Sea la gracia de Dios con todos, y gracias por asistir a este el primer servicio del año. Como hablamos la semana pasada, un fin significa un nuevo comienzo. Así que habiendo dado fin a otra época más de nuestra vida, ahora tenemos un nuevo comienzo donde debemos esforzarnos a hacer tres cosas. Primero, debemos y tenemos que buscar la presencia de Dios en nuestra vida en todo momento [1]. Segundo, debemos y tenemos que esforzarnos a perseverar en la santidad, ya que sin ella nadie alcanzara la presencia de Dios [2]. Tercero, debemos y tenemos que bendecir el nombre de Dios en todo lugar, y en todo momento [3].

Ahora bien, ¿a cuántos les gustaría poder hacer estas tres cosas haciendo una sola cosa? Esta es una pregunta más o menos como la que se presenta en ese comercial de televisión que dice: ¿qué si pudieras reducir el peso con solo comer una porción de brócoli?, ¿qué si pudieras evitar problemas cardiovasculares con solo hacer una plancha? Etc. etc. ¿Cuántos han visto se comercial? Es un comercial que promueve la buena salud física; pero yo estoy aquí ahora para predicarles de cómo podemos promover la buena salud espiritual. ¿Qué tenemos que hacer para lograr las tres cosas que les mencione con solo hacer una sola cosa? La respuesta es fácil, tenemos que alabar a Dios. ¿Por qué digo que esta es la respuesta?

La razón por la que digo que podemos lograr buscar la presencia de Dios en todo momento, esforzarnos a perseverar en la santidad, y bendecir el nombre de Dios en todo lugar y todo momento a través de la alabanza, es porque los cánticos en la biblia simbólicamente representan el gozo, la redención, y la victoria que Dios nos provee sobre las pruebas y los ataques del enemigo.

En la biblia encontramos que los cánticos son entonados con alegría, para celebrar la victoria y la esperanza [4]; la música y los cánticos son una manifestación del sentir de nuestro espíritu, que es transmitido a quien la escucha. Además, a través de nuestras voces expresamos nuestros sentimientos, y desahogamos nuestro corazón de toda pena y dolencia ante el Todopoderoso [5]. Así que con esto en mente, pasemos al mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy. Abran sus biblias a:

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Salmos 96:1-7 Cantad a Jehová cántico nuevo; Cantad a Jehová, toda la tierra. 2 Cantad a Jehová, bendecid su nombre; Anunciad de día en día su salvación. 3 Proclamad entre las naciones su gloria, En todos los pueblos sus maravillas. 4 Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Temible sobre todos los dioses. 5 Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; Pero Jehová hizo los cielos. 6 Alabanza y magnificencia delante de él; Poder y gloria en su santuario. 7 Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, Dad a Jehová la gloria y el poder.

Despierta al que tienes a tu lado y dile: “…Cantad a Jehová cántico nuevo…” Pero ahora reflexionemos, y preguntémonos, ¿qué quiere decir esto? Lo obvio aquí es que nos acerquemos a Dios, ya que cuando cantamos a Jehová eso es exactamente lo que estamos haciendo, ¿no es así? Pero para entender el significado de “…Cantad a Jehová cántico nuevo…”, debemos examinarnos y preguntarnos: ¿cómo nos acercamos a Dios? Si somos honestos con nosotros mismos, creo que la mayoría de nosotros admitiremos que en la mayoría de los casos, nosotros tendemos buscar más de Dios cuando tenemos la soga al cuello. Y creo que esta es una de las razones, por la que Dios en ocasiones permite que a nosotros lleguen esas pruebas que aparentan insuperables. Pruebas que suelen dejarnos desalentados, tristes, y preocupados. Pero estas pruebas cumplen un propósito, y este propósito es que nos demos cuenta que sin Dios no podemos lograr nada [6], y que nos acerquemos a Él en oración y suplica.

Pero la realidad del caso es que Dios no desea que solo nos acerquemos a Él durante las pruebas, Dios desea que busquemos su rostro y presencia en todo momento, y es por eso que aquí vemos que se nos dice: “…Cantad a Jehová cántico nuevo…” En otras palabras, acerquémonos a Dios no solo cuando estamos atribulados, sino acerquémonos a Dios porque le amamos y deseamos sentir Su presencia. Acerquémonos a Dios con gozo y alegría. Acerquémonos en cánticos y con un corazón lleno de júbilo, solo por el simple hecho de que Él es Dios, y nos ha hecho sus hijos.

Debemos, y tenemos que buscar la presencia de Dios en nuestra vida en todo momento, debemos buscarlo con gozo y alegría, esto es lo que Dios desea de nosotros. Fíjense bien como esto es algo que queda bien expresado en Salmos 100:1-2 cuando leemos: “…Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo…”

A pesar de lo que los poderes de las tinieblas puedan susurrar en nuestros oídos, el Señor esta atento a lo que sucede en nuestra vida. Esto es algo que se nos dice claramente en Salmos 34:15 cuando leemos: “…Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos…” Así que no podemos caer en el engaño del enemigo, sino tenemos que confiar en Dios. Tenemos que confiar que el Señor escucha nuestras oraciones, nos libera del pecado, y nos esta guiando a Su reino. Y esto es exactamente lo que debemos proclamar en todo momento. Debemos y tenemos que alegremente alabar su nombre, porque la alegría y el gozo se pegan; la alegría y el gozo son contagiosos. ¿No me lo creen?

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¿Cuantos han visto esos videos, o quizás postales electrónicas, donde se escucha a una persona reír continuamente? ¿Qué ha sucedido después que la miran un tiempecito? Creo que todos contestaremos que terminamos riéndonos. A pesar de cómo nos pudiéramos estar sintiendo antes de ver el video o abrir la postal, cuando escuchamos una risa continua, terminamos riéndonos como tontos. De igual manera sucede cuando alabamos a Dios, cuando cantamos a Dios con alegría, los que nos rodean serán contagiados por ella. Todos los que nos rodean escucharan como nuestro corazón alegremente dice: “…Pacientemente esperé en Jehová, y Él se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me sacó del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová…” (Salmos 40:1-3). Así que despierta al que tienes a tu lado y dile: “…Cantad a Jehová cántico nuevo…”

Continuando con nuestro estudio leemos: “…Cantad a Jehová, bendecid su nombre; Anunciad de día en día su salvación. 3 Proclamad entre las naciones su gloria, En todos los pueblos sus maravillas…” Es exactamente de esta forma que podemos esforzarnos a perseverar en la santidad. ¿Por qué digo esto? Lo digo porque en la palabra de Dios en el Salmos 22:3 encontramos que se nos dice claramente: “…Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel…” Y donde está la presencia de Dios, ahí hay libertad [7], y santidad en abundancia. Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios habita en medio de la alabanza de Su pueblo. Hermanos, y donde esta Dios no puede estar el diablo.