Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Hoy es el día cuando casi toda congregación cristiana se reúne para celebrar la entrada victoriosa de Jesucristo en Jerusalén. Y la razón por la que hacemos esto, es porque este día marca el principio de los últimos días de nuestro Señor Jesucristo antes de hacer el sacrificio perfecto en la cruz por todos nosotros.

Es por eso que durante esta semana, casi todo cristiano enfoca su atención en la muerte y resurrección de Jesús. En otras palabras, enfocamos nuestra atención en al acto de redención de pecado que Jesucristo hizo por cada uno de nosotros.

No creo que tenga que decir que durante este momento en la historia Jesucristo era bastante famoso, como dice ese refrán, su reputación le precedía. Y la razón por eso es porque durante Su ministerio, Él había hecho milagros, y existían muchos testigos de sus obras y enseñanzas. Y es exactamente por esa razón que al entrar en Jerusalén, muchos salieron a la calle a darle la bienvenida.

El pueblo salió a bien venir a los que muchos veían como el Rey que venía a liberarles del Imperio Romano, es decir, al Mecías como encontrado en las escrituras. Todos salieron jubilosos, todos salieron regocijándose, pero desdichadamente, esa euforia de júbilo y regocijo pronto cambiara de manara drástica. Ahora debemos preguntarnos, ¿Por qué ocurrió un cambio tan drástico en el ánimo y espíritu de estas personas? Esta pregunta será el tema principal de la predicación de hoy.

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Mateo 21:8-11Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino. 9Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡¡Hosanna al Hijo de David! ¡¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡¡Hosanna en las alturas! 10 Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste? 11 Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.

Para tener un mejor entendimiento de lo que acabamos de leer, hagamos ahora un breve resumen de historia. Lo primero que sobresalta aquí es que Jerusalén estaba lleno de personas; la palabra nos dice que la multitud era numerosa.

Pero lo que debemos saber es que las personas no habían llegado a Jerusalén para exclusivamente recibir a Jesucristo como a un Rey, sino que la multitud consistía de personas que habían llegado a la ciudad para celebrar las pascuas. Cuál es la celebración para conmemorar la liberación del pueblo judío de la esclavitud en Egipto [1].

El día cuando el pueblo judío fue liberado de las manos del Faraón, marcó el nacimiento de la nación judía, y fue exactamente por eso que Dios ordeno que desde ese día en adelante, esta fecha fuese observada y celebrada por todo el pueblo.

Las pascuas eran y continúan siendo hasta el día de hoy, la celebración más importante para el pueblo judío.

Eran, y continúan siendo un tiempo de reuniones familiares, grandes cenas, reuniones de oración y demás. En Israel las pascuas son siete días feriados, y el primero y último día es celebrado como un gran festival. Manteniendo estos breves detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio bíblico.

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Lo primero que observamos aquí es que se nos dice: “…Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino…” Pero, ¿qué significado tiene esto? De la manera que este pueblo actuó nos demuestra que ellos estaban recibiendo un rey. Digo esto porque tradicionalmente así es como se recibía a un rey que regresaba después de derrotar a sus enemigos, o de triunfar en los campos de batalla.

La biblia nos dice que muchos en la multitud tendían sus mantos en el camino, y que otros cortaban ramas de los árboles, pero ahora debemos preguntarnos, ¿qué significado tiene esto? Simplemente puesto, lo que esto significa es que muchos dentro de la multitud pensaban que la tierra no era lo suficientemente buena para que este hombre caminara sobre ella.

Según Jesús entraba en la ciudad, esta multitud le adoraba y honraba. Fijémonos bien en lo que leímos aquí: “…Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡¡Hosanna al Hijo de David! ¡¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡¡Hosanna en las alturas!..” Aquí vemos como esta multitud celebraba, y se regocijaba. Dile a la persona que tienes a tu lado: “…¡¡Hosanna en las alturas!..” El rey descrito en las profecías [2] había finalmente llegado a liberarles y ellos gritaban: ¡¡Hosanna! Todos los que habían creído en Él, todos los que habían sido testigos de los milagros y señales que Él demostró aclamaban a gran voz diciendo: ¡¡Hosanna! Pero ahora permítanme hacerles una pregunta. ¿Cuántos conocen el significado de esta palabra?

La palabra hosanna viene de la palabra hebrea “Yasha anna” y ésta palabra es definida como “Sálvanos ahora” [3]. ¿Por qué he deseado que sepamos la definición de esta palabra? La razón por la que he deseado que sepamos la definición de esta palabra es porque la definición nos permite ver que de la manera que ellos actuaron, y que de la manera que ellos se expresaron, lo que ellos en realidad estaban diciendo es: mi rey sálvanos ahora.

En otras palabras, esta multitud inicialmente le reconoció por quien Él es, el Rey de Reyes y Señor de Señores, pero todo esto pronto cambiaria. En solo poco tiempo las alabanzas, honra, y júbilo se convertirían en traición y condenación. En solo un poco tiempo, este pueblo que aclamaba a gran voz diciendo “…¡Hosanna al Hijo de David!..” pronto escogería aceptar a un ladrón y homicida en la comunidad en vez de a Jesucristo [4]. Ahora debemos reflexionar y preguntarnos, ¿Por qué hubo un cambio tan drástico de opinión y sentimientos?

La razón principal fue para que se cumplieran todas las profecías acerca de nuestro Señor. En si existen más de 300 profecías mesiánicas, que nuestro Señor cumplió con su ministerio y muerte. Además, Él mismo les había enseñado a los discípulos lo que tenía que acontecer. Esto es algo que encontramos bien declarado en Mateo 20:18 cuando leemos: “…He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte…”

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La otra razón por la que el pueblo hizo un cambio tan drástico es porque Jesús no actuó de la manera que ellos deseaban o esperaban que Él actuara.

El pueblo esperaba a un guerrero que dirigiría una revolución en contra del imperio Romano, pero envés Jesús llego desenmascarando el pecado que existía en los líderes religiosos de ese entonces.

Esto es algo que queda bien ilustrado en las palabras de nuestro Señor Mateo 23:27 cuando leemos: “.!!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia…”