Hoy estaremos explorando un aspecto en nuestra vida que con frecuencia desatendemos. La realidad es que yo he predicado referente a este tema en numerosas ocasiones, pero es necesario que reitere la importancia de él, ya que como todos sabemos, estamos viviendo en tiempos peligrosos. ¿Qué tema estaremos explorando hoy? Hoy vamos a explorar la oración, para descubrir las bendiciones y victorias que producen, cuando nos acercamos a Dios en oraciones con un corazón humilde y sincero. Para demostrarles los puntos que deseo hacer en la predicación de hoy, estaremos analizando la vida de un personaje bíblico, que seguramente muchos de ustedes desconocen.

Ahora bien, algo que he dicho en numerosas ocasiones, y que todos reconocemos, es que las personas tendemos a ser impacientes. La razón por esto es porque nosotros vivimos en un mundo instantáneo, así que esperamos, y en ocasiones demandamos que Dios actué y/o conteste nuestra oraciones instantáneamente. Pero la realidad de todo, es que Dios no obra en nuestro tiempo sino en el suyo, según Su voluntad. Pero el hecho de que quizás Dios no actué instantáneamente, no quiere decir ni implica que dejemos de orar. La realidad es que Dios escucha toda oración, y las responde cuando oramos según Su voluntad. Esto es algo que el Señor nos dio a entender claramente cuando nos dejo el patrón de cómo debemos orar [1] cuando dijo: “…Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra…” Es importante que todos notemos esto, ya que en ocasiones podemos llegar a orar pidiendo cosas que no caen bajo la voluntad de Dios, es decir, Su palabra. Y les puedo asegurar que Dios no romperá Su palabra por nada ni nadie [2].

Pero con frecuencia cuando Dios no nos contesta y/o obra inmediatamente, muchos se descorazonan y dejan de orar; rompen la comunicación con Dios y este es el error más grande que podemos cometer, ya que no mantenernos en contacto con Dios, solo producirá sufrimiento y desanimo. Así que exploremos ahora esa parte de nuestra vida que en con frecuencia desatendemos, y/o completamente ignoramos. Exploremos ahora brevemente la oración de un siervo llamado Jabes, que nos demostrara las bendiciones que Dios nos entrega cuando nos acercamos a Él con un corazón puro. Pasemos ahora a la lectura de la palabra de Dios.

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1 Crónicas 4:9-10 Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor. 10 E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: !!Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.

Como siempre digo, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Como les dije al inicio, estoy seguro que muchos de ustedes no habían escuchado el nombre Jabes previamente. Me atrevo a decir que la razón principal por la que tantos no lo habían oído nombrar previamente, es porque el nombre Jabes solo aparece en la biblia cuatro veces [3]. Así que preguntémonos ahora, ¿quién fue Jabes?

Según los eruditos, Jabes fue un doctor eminente en la ley, y su sabiduría y fama cautivo la atención de tantos escribas en su tiempo, que hasta le pusieron su nombre a una ciudad [4]. Esto es algo que podemos fácilmente encontrar en 1 Crónicas 2:55 cuando leemos: “…Y las familias de los escribas que moraban en Jabes fueron los tirateos, los simeateos y los sucateos, los cuales son los ceneos que vinieron de Hamat padre de la casa de Recab…”

Como estoy seguro que muchas conocen, en la antigüedad los nombres significaban algo. Por ejemplo: como todos sabemos Abraham significa “Padre de una multitud”; Jacobo significa “suplantador” (Ocupar con malas artes el lugar de otro, defraudándole el derecho, empleo o favor que disfrutaba [5]); Ismael significa “Dios escucha”; y aquí tenemos a Jabes, que significa “aflicción; dolor” [6]. Bueno, a pesar de que no existen detalles acerca de Jabes, podemos confiadamente deducir que la razón por la que su nombre es asociado con “aflicción o dolor”, es porque algún tipo de complicación surgió durante el parto, la cual le causo dolores inusuales a su madre. Esto es algo que queda bien ilustrado en el primer versículo que estamos explorando hoy cuando leemos: “…Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor…”

Ahora bien, como les mencione al inicio, no tenemos detalles específicos acerca de la vida de Jabes; lo único que podemos decir con certitud es que este hombre fue una persona muy respetada. Y esto es algo que podemos ver claramente declarado cuando leemos: “…Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos…” Pero quizás lo más interesante de todo, es que los versículos que estamos estudiando en el día de hoy son los que describen la genealogía de la tribu de Judá [7], algo que era de suma importancia para el pueblo de ese entonces; sin embargo, aquí vemos que el autor detuvo el recuento de la genealogía para acentuar a Jabes. Ahora debemos preguntarnos, ¿por qué sucedió esto? Continuemos ahora con la predicación de hoy para descubrir la respuesta a nuestra pregunta.

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Aquí vemos que la palabra de Dios nos dice: “…E invocó Jabes al Dios de Israel…” Ahora debemos preguntarnos, ¿por qué invoco Jabes al Dios de Israel? A pesar de que no tenemos detalles específicos, la razón por la que Jabes seguramente invoco, en otras palabras, oró a Dios, fue porque él seguramente pensó que su futuro no era nada bueno, ya que como les mencione previamente, los nombres en antigüedad tenían un significado, y el de este varón significaba “aflicción o dolor”. Y fue por esta razón que Jabes se acerco a Dios con un corazón sincero; Jabes determino cambiar su futuro, y lo hizo acudiendo al único que podía entregarle lo que él deseaba. Dile a la persona que tienes a tu lado: Jabes acudió a Dios.

La realidad es que todos nosotros en ocasiones hemos llegado a sentir que nuestro futuro es incierto; que nos encontramos en caminos de sufrimiento o dolor. El mundo, y las situaciones o circunstancias que se presentan en nuestra vida, en muchas ocasiones nos conducen a pensar que no podemos vencer, que no somos nadie, y que nunca seremos alguien. Pero como todos sabemos, esto solo son ataques del enemigo quien desea mantenernos encerrados en prisiones de dolor y sufrimiento. Dios le da la oportunidad a toda persona de cambiar su futuro. Pero para poder cambiar nuestro futuro tenemos que acudir a Él, y depositar toda nuestra confianza en Él. Fíjense bien como esto es algo que queda bien ilustrado en Isaías 51:3 cuando leemos: “…Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto…” Despierta al que tienes a tu lado tu lado y dile: Dios cambiará tu desierto en paraíso. ¿Cómo podemos alcanzar que nuestro desierto se convierta en paraíso? Esto es algo que podemos alcanzar a través de la oración. Examinemos la oración de Jabes con más detalle; vamos a dividirla en secciones para que entiendan bien lo que les digo.

Jabes acudió a Dios y dijo: “…!!Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio!..” ¿Qué hizo Jabes con esta declaración? En esta parte de su oración Jabes estaba desafiando el futuro que le esperaba debido a su nombre, y se convirtió en un siervo que confió en el poder de Dios completamente. Me atrevo a decir que muy pocos de nosotros, si acaso alguno, confiamos absolutamente en el poder de Dios, y esto es debido a que como les dije al inicio, nosotros formamos parte de la sociedad instantánea.

Permítanme explicarles este punto de otra manera para que me entiendan bien. ¿Cuántos se han desvelado una o dos noches, o quizás lleven tiempo sin poder dormir o descansar debido a preocupaciones? Estamos hablando de preocupaciones que en el gran esquema de la vida tienen muy poco, si acaso algún significado permanente. Pero que no obstante eso, son cosas que con frecuencia nos atormentan y desvelan. ¿Cuántos dice amen?