Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Una gran realidad es que alrededor del mundo existe un incontable número de iglesias, que proclaman seguir a Jesucristo. En otras palabras, existe un incontable número de instituciones religiosas, a las que llamamos iglesias, que se identifican como cristianas.

El problema está en que no todas estas iglesias siguen lo que nos enseña la biblia, sino que en muchas ocasiones han cambiado el verdadero significado de la Palabra de Dios para su propio beneficio [1].

Ahora bien, a la mayoría de estas instituciones que se llaman iglesias, nosotros le decimos sectas; o sea, grupos de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión, que cuando comparamos lo que enseñan y predican en contra de la Palabra de Dios, fácilmente encontramos que la doctrina que siguen no tiene fundación bíblica.

Pero desdichadamente también existen muchas iglesias cristianas que han adoptado teologías humanas, y por lo tanto han causado división en el Cuerpo de Cristo.

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Permítanme un breve ejemplo para que entiendan bien lo que les quiero decir. Yo considero que la iglesia bautista es una iglesia cristiana. Sin embargo, la iglesia bautista en su declaración de fe, o sea, la doctrina que han aceptado, es que creen que las señales de la revelación del Espíritu Santo han cumplido su propósito, y no son aplicables a la obra del Espíritu Santo hoy [2].

Esto significa muchas cosas, y entre ellas esta que ellos no creen en hablar en lenguas. Ahora bien, me detengo aquí para hacer una breve aclaración. En cuanto a hablar en lenguas, yo tampoco creo que hablar palabras inentendibles o el balbuceo que muchas iglesias han adoptado como lenguas es real.

La realidad es que hablar en lenguas es hablar en forma que toda persona entienda [3], y hasta el día de hoy, yo no he visto una verdadera manifestación de este don.

Pero porque yo no lo haya visto, esto no quiere decir que no pueda existir; por lo tanto, yo no puedo descartar el hecho de que puede ser posible, ya que en la biblia no encuentro nada que diga que Dios ha dejado de derramar los dones espirituales [4].

Quiero que quede bien claro que no tengo nada en contra de la iglesia bautista; solo use este ejemplo porque hace un tiempo atrás conversaba con un pastor bautista, y este fue uno de los puntos que tocamos durante la conversación.

Y mi pregunta a él fue una que evadió contestar, ya que le pregunte; ¿si me pongo a hablar, y de repente me entienden los alemanes, rusos, chinos, y franceses, no sería esto una señal de hablar en lenguas? Pero él no puede creer en que esto pueda suceder debido a la doctrina que sigue. ¿Qué significa esto?

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Esto significa que otras iglesias cristianas no se podrán unir a las iglesias bautistas, y viceversa, ya que nunca podrán estar de acuerdo en la doctrina que seguirán. Hasta aquí el ejemplo.

Hablando de iglesias, estaba leyendo el libro de Apocalipsis el otro día cuando algo bien interesante me llamo la atención. Fue la carta a la iglesia de Filadelfia. Me llamo mucho la atención porque esta era una iglesia muy diferente a todas las otras. Fue la única iglesia cual nuestro Señor no tenía quejas de ella. Esta era la iglesia que a Cristo deleitaba. Y es por eso que deseo enfocar nuestro estudio bíblico acerca de esta iglesia.

Apocalipsis 3:7-13 Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: 8 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. 9 He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies y reconozcan que yo te he amado. 10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. 11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. 12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. 13 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Lo primero que debemos notar aquí es que Jesucristo se presenta a esta iglesia de manera inusual. Digo esto porque los estudios bíblicos y predicas cristianas basadas en el libro de Apocalipsis nos enseñan, que en las otras cartas a las iglesias, el Señor utiliza símbolos para describirse; sin embrago, aquí vemos que Él se le revela a ellos bien claro llamándose: “…el Santo, el Verdadero…” Porque solo Jesús es santo y prefecto. Pero Jesucristo no solamente se le revela a la iglesia claramente, sino que también les deja saber lo que Él puede hacer. Examinemos esto un minuto.

Observemos lo que dice el versículo ocho para que vean de lo que les hablo. El señor dice: “…Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre…”

Ahora debemos preguntarnos, ¿puede el Señor estar hablándonos a nosotros hoy aquí? ¿Ha el Señor abierto alguna puerta para nosotros? La respuesta a ambas preguntas es si. Con esto aquí, Jesucristo nos habla para recordarnos lo que Él ha hecho por nosotros.

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Debido a que no hemos negado su nombre, debido a que le hemos aceptado de todo corazón como nuestro Rey y Salvador personal, y perseveramos en seguirle, Jesucristo ha abierto las puertas del Reino de Dios. Y los estudios bíblicos y predicas cristianas basadas en la sana doctrina, claramente nos prueban que Jesucristo es el único que las pudo abrir, y es el único que las puede cerrar.

Y al igual que Él abrió las puertas del Reino de Dios, Él también ha abierto puertas para nosotros aquí en la tierra. Y para darnos cuenta de todas las puertas que Jesucristo ha abierto en nuestra vida, lo único que tenemos que hacer es recordar las bendiciones que hemos recibido desde el momento que Él entro en nuestra vida. ¿Puede alguien acordarse de alguna puerta que el Señor haya abierto?

Si yo fuese a decirles todas las puertas que Él ha abierto por mí, me tomaría el resto de la tarde. Así que no lo haré, solo les diré la que tiene mayor significado para mi. Él abrió las puertas de este templo, Jesucristo me abrió la puerta para que yo predicara. Pero que Jesucristo haya abierto las puertas de este templo no es lo más significante, ya que Él nos habré puertas siempre. Lo importante es que yo tuve el valor de entrar por esas puertas.

Lo que sucede es que en muchas ocasiones nosotros no tenemos el valor de entrar por las puertas que Jesucristo nos abre. Nuestra fe no esta al 100%, y cuando nuestra fe nos falla, pues entonces nosotros le fallamos al Señor. Tal como Él dijo: “…tienes poca fuerza…” y esto es una verdad muy grande. Nosotros no tenemos fuerza alguna, pero cuando confiamos en Jesucristo, cuando nuestra fe no flaquea, Él intercede con su gloria y poder infinito.