Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Me sucedió algo el otro día que deseo compartir con ustedes. Como todos saben, nuestro ministerio en el Internet tiene muy buen alcance, y mensualmente recibimos miles de visitas de personas en busca de sermones, predicas cristianas y estudios bíblicos basados en la sana doctrina.

Aunque no toda persona que visita la pagina toma el tiempo de escribirnos, y decirnos que han sido bendecidos por las predicas cristianas y estudios bíblicos que presentamos, siempre puedo contar en que los que se creen más santos que el santísimo, o como les llamamos, los santurrones, que siempre escriben para criticar y condenar.

Ahora bien, con lo que les acabo de decir yo no estoy diciendo ni implicando que el co-pastor o yo seamos los más sabios del mundo.

Al igual que todos aquí, nosotros podemos cometer errores; sin embargo, deseo que quede bien claro que nunca presentamos una predicación o estudio bíblico sin antes asegurarnos de que lo que les estamos diciendo está completamente basado en la biblia. Y como he dicho en numerosas ocasiones, no acepten nada de lo que decimos, sino pruébenlo a luz de la Palabra de Dios [1].

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Pero todo esto es algo que toda persona que sigue nuestro ministerio, al igual que todos ustedes, conocen muy bien, así que déjenme llegar al punto.

Lo que me sucedió fue que uno de estos santurrones me escribió un email detallado, e insultante acerca de una predicación que leyó. Por lo que pude apreciar según el tono de su correspondencia, además de ser una persona maleducada (grosera) y de escaso conocimiento bíblico, esta persona es adventista del séptimo día, o legalista.

Digo esto porque esta persona trató de rebatir el contenido completo de un estudio bíblico, usando solamente un versículo.

Lo más interesante de todo es que el versículo que uso para condenarme, maldecirme, y decir que yo estaba “guiando a las personas al infierno”, fue un versículo que tomo completamente fuera de contexto histórico.

Y es exactamente por eso que a pesar de que muchos encuentran mis repasos históricos un poco aburridos, siempre tomo el tiempo de presentárselos. Los detalles históricos nos ayudan a entender y a poner en contexto lo que estamos estudiando. Ahora bien, normalmente yo no tomo el tiempo de contestar mensajes de esta índole, pero en esta ocasión no me pude resistir y le conteste.

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Les puedo decir que hasta el día de hoy esa persona no me ha respondido, ya que en mi repuesta le demostré bíblicamente los errores que él había cometido. Pero ahora debemos preguntarnos, ¿por qué existen tantas personas así?

Santiago 3:1-12Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. 2 Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. 3 He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. 4 Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. 5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, !!cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! 6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. 7 Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; 8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. 9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. 10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11 ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? 12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

Bueno, aquí voy con un breve resumen histórico para que entiendan bien el mensaje que Dios desea que escuchemos. La mayoría de los teólogos están de acuerdo que el libro de Santiago fue escrito por Santiago, el hermano de Jesús [2], quien aparentemente no creyó en la identidad de Jesús hasta después que el Señor se le apareciera después de la resurrección [3]. Lo que estaba sucediendo en ese entonces no es muy diferente a lo que esta sucediendo actualmente.

Lo que estaba sucediendo en ese entonces es que los creyentes judíos estaban plagados de problemas que estaban probando su fe, y Santiago estaba preocupado de que estaban sucumbiendo a la impaciencia, la amargura, el materialismo, la desunión y la apatía espiritual.

Así que el propósito de este libro no es doctrinal o apologético (defensa de personas o cosas), sino es práctico.  Santiago busca desafiar a los creyentes a examinar la calidad de su vida diaria en términos de actitudes y acciones.

La lección principal de este libro es que el creyente reciba convicción de que una fe genuina produce cambios reales en la conducta y el carácter de una persona, y la ausencia de cambio es un síntoma de una fe muerta [4]. Manteniendo esto en mente continuemos ahora con nuestro estudio bíblico de hoy.

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Regresemos ahora a la pregunta inicial; ¿por qué existen tantas personas que se llaman cristianos, que teniendo poco o ningún conocimiento o entendimiento bíblico, sin dificultad abren sus bocas para maldecir y ofender?

Creo que la respuesta a esta pregunta queda bien ilustrada en la declaración de Santiago aquí cuando leemos: “…Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. 2 Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo…”

Y quiero que notemos muy bien lo que él dijo aquí: “…no os hagáis maestros muchos de vosotros…” ¿Por qué quiero que prestemos atención a esta pequeña frase? Deseo que prestemos atención a esta pequeña frase porque aquí está la respuesta a la pregunta.

La razón por la que existen tantos supuestos cristianos que maldicen y ofenden es porque se piensan maestros, pero en realidad no son maestros, sino papagayos.

Les llamo papagayos porque la gran mayoría de estas personas no han tomado el tiempo de estudiar y meditar en la Palabra de Dios, y solo se dedican a repetir las mentiras y falsas doctrinas que han escuchado.