Algo comúnmente encontrado en la iglesia de hoy, es que existe un buen número de cristianos que han hecho un compromiso superficial con Dios. Es decir, han decidido seguir al Señor pero no completamente.

El problema con esto esta, en que este tipo de compromiso, en la mayoría de las ocasiones, causa que dejemos de escuchar la voz de Dios, y dirección del Espíritu Santo. Y una vez que nuestra relación y compromiso con Dios es reducido a este nivel, no existe mucha diferencia entre el cristiano y los que viven en el mundo, ya que dejamos de ser personas destacadas y nos unimos al crisol.

Así que el estudio bíblico de hoy será para descubrir lo que tenemos que hacer para establecer una relación más íntima con Dios, y un compromiso genuino con Él.

En la predicación de hoy les demostrare lo que todo cristiano fiel debe, y tiene que hacer para fortalecer su compromiso con Dios, y el resultado que esta acción produce. Los eventos históricos que estaremos estudiando hoy se encuentran en el segundo libro de Crónicas, capítulo 14.

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Este capítulo es bastante largo, así que debido a que el tiempo que compartimos es limitado, no se los estaré leyendo completo, sino que usare los versículos claves que servirán para demostrarles los pasos que todo cristiano debe seguir para fortalecer su fe, y establecer un compromiso genuino con Dios. Pero como siempre recomiendo, no dejen de leer el capitulo completo durante su tiempo de oración y meditación personal con Dios.

2 Crónicas 14:1-7Durmió Abías con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David; y reinó en su lugar su hijo Asa, en cuyos días tuvo sosiego el país por diez años. 2E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios. 3 Porque quitó los altares del culto extraño, y los lugares altos; quebró las imágenes, y destruyó los símbolos de Asera; 4 y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos. 5 Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los lugares altos y las imágenes; y estuvo el reino en paz bajo su reinado. 6 Y edificó ciudades fortificadas en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había guerra contra él en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado paz. 7 Dijo, por tanto, a Judá: Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas de muros con torres, puertas y barras, ya que la tierra es nuestra; porque hemos buscado a Jehová nuestro Dios; le hemos buscado, y él nos ha dado paz por todas partes. Edificaron, pues, y fueron prosperados.

Para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, detengámonos aquí por un breve momento para conocer un poco mejor a este hombre llamado Asa.

El rey Asa ascendió al trono de Judá después de la muerte de su padre Abías [1]. Y cuando él asumió el poder, en realidad Judá no estaba actuando correctamente ante los ojos de Dios, ya que el rey Abías condujo al pueblo lejos de la presencia de Dios, pero por consideración a su antepasado (David), Dios continuó bendiciendo a Jerusalén [2].

Lo próximo que debemos saber es que Asa fue uno de los ocho reyes que asumieron el trono de Judá, y que fue uno de los cinco reyes que Dios usó para producir un avivamiento. Ahora debemos preguntarnos, ¿Por qué uso Dios a Asa para producir un avivamiento?

La respuesta a esta pregunta es fácilmente encontrada aquí cuando leemos: “…E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios…” Manteniendo estos breves detalles en mente, continuemos ahora con la predicación de hoy para descubrir los pasos que debemos dar para recibir paz, prosperidad, y la victoria que Dios desea entregarnos.

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Paso número uno. Aquí vemos que la palabra de Dios nos dice: “…Porque quitó los altares del culto extraño, y los lugares altos; quebró las imágenes, y destruyó los símbolos de Asera…” ¿Qué fue lo primero que este hombre hizo? Lo primero que hizo este hombre es lo primero que todo cristiano fiel debe, y tiene que hacer. Asa eliminó de su reino todo lo que desagradaba o deshonraba a Dios, y de aquí tenemos mucho que aprender.

La razón por la que digo, esto es porque como dije al inicio, existen muchos cristianos que se han acostumbrado a una relación superficial con Dios.

En otras palabras, existen muchos que no permiten ser guiados por el Espíritu Santo en todo momento, y demás esta decir que en toda ocasión esto causa que con frecuencia actuemos de manera que desagrada o deshonra a Dios. Y es por eso que digo que el primer paso que todo cristiano fiel tiene que dar es eliminar de su vida todas esas cosas que desagradan a Dios.

Tenemos que eliminar tradiciones y opiniones que solo sirven para separarnos de Dios.

Pero les advierto desde ahora que actuar de esta manera producirá adversidad en nuestra vida. Digo esto porque actuar de esta manera significa que estaremos yendo en contra de la corriente, y aquellos que nos rodean nos criticaran, burlaran, y hasta se apartaran de nosotros.

Yo estoy seguro que esto fue algo que el rey Asa experimento. Yo estoy seguro que existieron muchos (sacerdotes de Asera y sus seguidores) que se opusieron a lo que el rey hizo, pero no obstante la oposición, el rey se mantuvo fiel a Dios, y nada lo detuvo de actuar según la voluntad de Dios, y no las opiniones del pueblo.

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La realidad es que cuando optamos por genuinamente seguir a Dios, inevitablemente heriremos los sentimientos de aquellos que nos rodean. No es que nosotros hagamos las cosas para intencionalmente herir a nadie, pero el mundo de hoy esta tan perdido que ven lo malo como bueno, y lo bueno como malo.

Como he repetido en numerosas predicaciones, hoy en día es más aceptable hablar groserías que hablar de Dios. Pero si lo que tenemos que hacer hiere los sentimientos de otros, que así sea, ya que nosotros no debemos buscar agradar al hombre, sino que debemos y tenemos que agradar a Dios [3].

Existen muchos cristianos que tienen que dar el primer paso al igual que el rey Asa.

Existen muchos cristianos que aún no han derrumbado todas las obras del enemigo de su vida. Obras que han sido plantadas en nuestra vida quizás desde temprana edad, que solo sirven para mantenernos alejados de la presencia de Dios. Cosas como los malos pensamientos, las pasiones desordenadas, la hipocresía, y todas las muchísimas otras cosas que quizás guardamos secretamente en nuestro corazón, que no edifican.

Como he repetido en numerosas predicaciones durante el tiempo que llevo ministrando, tenemos que permitir que el Espíritu Santo nos transforme por completo [4]. Así que el primer paso que todo cristiano fiel debe dar es eliminar de nuestra vida todo aquello que desagrada a Dios, y no podemos dejarnos influenciar por las críticas y opiniones de otros.

No podemos permitir bajo ninguna circunstancia que la opinión popular influencie de la manera que nos comportamos y actuamos. No podemos permitirle al diablo que interfiera en nuestra comunión con Dios.

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