Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Al igual que la semana pasada, hoy les traigo un mensaje que muchos sino todos encontrarán fuerte. Hermanos, la razón por la que últimamente les estoy presentando predicas y/o estudios bíblicos fuertes, es porque existe mucha complacencia (marcado por la autosatisfacción) en la iglesia de hoy. Y esta autosatisfacción es ridícula, ya que profesar que somos cristianos no es una cosa leve.

Digo que ser cristiano no es algo leve porque cuando analizamos a lo que el cristiano esta llamado, creo que todos llegaremos a la conclusión de que ser un cristiano fiel no es nada fácil.

Digo que ser un cristiano fiel no es nada fácil, porque serle fiel a Dios significa que estaremos constantemente nadando en contra de la corriente. Serle fiel o permanecer fiel a Dios significa que estaremos en una lucha constante no solo con el mundo, sino también contra nosotros mismos, ya que como he dicho en numerosas ocasiones, la carne nos hala hacia un lado, pero el Espíritu Santo nos hala hacia el lado opuesto.

En otras palabras, cuando decimos que somos cristianos y deseamos mantenernos fieles a Dios, entonces tenemos que negarnos a nosotros mismos [1]; no existe otra opción o manera de permanecer fieles a Dios.

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Pero desdichadamente, este concepto es algo que muchos cristianos no han podido captar plenamente. Y es por eso mismo que vemos como existen muchas personas de que a pesar de que profesan ser cristianos, en realidad no lo son [2].

La razón por la que digo esto es porque existen muchos que se llaman cristianos, pero que piensan que pueden continuar comportándose de la misma manera que se comportaban y vivían antes de aceptar a Jesucristo.

Esto es una mentira del diablo que ha sido reforzada por la doctrina calvinista (Juan Calvino), que sostiene que la salvación no se puede perder, pero la realidad es que la Biblia enseña algo muy diferente [3]. Comencemos ahora con nuestro estudio bíblico de hoy para que entiendan bien lo que les digo.

1 Corintios 10:21-22 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. 22 ¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

Quiero que prestemos mucha atención a esta advertencia que Pablo nos ha dejado aquí. Como podemos apreciar, esta advertencia nos deja saber claramente de que es imposible que una persona que profesa ser cristiana, pueda continuar comportándose de la misma forma que se comportaba antes de aceptar a Jesucristo.

Es completamente imposible y absurdo, pensar que podemos aceptar y participar en las cosas del mundo, y a la misma vez llamarnos cristianos.

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Hermanos, sé que lo que les estoy diciendo son palabra fuertes. Sé que son palabras que muchos pueden mal interpretar. También sé que son palabras que no muchos pastores están dispuestos a predicar, pero es hora de que dejemos de pasarle la mano al pecado, es hora de llamar las cosas por su nombre [4].

Los cristianos no podemos continuar acariciando y pasándole la mano al pecado como si fuese un gatito gracioso, sino que tenemos que exponerlo y reprenderlo de nuestra vida [5].

Ahora bien, deseo que quede bien claro que mi propósito con esta predicación no es de ofender, hacer sentir mal, o insultar a nadie. Mi propósito siempre es el mismo; mi propósito con todos los estudios bíblicos y predicas cristianas que les presento es de anunciar la verdad de Dios, y llamarnos al arrepentimiento.

Pero la realidad de todo es que no podemos decir ni pensar que somos salvos, si nuestra vida continúa igual que antes de aceptar a Jesucristo. Si ahora que profesamos ser cristianos nos encontramos haciendo las mismas cosas que hacíamos cuando vivíamos en el mundo, entonces nos estamos engañando a nosotros mismos.

La razón por la que digo esto es porque continuar igual que antes, significa que no estamos participando de la mesa del Señor. Es por eso que Pablo nos da esta advertencia. Son por estas mismas razones que recibimos este mensaje tan fuerte. Es por eso que todos tenemos que profundamente examinar nuestra vida, y ver exactamente donde nos encontramos.

Si cuando vivíamos en el mundo éramos alcohólicos, adúlteros, envidiosos, celosos, vanagloriosos, o todas esas cosas que sabemos que no agradan a Dios, y ahora que vivimos en Cristo, o mejor dicho, decimos que vivimos en Cristo, seguimos en los mismos caminos, seguimos siendo tal como éramos, entonces no hemos hecho nada.

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No hemos hecho nada, sino que solamente hemos dado pasos a seguir para apacentar nuestra conciencia. No estamos participando de la mesa del Señor, sino que estamos participando en la mesa de los demonios. Sé que ser cristiano es algo difícil; sé que es difícil porque estamos en una constante lucha contra la carne. Pero también sé que no luchamos contra algo que no podemos derrotar.

Esto es algo que queda bien claro en 1 Corintios 10:13 cuando leemos: “…No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar…” Dile a la persona que tiene a tu lado: el Señor te da la salida.

Nosotros servimos al Dios justo, nosotros servimos al Dios que no quiere que nos alejemos de Él. Pero en muchas ocasiones nosotros caemos en el pecado debido al desconocimiento de la palabra de Dios [6].

Digo esto porque si toda persona que profesa ser cristiana tuviera mejor conocimiento de la palabra de Dios, si toda persona que profesa ser cristiana buscara más de Él, entonces muchas de las cosas que nos suceden pudieran ser evitadas.

En otras palabras, fuéramos más felices porque tendríamos la convicción de que el diablo no puede derrotar a los cristianos fieles [7]; viviéramos vidas más felices porque tendríamos la convicción de que no existe poder alguno que nos pueda arrebatar las bendiciones que Dios nos ha entregado.