Como todos sabemos, los cristianos estamos llamados a servir a Dios [1], y cumplir una misión [2], pero el problema esta en que con frecuencia hacemos todo lo posible para evadir nuestro llamado. Con frecuencia hacemos excusas, y/o permitimos que nuestras opiniones nos detengan de cumplir con nuestro compromiso con Dios. Y no quiero que nadie se sienta mal con lo que les acabo de decir, ya que esto es algo que le sucede a todo cristiano en un punto de su vida; no existe excepción de personas, todos estamos incluidos. Todos nosotros en un momento de nuestra vida dudamos, o nos descorazonamos de tal manera que huimos de la voluntad de Dios. ¿Saben por qué sucede esto? Esto es algo que sucede porque como les dije la semana pasada, la voluntad de Dios es difícil de entender y de aceptar.

Así que en el día de hoy deseo que examinemos un evento en la historia, que el mundo no puede aceptar, y que desdichadamente existen muchos cristianos que dudan lo acontecido. ¿Por qué existen creyentes que encuentran difícil de aceptar algunos acontecimientos históricos grabados en la palabra de Dios? La respuesta a esta pregunta es fácil; existen cristianos que no aceptan, o dudan de algunos acontecimientos bíblicos porque han perdido, o están a punto de perder su fe en Dios. Y como todos sabemos sin fe es imposible agradar a Dios [3]. Pero cuando nuestra fe esta fuerte, entonces sabemos que todo lo que encontramos en la palabra de Dios es verídico, ya que para Dios no existen las palabras difícil o imposible [4].

¿Qué evento vamos a examinar hoy? Hoy vamos a examinar lo que aconteció con Jonás. Estaremos estudiando este evento más de cerca para descubrir lo que nos puede suceder cuando ignoramos el llamado de Dios, y las bendiciones que servir a Dios fielmente producen. Pasemos ahora a la palabra de Dios.

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Jonás 1:1-3Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: 2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. 3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová

Antes de proceder con nuestro estudio bíblico, deseo que tengamos un mejor conocimiento acerca de Jonás. La historia completa de lo que sucedió con Jonás esta dividida en cuatro capítulos, pero debido a que el tiempo que compartimos es limitado, no estaremos leyendo el libro en su totalidad, sino leeremos solo algunos versículos que servirán para que entendamos bien los puntos clave de la predicación. Pero como siempre digo, no dejen de leer el libro en su totalidad durante su tiempo de meditación bíblica.

Bueno, ¿quién fue Jonás y cuál fue el propósito de Dios con este hombre? Lo primero que debemos saber, es que Jonás fue uno de doce profetas menores encontrados en la Biblia. Me detengo aquí para hacer una breve aclaración. En la biblia, los profetas están divididos en dos grupos; tenemos los profetas menores y los profetas mayores. Pero no podemos permitir que los títulos de estos grupos nos confundan, ya que la razón por la que la biblia los divide de esta forma no tiene nada que ver con lo importante o influyente que el profeta fue, sino que tiene que ver con el tamaño del libro. Y a pesar de que muchos tienen dificultad en aceptar los eventos descritos en este pequeño libro, el mismo Señor usó el ejemplo del profeta para describir lo que sucedería [5].

Habiendo aclarado bien este punto, procedamos a contestar la pregunta: ¿quién fue Jonás? Jonás fue el siervo que Dios usó para que predicase el arrepentimiento en Nínive, la cual era la capital del imperio Asirio.

¿Cuál fue el propósito de Dios con Jonás? El propósito de Dios con Jonás fue bastante similar al propósito de Dios con Jesucristo, ya que al igual que el Señor, Jonás le reveló al pueblo gentil el amor y misericordia de Dios, y les brindó el plan de salvación (arrepentimiento). Al igual que el Señor, Jonás le reveló al pueblo gentil que la salvación no estaba limitada a solo un pueblo, sino que estaba disponible para todos, y esta misma afirmación es encontrada en el Nuevo Testamento [6]. Despierta al que tienes a tu lado y dile: la salvación es para todos. Manteniendo estos breves detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio bíblico de hoy.

Si leemos los versículos iniciales sin tomar el tiempo de examinar el trasfondo de lo que estaba sucediendo, lo único que veremos es que Jonás fue llamado por Dios para que fuese a predicar a una gran ciudad, y que lo primero que este siervo hizo fue tratar de huir de la voluntad de Dios. Pero ahora debemos preguntarnos, ¿por qué fue que el primer instinto de Jonás fue de huir, y no cumplir con lo que Dios pedía de él? La razón por la que huir fue el primer instinto de Jonás, fue porque él se dejó llevar por sus opiniones, en vez de por la palabra de Dios. ¿Por qué digo esto?

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Digo esto porque como les mencione previamente, Nínive era la capital del imperio Asirio, el cual era grandemente temido por el pueblo de Israel. A Jonás no le gustaba los asirios, ya que Asiria era una nación idólatra, orgullosa y despiadada, empeñada en la conquista del mundo. Así que desde su niñez Jonás había escuchado de las atrocidades que este imperio había cometido, y él había formulado en su mente que para ellos no podía existir el perdón de Dios. Y es exactamente por esta razón que su primer instinto fue correr de la voluntad de Dios. Ahora bien, ¿cómo se aplica esto a nosotros?

