Algo comúnmente dicho, especialmente por los nuevos cristianos es que no pueden dejar de hacer algo. En otras palabras, muchos nuevos cristianos suelen decir que no pueden dejar de pecar.

La realidad es que aunque esto es algo comúnmente dicho por los nuevos conversos, esto es algo que con frecuencia también es dicho por personas que llevan años en el evangelio.

Ahora bien, con esto no estoy diciendo que las iglesias están llenas de asesinos, violadores, ladrones y delincuentes, pero los estudios bíblicos nos revelan que las iglesias están llenas de pecadores [1]. Y quizás algunos encuentren estas palabras un poco fuerte, pero la realidad es que las iglesias son semejantes a un hospital.

Digo esto porque cuando nos proponemos hacer un estudio bíblico, o predicación acerca de este tema, en los evangelios sinópticos, (Mateo, Marcos y Lucas), encontramos que Jesucristo comparo a los pecadores con los enfermos [2]; es decir, a la iglesia con un hospital.

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El problema grande que existe es que muchos cristianos no están dispuestos a admitir y arrepentirse de sus pecados, sino que eligen acomodarlos en su vida, y esto en casi toda ocasión es reforzado por predicadores y supuestos cristianos de posición dentro de la iglesia, que solo sirven para desviar a los que realmente buscan a Dios, a través de falsas doctrinas, filosofías, y enseñanzas, según los fundamentos del mundo, y no según la palabra de Dios [3].

¿Existen pecados mayores y pecados menores? En otras palabras, ¿pecados de muerte y pecados no de muerte?

La realidad es que los estudios bíblicos nos revelan que existe distinción de pecados [4]. Pero independientemente de cómo le podamos llamar o justificar, el pecado es pecado, y su único propósito es separarnos de la presencia de Dios, y mantenernos estancados [5].

Y es exactamente por eso que he repetido, y continuaré repitiendo que los cristianos estamos llamados a perseverar en la santidad, y no a reincidir en el pecado [6].

Ahora la pregunta del siglo es ¿cómo podemos dejar de pecar? En la predicación de hoy vamos a examinar la respuesta de Dios a este interrogante. Hoy vamos a descubrir lo que la palabra de Dios nos enseña para poder eliminar el pecado de nuestra vida.

1 Juan 1:5-9Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. 6 Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; 7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

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Como acostumbro a decir, para lograr un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros hoy, será necesario que conozcamos algunos pequeños detalles.

Esta epístola seguramente fue escrita en Efesio, después del evangelio de Juan, pero la fecha exacta de su composición es desconocida.

En esta epístola no se menciona la persecución, lo que sugiere que fue escrita antes del 95 d.C cuando estallo la persecución alrededor del final del reinado del emperador romano Domitian (81-96 d.C) [7]. ¿Por qué es necesario que sepamos estos detalles?

La razón principal por la que debemos conocer estos detalles, es porque Juan escribió esta primera epístola durante un tiempo cuando la doctrina apostólica estaba siendo retada, por la proliferación de falsas enseñanzas.

Y ahora pregunto, ¿estamos viendo esto suceder en nuestros días? No hay que ser un sabio ni gran teólogo para reconocer que la respuesta a esta pregunta es un redondo sí. Hoy en día las enseñanzas bíblicas, y el cristianismo en general esta sufriendo persecución.

Hoy en día hablar de Dios, sus mandamientos, y el comportamiento que Él exige de nosotros es visto como algo arcaico, fuera de moda, extraño, y completamente inaceptable.

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Y el factor que ha influenciado esto en gran manera, es la legalización humana del pecado. Por ejemplo, el sexo prematrimonial, especialmente entre los jóvenes. Casi todas las películas y programaciones para los jóvenes, tanto a las chicas como a los chicos, se le ridiculizan cuando dicen que son vírgenes.

La institución matrimonial, esta siendo destruida por la legalización de matrimonios homosexuales; el aborto no es matar, ahora es escoger; podría continuar con una extensa lista de legalizaciones humanas del pecado, pero todos las conocemos.

Así que este libro no solamente les hablo a los cristianos de ese entonces, sino que también nos habla a nosotros en el día de hoy. Y es aquí en estos versículos de este pequeño libro, que encontramos la fórmula que nos ayudara a vencer el pecado en nuestra vida. Así que continuemos ahora con nuestro estudio bíblico de hoy para descubrirla.

La palabra de Dios nos dice: “…Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él…” Quiero que nos detengamos aquí por un breve momento para analizar esto más de cerca. Examinemos la palabra “luz”; preguntémonos, ¿qué hace la luz? La luz cumple un gran propósito; dile a la persona que tienes a tu lado: la luz elimina la oscuridad.

La realidad es que los verdaderos cristianos vivimos en un mundo de tinieblas, gobernado por los poderes de las tinieblas [8], y es por eso que estamos viendo tanta maldad. Pero la luz que llevamos dentro hace desaparecer las tinieblas, e ilumina nuestro camino. Jesús es la luz que nos guía, y nos muestra donde existe el peligro en nuestro caminar.

Jesús es la luz que nos muestra el camino que tenemos que seguir para llegar al Padre. Y toda persona que genuinamente ama y guarda la palabra de Dios, Él nos llama la luz del mundo [9].

Jesucristo nos dice: “… Así alumbre vuestra luz delante de los hombres…” y esto es un llamado a todo cristiano fiel para que le sirvamos de bendición a los caídos, a los extraviados, y a los que aún no conocen el evangelio, y las promesas de Dios para su pueblo. Dile a la persona que tienes a tu lado: cuando la luz resplandece, las tinieblas desaparecen.