Nuestra actitud y manera de comportarnos, puede causar que las personas que nos rodean se aparten de los caminos de Dios, y si esto sucede pues la sangre de esa persona caerá en nuestras manos [7].

Hermanos, si por nuestra culpa o influencia una persona se aleja de los caminos de Dios, entonces seremos culpable de homicidio espiritual. Y es por eso que todo cristiano fiel tiene que siempre examinar su vida, no sea que causemos la muerte espiritual de otros y la nuestra.

Continuando con nuestro estudio vemos que el Señor nos dice: “…Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete…”

Como podemos claramente ver, aquí el Señor nos llama a que recordemos todo lo que hemos recibido, a que recordemos de donde fuimos sacados, que nos recordemos de las bendiciones que Él ha derramado en nuestra vida. Él quiere que nos recordemos de sus enseñanzas, que recordemos Su palabra en todo momento.

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Este llamado a recordar es de suma importancia, porque cuando hacemos memoria de como Él se ha glorificado en nuestra vida, y cuando nos acordamos de Su santa palabra, entonces se nos hará mas fácil deshacernos de actitudes que no agradan a Dios, y revestirnos de lo que agrada a nuestro Padre celestial [8].

Cuando nos acordarnos de lo que hemos recibido, entonces se nos hará más fácil deshacernos de todas esas cosas que lentamente están destruyendo nuestra vida espiritual. Sé que esto se dice fácilmente, pero les digo que hacerlo es aun más fácil que decirlo. ¿Como así?

Fácil, tenemos que acordarnos en todo momento que ninguno de nosotros somos perfectos, tenemos que acordarnos en todo momento que con nuestra lengua podemos herir profundamente a una persona [9], tenemos que acordarnos de las palabras de sabiduría que recibimos, tenemos que acordarnos de donde Él nos saco y como nos saco, tenemos que acordarnos de como Él quiere que nos comportemos y actuemos. De no hacer esto, de no vigilarnos a nosotros mismos, de no vigilar nuestra vida espiritual, pues entonces no estaremos listos para su llegada.

Cuando no nos vigilamos a nosotros mismos, entonces le será muy fácil al enemigo entrar en nuestra vida nuevamente. Le será muy fácil al enemigo derrumbar lo que Dios ha edificado o esta edificando en nosotros.

Esto es algo que tenemos que cuidar cautelosamente, algo que tenemos que cuidar en todo momento porque el Señor nos dice: “…Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti…” Con esto aquí, el Señor le advierte a todo cristiano que tenemos que estar velando constantemente.

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Esto es un llamado a todo cristiano a que despertemos y estemos alerta en todo momento. Sé que es fácil caer en un estado de complacencia, es fácil acomodarnos de tal manera que nos relajamos en nuestras posiciones y responsabilidades, es fácil actuar de la manera que estamos acostumbrados, pero este no es nuestro llamado. Nuestro llamado es cambiar por completo, y servir de ejemplo en este mundo de tinieblas [10].

Los versículos que estamos usando en nuestro estudio bíblico de hoy, son un recordatorio de la falta de vigilancia de las personas en Sardis, quienes fueron vencidos por sus enemigos en dos ocasiones inesperadamente; pero también nos sirven a nosotros para que recordemos las ocasiones en que hemos tropezado y caído.

Es un mensaje para que recordemos, que en ocasiones hemos sido derrotados inesperadamente por nuestro adversario. Como he repetido en numerosas ocasiones, ninguno de nosotros somos perfectos, y es exactamente por eso que tenemos que estar en un estado de vigilancia constante.

Vigilar y cuidar lo que Dios nos ha entregado. Vigilar y cuidar nuestro testimonio. Vigilar y cuidar a nuestros hermanos y hermanas a través de la oración. Vigilar y cuidar a través de la restauración de todos aquellos que no se encuentren fuertes. Vigilar y cuidar nuestros hogares. Vigilar y cuidar nuestros hijos. Vigilar y cuidar todo lo que Él Señor en su infinita misericordia nos ha entregado. Y cuando somos obedientes, cuando vigilamos y cuidamos lo que Dios nos ha entregado, entonces tenemos la promesa de Su palabra [11].

Continuando vemos que el Señor dice: “…Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas…”

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Ahora pregunto, ¿describe esto a la iglesia hoy en día? Y voy a detenerme aquí para hacer una aclaración muy importante. Cuando hablo de la iglesia no me estoy refiriendo a esta congregación solamente, y no me estoy refiriendo a una congregación en particular.

Cuando hablo de la iglesia habló acerca de toda persona que forma parte del cuerpo de Cristo aquí en la tierra. Manteniendo eso en mente, les digo que lo que el Señor dice aquí es una descripción muy al punto de la iglesia de hoy.

Existen muy pocas personas en el cuerpo de Cristo que no han transigido con el mundo. Existen pocas personas en el cuerpo de Cristo que no han manchado su testimonio, que se han mantenido firmes en las promesas. Y es por eso que digo que las palabras del Señor a la iglesia en Sardis, les hablan a los cristianos de hoy con el mismo metal que les hablo a las personas en la iglesia de Sardis.

Dios quiere que velemos en todo momento, Dios quiere que vivamos vidas victoriosas, Dios quiere que derrotemos toda oposición. Dios nos hace una promesa a todos nosotros que nos mantenemos en Su palabra, a todos nosotros que escuchamos su voz; Él nos dice: “…El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles…” Él confesara nuestro nombre delante del Padre, tendremos una victoria total y absoluta, pero solo si nos mantenemos firmes en Su palabra.

Para concluir. No podemos ser escasos de memoria. No le podemos permitir al enemigo que destruya lo que Dios ha iniciado en nosotros. No podemos permitirle al enemigo que siembre semillas de duda, discordia, orgullo, etc. etc. en nosotros. No podemos permitir que se nos olviden las palabras de nuestro Señor Jesucristo en momentos determinados. Nunca se nos puede olvidar de donde el Señor nos saco y como nos saco.

Nuestra memoria nunca nos debe fallar porque una vez que esto sucede, entonces caeremos en el mismo plan de la iglesia en Sardis. Si permitimos que nuestra memoria nos falle, seremos alejados de la voluntad de Dios. Esto significa que se nos hará mucho más fácil justificar el pecado, y en vez de edificar, destruiremos con nuestras manos lo que Dios ha edificado con Su palabra.

“…El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias…”

[1] International Standard Bible Encyclopedia – Sardis
[2] Matthew Henry Commentary on the Whole Bible – Revelations 3
[3] Salmos 94:11; Gálatas 6:7
[4] Romanos 13:13-14
[5] Levítico 20:7; 1 Pedro 1:16
[6] Santiago 1:22-27
[7] Ezequiel 33:7-9; Lucas 11:52
[8] Efesios 4:22-24
[9] Santiago 3:8-9
[10] Mateo 5:14-16
[11] Juan 14:21

© 2014, José R. Hernández. Todos los derechos reservados

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