Bueno, lo que sucedió con Jonás no es muy diferente a lo que sucede hoy en día con una gran porción de los creyentes. ¿Qué hace una gran porción del pueblo de Dios hoy en día? Al igual que Jonás, existen muchos cristianos hoy en día que huyen en dirección opuesta a la voluntad de Dios. En otras palabras, existen muchos cristianos que huyen de su llamado. Jonás huyo de su llamado porque en su corazón, él no podía perdonarles; y la realidad es que esto es algo que sucede con frecuencia en la vida de muchos cristianos. ¿Por qué digo esto? Lo digo porque como todos sabemos, los cristianos estamos llamados a servir, y honrar a Dios, y a proclamar las buenas nuevas al mundo, pero con frecuencia permitimos que el temor, nuestros prejuicios y opiniones, y en algunos casos, el odio, nos detenga de cumplir con la voluntad de Dios.

Todo cristiano esta llamado a entrar en Nínive (el mundo de maldad), y predicar la palabra de Dios, pero con frecuencia ignoramos lo que Dios espera y demanda de nosotros. Tal como Jonás, tratamos de huir de la presencia de Dios, y corremos de Su voluntad siempre pensando que tenemos buenas razones para no cumplir con Dios. Pero la realidad es que no existe razón, o excusa, que le podamos dar a Dios para no cumplir con Su voluntad.

¿Qué le dirás a Dios? ¿Le dirás que no puedes cumplir con su voluntad porque Él es muy estricto? ¿Le dirás que no puedes cumplir con Su voluntad porque demanda mucho de ti? ¿Qué le dirás al que entregó a su hijo amado como el sacrificio perfecto para pagar por tus pecados? ¿Qué le dirás a Dios?

Hermanos, no existe excusa ni pretexto, que le podamos dar a Dios para no cumplir con Su voluntad. No existe excusa ni pretexto que le podamos dar a Dios para no honrarle, adorarle, alabarle, y reconocerle en todo momento en nuestra vida. Dile a la persona que tienes a tu lado: alaba a Dios.

Como podemos apreciar, cuando Jonás llegó a Jope lo primero que hizo fue comprar un pasaje en una embarcación que estaba a punto de navegar. Creo que Jonás quizás pensó que si se iba lejos, Dios no le encontraría; pero la realidad es que todos podemos correr, pero no nos podemos esconder. No existe lugar alguno donde nos podamos esconder de Dios [7]. Así que Jonás cometió un gran error al pensar que se podía esconder del Omnipresente.

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Bueno, Jonás se montó en el barco y procedió a acomodarse. Se acomodó de tal manera que se quedó dormido. Fíjense bien en lo que sucedió a continuación; en los versículos cuatro y cinco, vemos que Dios levantó una tempestad tan grande que los marineros pensaban que la nave se iba a partir. También vemos que estos hombres estaban tan asustados, que todos estaban orando a sus dioses, y hasta habían arrojado la carga al mar para tratar de aligerar el barco y evitar que se partiera y hundiera. Y mientras todo esto sucedía, Jonás dormía.

Estos hombre gentiles tenían tanto miedo de morir que como vemos en el versículo seis: “…el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos…” Y creo que para que Jonás pudiese dormir durante todas estas cosas que estaban sucediendo, él debió estar extremadamente cómodo. Ahora pregunto; ¿les esta sonando esto conocido? La realidad es que esto es algo que nos debe sonar muy conocido a muchos. ¿Por qué digo esto?

Digo esto porque existen muchos cristianos que están cómodos en saber que son salvos, están cómodos con asistir a la iglesia una o dos veces por semana, o quizás cuando se acuerden de Dios o les sobre el tiempo. Es decir, existen muchos cristianos que se han acomodado en sus propios conceptos y opiniones, que se han quedado dormidos en cuanto a lo que Dios demanda y espera de nosotros. ¿Qué sucede con frecuencia cuando hacemos esto?

Lo que nos sucede con frecuencia no es muy diferente a lo que le sucedió a Jonás; las tempestades comienzan a sacudir nuestra zona de confort. En otras palabras, comenzamos a experimentar problemas y dificultades, y al igual que los marineros en nuestra historia sentimos miedo. Es entonces que nos preguntamos ¿por qué a mí? Esta es una pregunta, que estoy completamente seguro, que todos aquí nos hemos hecho durante un punto de nuestra vida. En algún momento de nuestra vida, estoy seguro que todos aquí hemos dudado de Dios, y nos hemos preguntado “¿por qué ha permitido Dios que me suceda esto?”

Quiero que notemos que esto mismo fue lo que sucedió en el caso de Jonás. Fíjense bien como esto es algo que queda bien reflejado en Jonás 1:7-8 que nos dice así: “…Y dijeron cada uno a su compañero: Venid y echemos suertes, para que sepamos por causa de quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. 8 Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres?..” Dile al que tienes a tu lado: todos preguntaron ¿por qué?