Hoy es el día cuando las congregaciones cristianas celebran la entrada victoriosa de Jesucristo en Jerusalén; y este día es comúnmente referido como el domingo de ramo. Y este día es el que marca el inicio del evento más importante de todo cristiano, esto es la crucifixión y resurrección de Jesucristo. A esta semana se le conoce como semana santa.

Ahora bien, me detengo aquí por un breve instante para aclarar algo. He usado dos términos populares: “domingo de ramo” y “semana santa”; esto dos términos son más bien católicos que cristianos; lo importante a notar es que las congregaciones cristianas no siguen los rituales y ceremonias establecidas por la iglesia católica durante esta época, ya que lo que esa institución ha establecido no es bíblico.

Pero los términos que les exprese son universalmente reconocidos por los cristianos, y sirven para describir esta época del año. Estos dos términos también sirven para enfocar la atención de muchos en lo genuinamente importante. ¿Qué es lo genuinamente importante?

Lo realmente importante es la muerte y resurrección de Jesucristo. Lo genuinamente importante es el acto de redención de nuestros pecados que Cristo hizo en la cruz del calvario.

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No pienso que tenga que decirles esto, pero en este tiempo de la historia Jesucristo era bien reconocido, ya que Él había realizado varios milagros, incluyendo la resurrección de Lázaro, y los testigos de sus obras daban testimonio de lo que habían presenciado [1]. Y debido al conocimiento de sus obras, los que estaban reunidos en Jerusalén salieron para recibirle.

El pueblo de ese entonces, tanto los creyentes (cristianos) como los judíos, salieron a la calle a recibir a quien ellos esperaban que fuese su libertador, en otras palabras, al Mesías que había sido profetizado en las escrituras.

Las personas salieron a recibirle jubilosamente, y con gran gozo, pero el ánimo de las personas no duraría por mucho tiempo, sino que cambiaría bruscamente. Y ahora debemos preguntarnos, ¿qué produjo que el ánimo de júbilo y gozo se convirtiera en odio y rencor? Este será el tema de nuestro estudio de hoy.

Mateo 21:8-11 Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino. 9 Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡¡Hosanna al Hijo de David! ¡¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡¡Hosanna en las alturas! 10 Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste? 11 Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros hoy, será necesario que hagamos un breve repaso de historia. Lo primero que encontramos aquí es que se nos dice que la multitud en Jerusalén “…era muy numerosa…”

El historiador judío Flavio Josefo calculo que el número de personas en Jerusalén para la celebración de las pascuas, numeraba no menos de 3,000,000 personas [2]. Para que podamos imaginarnos mejor la multitud de personas que esto representa, se estima que la celebración de año nuevo del 2015, en Times Square, fue asistida por 1,000,000 de personas.

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Así que ahora multipliquen esa cantidad por tres, y entonces tendremos una buena idea de la cantidad de personas presentes en Jerusalén cuando nuestro Señor entro en ella por última vez. ¿Por qué había tanta gente reunida en la ciudad?

La razón por la que había tanta gente reunida en la ciudad, y la razón por la que Jesucristo fue a Jerusalén, era porque iban a celebrar las pascuas. Cuya celebración era, y es, un mandato perpetuo de Dios para conmemorar la liberación de los hijos de Israel de la esclavitud a Egipto [3].

Las pascuas fueron, y continúan siendo, la celebración más importante para el pueblo judío, y es un tiempo de celebración, reuniones familiares, oraciones, etc.

En la nación de Israel la celebración consiste de siete días feriados, donde el primer y último día se celebra como un festival. Bueno, hasta aquí el repaso de historia. Continuemos ahora con nuestro estudio bíblico de hoy.

Habiendo establecido que la multitud era numerosa, procedemos y vemos que las personas que salieron a recibirle: “…tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino…” y ahora debemos detenernos aquí por un breve instante y preguntarnos, ¿qué significa esto?

La conducta de estas personas nos indica que ellos no salieron a recibir a una persona cualquiera, o quizás popular, como seria en actualidad salir a recibir a un artista de cine o de música, etc. La conducta de estas personas nos indica que ellos habían salido para recibir realeza, en otras palabras, para recibir a su rey.

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La razón por la que digo esto es porque este tipo de recibimiento es el que se le daba a un rey después de haber ganado una guerra, conquistado nuevo territorio, etc. La conducta de este pueblo nos indica, que ellos sentían que la tierra no era lo suficientemente buena para que Jesús caminara sobre ella; como dicen los americanos, ellos le estaban extendiendo la alfombra roja a Jesús.

La multitud estaba gozosa y todos clamaban diciendo: “… ¡¡Hosanna al Hijo de David! ¡¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡¡Hosanna en las alturas!..” Dile a la persona que tienes a tu lado: “…¡¡Hosanna en las alturas!..” ¿Por qué estaban tan gozosos?

Ellos sentían gran gozo en sus corazones porque ellos creían firmemente que el Mesías que había sido profetizado, había llegado a liberarles de la opresión romana [4]. Todos clamaban diciendo: ¡¡Hosanna!; pero ahora permítanme hacer una pregunta. ¿Cuántos conocen la definición de esta palabra? La palabra hosanna es una traducción de la palabra hebrea “ὡσαννά” (pronunciada: jó-sá-ná) [5], y es una interjección gramatical de la palabra raíz hebrea “יָשַׁע” (pronunciada: ya-ché-a), que se define como: “ser liberado, ser salvo, ser salvo en la batalla, ser victorioso” [6].

¿Por qué he cubierto tanto la definición de esta palabra? La razón por la que he cubierto la definición de esta palabra con tanto detalle, es porque los detalles de la definición nos permite claramente ver, que lo que la multitud estaba clamándole al Señor es que les salvara y liberara de la opresión romana.

En otras palabras, la multitud inicialmente reconoció a Jesucristo por quien Él es, el Rey y Mesías; pero desdichadamente el ánimo y convicción de la mayoría de este pueblo que salió a recibirle pronto cambiaría drásticamente.

Este pueblo que salió a recibir al rey triunfante pronto escogería aceptar a un homicida en la comunidad, en vez de a Jesús [7]. ¿Por qué sucedió esto? ¿Por qué cambio el ánimo y opinión de este pueblo tan drásticamente?

Lo más obvio de todo es que sucedió para que se cumplieran las profecías acerca del Señor (el Señor cumplió más de 300 profecías mesiánicas con su ministerio y muerte). Y también tenemos el hecho de que Él mismo les había enseñado a los discípulos lo que acontecería en Jerusalén, según encontramos en Mateo 20:18 cuando Él les dijo: “…He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte…”