?, ¿qué pasaría si en vez protestas fueran oraciones?, ¿qué no nos daría nuestro Padre? Busquemos las respuestas en la palabra de Dios.

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Marcos 9:14-29 – Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos. 15 Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron. 16 El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos? 17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, 18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. 19 Y respondiendo él, les dijo: !!Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. 20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. 21 Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. 22 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. 23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. 24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. 25 Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. 26 Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. 27 Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó. 28 Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? 29 Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.

Para tener un mejor entendimiento de la predicación de hoy, examinemos brevemente lo que había sucedido antes de llegar a este punto en la historia. Cuando leemos este capitulo desde el comienzo, vemos que los discípulos fueron llevados a una montaña para estar a solas con Jesús. Y los estudios bíblicos nos revelan que el Señor se transfiguro delante de ellos [1]. Entonces cuando los discípulos bajaron del monte, ellos se encontraron en esta situación que hemos visto aquí.

Los discípulos acaban de tener una experiencia bella y gloriosa, pero ahora estaban viendo algo totalmente opuesto. Ellos pasaron de ver a Jesús en toda su gloria, a ver un demonio. Lo que sucede es que según los cristianos crecemos espiritualmente, nuestros ojos espirituales son abiertos y alcanzamos ver mejor las cosas que Dios nos tiene. Pero, tener nuestros ojos espirituales abiertos también significa que no solo veremos lo bueno y lindo; cuando nuestros ojos espirituales son abiertos, también veremos las cosas feas. Esto es lo que les pasó a los discípulos, sus ojos espirituales fueron abiertos en el monte cuando vieron al Señor en toda su Gloria, pero ahora veían al demonio y todo su horror. Manteniendo este breve detalle en mente, continuemos ahora con nuestro estudio bíblico de hoy.

En el versículo 14 leemos: “…Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos…” Examinemos lo que sucedió aquí.

Lo que estamos viendo aquí es que los discípulos estaban discutiendo con la multitud. En otras palabras, la multitud estaba tratando de desacreditarlos, y esto es exactamente lo que el mundo trata de hacer en todo momento.

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El mundo trata de desacreditar a Jesús por todos lo medios habidos y por haber, y la mayoría de las veces lo hace a través de los mismos cristianos. En este caso, los discípulos estaban discutiendo, y casi que podemos escuchar las acusaciones y críticas que se estaban haciendo.

Seguramente decían cosas como: Si ustedes fueran realmente hombres de Dios pudieran reprender a este demonio. O quizás: ¿qué poderes puede tener tu Señor cuando ni si quiera pueden reprender a este demonio? Es por esta razón que nosotros tenemos que mantener un testimonio limpio y sano, conduciendo nuestra vida según la palabra de Dios. Cuando no hacemos esto entonces le estamos dando una entrada al enemigo en nuestra vida, para que pueda desacreditar a nuestro Rey y Salvador. Lo que sucede es que según vamos creciendo espiritualmente, los ataques de los poderes de las tinieblas intensifican, siempre con el propósito de desacreditarnos a nosotros y al Señor. Continuemos.

El versículo 15 dice: “…Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron…” Esto aquí es bien importante. Como podemos apreciar, la multitud se sorprendió al verle llegar. ¿Por qué creen que se sorprendieron? ¿Fue porque todavía estaba radiando de Su transfiguración? O ¿fue porque llego en el momento justo cuando estaban tratando de desacreditarle? Lo que sucedió en este momento es igual que lo que estoy seguro que le ha pasado a toda persona en este lugar. ¿Cuántos han estado hablando de una persona, y de repente la persona entra por la puerta, o llega a dónde estamos? Esto es algo que estoy seguro nos ha pasado a todos, ya que hasta existe un refrán que solemos usar cuando sucede: “hablando del rey de Roma, y asomando su corona”. Y eso fue lo que sucedió aquí, ellos criticaban a los discípulos y trataban de desacreditar a Jesús, pero de repente Jesucristo llego.

Ahora bien, los estudios bíblicos y predicas cristianas basadas en la sana doctrina, nos enseñan que Jesucristo le había dado toda autoridad a los discípulos para reprender demonios. En los estudios bíblicos también encontramos como los discípulos habían sido enviados en una misión a los pueblos cercanos, y habían reprendido demonios y sanado a las personas [2].

Pero en este caso ellos no pudieron hacer nada. Ellos no pudieron reprender a este demonio. ¿Por qué no pudieron? ¿Cuál puede haber sido la razón? A caso ¿fue porque Jesús le había dado poder temporario? Les digo que NO. La razón fue una de que ellos desconocían; la razón es porque existen diferentes tipos de demonios.

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La realidad de todo es que dentro del ejército de Satanás existe una jerarquía, y unos demonios son más poderosos que otros. Y es exactamente por eso que vemos que el Señor aquí les dijo: “…Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno…” Así que en este caso vemos que los discípulos estaban peleando en contra un demonio, quien era más poderoso de los que ellos habían previamente batallado.

Marcos hace este relato para que nos demos cuenta que la batalla contra satanás nunca es fácil. Pero no obstante lo difícil que las cosas puedan aparentar, los cristianos tenemos la victoria sobre todo principado o poder de las tinieblas. Y esto es algo que el Señor nos dice claramente en Lucas 10:19 cuando leemos: “…He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará…” En otras palabras, nosotros tenemos la victoria y su nombre es Jesús [3]. Nosotros tenemos la victoria en nuestras manos, pero en ocasiones nuestra fe nos falla.

Algunas veces cuando oramos, nuestras oraciones no declaran el poder que se nos ha entregado. Y esto es algo que le sucede a todo cristiano con frecuencia, debido a que Dios no siempre nos da lo que pedimos. Pero la realidad es que nosotros no siempre pedimos correctamente, o lo que nos conviene; sino que pedimos cosas que van en contra de la voluntad de Dios, o simplemente pedimos cosas para satisfacer los deseos de la carne, o por si acaso [4].

Pero todo esto son cosas que hemos cubierto en otros estudios bíblicos. De lo que todo cristiano tiene que estar muy consiente es de que Dios sabe muy bien lo que necesitamos [5]. Dios sabe exactamente lo que necesitamos, y podemos estar seguros de que lo recibiremos. Puede que no recibamos exactamente lo que deseamos en ese momento preciso, pero de algo que podemos estar bien seguros es que nuestro Padre nos bendice abundantemente [6].

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