A pesar de que somos una iglesia muy pequeña, por obra y gracia de Dios tenemos un alcance inmenso.  Digo esto porque a través de nuestro ministerio en el Internet, las predicas cristianas y estudios bíblicos que comparto con ustedes, están alcanzado un promedio de más de 5.000 personas diariamente.  Ahora me detengo aquí para hacer una aclaración.

Quiero que quede bien claro, que no he compartido las estadísticas de nuestra página en el internet, con el propósito de alardear o de manera alguna glorificarme. Como todos ustedes saben, yo no soy un orador elocuente, y con frecuencia se me enreda la lengua al pronunciar algunas palabras. Pero a pesar de que mi pronunciación y que mi vocabulario en castellano no es excelente, yo no permito que eso me detenga, y predico la verdad de Dios.

Como se podrán imaginar, debido al alcance tan grande que Dios ha permitido que tengamos, con frecuencia yo recibo correspondencia de hermanos de todas partes del mundo.  Algunos lo hacen para criticar y entrar en debates teológicos (algo que nunca hago).

Otros lo hacen para felicitarme por las predicas, ya que les ha tocado el corazón; y algunos para pedir algún tipo de consejo (les advierto que yo no soy el mejor consejero del mundo, ese no es mi don, pero si hablo la verdad de Dios en todo momento).

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Bueno, no hace mucho un joven que vive en Nicaragua me escribió pidiéndome consejería, porque está teniendo problemas en su hogar con su esposa, y me contó que estos problemas que estaban surgiendo estaban directamente influenciados o producidos por miembros de la familia.

Pero lo interesante de todo esto es que desde hace ya bastante tiempo, yo les he mencionado y predicado acerca de cómo los medios de entretenimiento, específicamente la televisión, y las películas de cine, de manera sutil están lavándoles el cerebro a las personas en cuanto al núcleo familiar y/o el matrimonio.

Lo más obvio son las películas y programaciones que glorifican el adulterio, la fornicación, y el homosexualismo. Películas y programaciones que tratan de hacer estas cosas lucir como eventos bellos y románticos, pero la realidad del caso es que solo sirven para lavarles el cerebro a las personas, y hacer lo bueno lucir como malo, y lo malo lucir como bueno, o normal. Es como alguien me dijo recientemente, la inmoralidad se ha convertido en la modernidad.

Estamos hablando de cosas que vemos, que para lo único que sirven es para destruir los principios básicos de la familia. Estamos hablando acerca de los principios familiares, y/o matrimoniales, que fueron establecidos por Dios desde el comienzo de la creación [1].

Pero como les dije, esto es lo obvio; esto es lo que todos los que tienen un poco de valor moral pueden detectar fácilmente. Pero existe otro tipo de programación en la televisión que es visto con más frecuencia, que sirve de igual veneno. Pero el problema es que con frecuencia pasa por desapercibido por la mayoría de las personas.

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Pero el que la mayoría de las personas no noten el veneno no quiere decir nada. Recordemos que el mejor veneno no tiene sabor, y como el buen perfume, viene en frascos pequeños. ¿Qué les estoy diciendo con esto? Lo que les estoy diciendo es que este veneno está siendo introducido en el subconsciente de las personas, y está tomando efecto.

Sé que les tengo un poco intrigados. ¿De qué programación les hablo?  Les hablo de los anuncios y/o comerciales en la televisión.  Estamos hablando de programaciones que solo duran de 20-30 segundos (muy pequeños), pero que trabajan en el subconsciente de las personas (piensen en los productos que compran, y pregúntense: ¿Por qué los compran?).

Sin embargo, cuando prestamos atención, no nos será difícil descubrir que la mayoría de ellos contienen un mensaje que intenta programar, o están programando, la manera de pensar y de ver las cosas de las personas.  Estamos hablando de mensajes que disfrazados como mensajes que promueven un producto, también promueven conceptos inspirados por demonios, como las parejas homosexuales, rebeldía, y hogares con una sola figura adulta en el grupo familiar.

Como les dije, muchos no se han dado cuenta de todo esto, pero la próxima vez que se sienten a ver la televisión, presten un poco de atención a los anuncios, y pronto se darán cuenta de lo que les estoy diciendo.  Todos se darán cuenta que en la mayoría de los comerciales, y en muchas programaciones de televisión, en cuanto a la familia se refiere, raramente se ve una pareja. En otras palabras, una pareja como Dios manda.

Hoy en día raramente se ve la representación del núcleo familiar completo, raramente se ve el padre y la madre con los hijos.  Ahora solo se ve una mujer sola batallando con los problemas; o un hombre; o dos mujeres o dos hombres etc. etc.  Es por esta razón que deseo enfocar el estudio bíblico de hoy, en la importancia del núcleo familiar.  Pasemos ahora a la palabra de Dios.

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Mateo 19:1-8Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de Galilea, y fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán. 2 Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí. 3 Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? 4 Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, 5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?  6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. 7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? 8 El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.

Antes de proceder con la predicación de hoy, deseo proveerles un pequeño detalle que nos ayudara entender mejor el mensaje de hoy.  Según la más reciente toma del censo, el Centro Nacional de Salud y Estadísticas determinó, que el 43% de las parejas de hoy terminan en divorcio, o separación, durante los primeros quince años de matrimonio.

Esto es un por ciento que comenzó a crecer desde mediado de los 1960.  Entre el 1970 y 1992, el número de bebés nacidos fuera del matrimonio aumentó drásticamente de un 11% a un 30%, y desde el 1970 el por ciento de matrimonios ha decaído un 30%.  Quizás algunos deben estar pensando que esto no puede ser relacionado al mensaje de hoy, pero si piensas así, te invito a que pienses otra vez.

Te invito a que pienses otra vez, porque omití decirles un pequeño detalle que derramara una nueva luz en este asunto.  Lo que omití decirles es que en el año 1962 la Corte Suprema, citando la Primera Enmienda de la Constitución, determinó que las oraciones en las escuelas públicas tenían que ser suspendidas.

En otras palabras, la Corte Suprema decidió eliminar a Dios del sistema de educación pública.  ¿Cuántos logran ver la conección entre las estadísticas citadas, y la condición del núcleo familiar hoy en día?  Manteniendo estos pequeños detalles en mente, continuemos ahora con el mensaje de hoy.

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