Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Estaba viendo las noticias el otro día cuando vi lo que le sucedió al periodista americano, que fue decapitado por un miembro militante del Estado Islámico (ISIS). Y esta organización se ha hecho famosa por sus prácticas salvajes en Siria e Irak, entre ellas poniendo cabezas cortadas de sus víctimas en los postes.

Algo que también debemos conocer es que este grupo extremista ha tomado el control de grandes áreas de Siria e Irak, trayendo consigo la masacre despiadada de civiles, y la persecución de las minorías.

Este grupo ha llevado a cabo ejecuciones, incluyendo decapitaciones, como parte de su esfuerzo por establecer un califato islámico que se extiende desde Siria hacia Irak. En muchos casos, el grupo ha grabado las ejecuciones en vídeo, y las ha colocado en línea para que sean vistas por el mundo entero [1].

La verdad es que al ver y escuchar este tipo de noticias, o noticias de cosas semejantes, una persona se queda horrorizada. Y estoy seguro de que la mayoría de ustedes ya conocían estos detalles, y que al igual que yo se quedaron atónitos al ver la brutalidad, el odio, y la violencia que el hombre es capaz ejercer.

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Pero lo más triste de todo quizás sea que en muchas ocasiones, estas atrocidades son cometidas en el nombre de Dios. Y déjenme decirles que los actos de violencia, brutalidad, y odio que los seres humanos exhiben hoy, no son nada nuevo. Cuando meditamos en estas cosas, creo que todos recordaremos lo que aprendimos en las clases de historia.

Todos recordaremos como los “supuestos cristianos” también cometieron grandes atrocidades durante las cruzadas, (campañas militares sancionadas por la iglesia católica), durante la Edad Media, cuyo objetivo era restablecer el acceso a los lugares cristianos santos en, y cerca de Jerusalén.

También recordaremos que durante la inquisición medieval, y la inquisición española, los “supuestos cristianos”, torturaban y ejecutaban despiadadamente (quemaban a las personas vivas en una hoguera), a cristianos, simplemente porque no estaban de acuerdo con algo, o porque les acusaban de herejía.

¿Hacía donde me dirijo con todo esto? Lo que estoy tratando de lograr con esto que les he dicho, es que cada uno de nosotros estemos bien conscientes de que nos encontramos en medio de una gran batalla.

Todo cristiano fiel se encuentra en medio de una guerra, que está siendo peleada desde la creación del ser humano [2].

Desde el principio de la creación del hombre, Satanás ha tratado, y en muchas ocasiones arrastrado, (no físicamente porque el diablo no tiene potestad de hacer tal cosa [3]), a muchos cristianos, a través de sus mentiras, lejos de la voluntad de Dios.

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¿Qué podemos hacer nosotros para evitar que esto nos suceda? Comencemos ahora nuestro estudio bíblico de hoy para encontrar la respuesta a nuestra pregunta.

Mateo 13:1-9Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. 2 Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. 3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. 4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. 5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. 8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. 9 El que tiene oídos para oír, oiga.

Como todos saben, esta es la parábola del sembrador, y es encontrada en los tres evangelios sinópticos [4]. Y en esta parábola es donde encontramos la respuesta a nuestra pregunta.

En esta parábola encontramos lo que todo cristiano fiel tiene que hacer, para evitar que los poderes de las tinieblas nos arrastren lejos de la voluntad de Dios. ¿No logran ver la respuesta? Examinemos esta parábola con más detalle, para que el Espíritu Santo sea quien revele la respuesta a cada uno de nosotros.

Lo primero que vemos aquí es que el Señor dijo: “…He aquí, el sembrador salió a sembrar. 4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron…”

Una cosa que encuentro interesante acerca de esta parábola es que ni los mismos discípulos lograron entenderla, y Jesús se las tuvo que explicar. A pesar de que a través del tiempo que ellos llevaban con Él, y a pesar de que ellos habían sido testigos de esto mismo que el Señor les está describiendo aquí, Jesús tuvo que explicarles palabra por palabra, el significado de lo que Él le estaba enseñando a las personas.

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Fíjense como les tuvo que decir: “…Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. 12 Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven…” (Lucas 8:11-12).

Desdichadamente esta pequeña porción de la parábola describe a la mayoría de la humanidad. A pesar de que hoy en día existen medios de comunicación como jamás han existido, a pesar de que existen miles y miles de cristianos fieles que predican, y presentan estudios bíblicos que revelan la voluntad de Dios, la mayoría de la humanidad ha permitido que el diablo les engañe para que no crean.

Es triste pensar que los verdaderos cristianos representamos solo una minoría, pero a la misma vez recibimos gozo en saber que Cristo nos ha entregado la victoria. Con esto no les estoy diciendo que hemos alcanzado la perfección y que somos libres de ser tentados, decir esto sería engañarnos a nosotros mismos [5], pero si podemos vencer [6].

Continuando con nuestro estudio bíblico leemos: “…Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron…”

Nuevamente ellos no entendieron lo que Jesús les enseñaba, y nuevamente Él tuvo que explicárselo todo palabra por palabra con encontramos en Lucas 8:13-14 cuando les dijo: “…Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. 14 La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto…” Y ahora pregunto, ¿describe esto a un buen número de personas hoy en día?

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