Como todos aquí han podido apreciar, durante estas últimas semanas les he predicado acerca de la importancia de examinarnos detalladamente, y examinar nuestra relación con Dios. La razón por la que he venido insistiendo en este tema, es porque la vida de muchos ha sido influenciada por las acciones del mundo.

La influencia del mundo, ha causado que una gran porción del pueblo de Dios se conforme a desarrollar y mantener, una relación superficial con Dios, y que su crecimiento espiritual sea detenido. En otras palabras, muchos cristianos no toman el tiempo de examinar su relación con Dios para fortalecerla, sino que le ceden territorio al enemigo. Pero cederle territorio al enemigo solo causa sufrimiento. ¿Por qué digo esto?

La razón por la que digo que cederle territorio al enemigo solo causa sufrimiento, es porque cuando le cedemos territorio al enemigo, entonces dejamos de ver las cosas a través de los ojos de Dios (palabra de Dios), y vemos las cosas a través de las prácticas y políticas del mundo.

En otras palabras, dejamos de recibir convicción de error y pecado, y nos unimos a la masa de maldad que existe en el mundo, y aquí existe un gran problema. Ahora debemos preguntarnos: ¿Por qué tantos, quizás sin darse cuenta, terminan uniéndose a la maldad que les rodea?

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Yo diría que la razón principal por la que esto sucede, es porque muchos no están dispuestos a reconocer sus faltas y errores. Y cuando rehusamos reconocer nuestros errores, esto causa que nuestro crecimiento espiritual se estanque.

Como les dije al inicio, nos conformamos con la relación superficial que tenemos con Dios, y dejamos de buscarle más. Y aquí existe un gran peligro, ya que como fieles cristianos, nosotros debemos buscar el rostro de Dios y Su presencia en nuestra vida en todo momento. Así que hoy estaremos analizando lo que tenemos que hacer para arreglar nuestra condición espiritual, y la bendición que el crecimiento espiritual produce en nuestra vida. Pasemos ahora a la palabra de Dios.

Lucas 5:4-6Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 5 Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. 6 Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. El evangelio de Lucas está construido en orden histórico y cronológico de la vida de Jesús, y es el evangelio más extenso y exhaustivo de todos los evangelios [1]. Según el evangelio de Lucas, los acontecimientos que estamos explorando hoy, sucedieron al inicio del ministerio del Señor.

Jesús comenzó su ministerio después de ser tentado en el desierto; y al principio, las personas se asombraban de las enseñanzas del Señor, y su fama se difundió por todo lugar [2]. Pero en cuanto Él les reveló su propósito a los líderes religiosos de ese entonces, ellos inmediatamente le rechazaron por completo, lo botaron de la ciudad, y hasta querían matarle tirándole de la colina sobre la cual estaba edificada la ciudad [3]. Bueno, hasta aquí los detalles históricos; ¿por qué es necesario conocer estos detalles?

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Existen dos razones por la que debemos conocer estos detalles. La primera razón es que en ellos podemos ver muy bien reflejado, que conocer acerca del Señor no es suficiente; después de todo, ellos conocían acerca del Señor, pero aún así le rechazaron por completo, y quisieron matarle.

La segunda razón, es que estos breves detalles nos permiten entender que no obstante el conocimiento que podamos tener, y no obstante lo mucho que se nos enseñe o predique del Señor, jamás lograremos tener el convencimiento de Su gloria, majestad y poder, si no crecemos espiritualmente. Así que manteniendo estos detalles en mente continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Lo primero que vemos es que la palabra de Dios nos dice es: “…Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar…” En esencia, este es el primer paso a seguir para obtener el crecimiento espiritual. Aquí tenemos el primer paso para desarrollar una relación más profunda con Dios, y movernos de nivel.

Ahora bien, todo cristiano tiene una relación con Dios, si no fuese así, no pudiéramos llamarnos cristianos. En otras palabras, todo cristiano ha crecido espiritualmente, pero solo hasta cierto nivel, y puede ser muy posible que el nivel que hemos alcanzado, no necesariamente sea el nivel que Dios desea que estemos. ¿Cómo así?

Bueno, en estos versículos encontramos muy bien ilustrado el primer nivel del crecimiento espiritual, el cual es el nivel en la que muchos cristianos se encuentran hoy en día. Fíjense bien como nos dice la palabra de Dios aquí cuando leemos: “…Boga mar adentro…” Cuando tomamos el tiempo de reflexionar en solo estas breves palabras, creo que todos aquí concluiremos que ellas implican, que la razón por la que ellos no habían pescado nada, fue porque ellos no habían llegado a la profundidad correcta. ¿Cómo se aplica esto a nuestra vida?

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Cuando una persona primero llega a los caminos del Señor, se arrepiente de sus pecados, y comienza a seguirle. En esencia, esa persona ha iniciado el primer nivel de su relación con Dios; una relación superficial. Pero lamentablemente, existen muchas personas que se quedan estancadas en ese primer nivel, el cual debe, y tiene que ser superado.

Esto es algo que se nos indica claramente en Hebreos 5:12 cuando leemos: “…Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido….” Las palabras claves aquí son “…debiendo ser ya maestros…”

¿Por qué es que tantos se estancan en el nivel inicial? La razón principal es porque muchos no desean crecer. Muchos no están dispuestos a profundizar su relación con Dios, porque saben que esta acción conlleva a obligaciones y responsabilidades, que quizás no desean o están dispuestos a aceptar. Para que entiendan bien el punto que deseo hacerles, usemos nuestra imaginación por un breve momento.

Vamos a imaginarnos que estamos en la playa, y que el mar es nuestra relación con Dios. Ahora entremos al agua, pero solo hasta las rodillas (superficial). Pregunto: ¿podemos movernos libremente con el agua hasta las rodillas? ¿Se nos dificulta caminar en la arena?

La respuesta a las dos preguntas es si. Con el agua hasta las rodillas podemos movernos libremente, ya que el agua solo esta cubriendo una pequeña porción de nuestro cuerpo; y si se nos dificulta un poco caminar en la arena, ya que la marea contra nuestras piernas causa resistencia, pero la realidad es que aunque podamos encontrarnos un poco limitados, no estamos completamente limitados; y aquí es donde yace el peligro. ¿Por qué digo esto?

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