Existen momentos en la vida que nos conducen a experimentar un tipo de sequía.  Puede ser que sea en asuntos de la salud, ya que en ocasiones estos tipos de problemas no aparentan tener una solución. Puede ser que sea en asuntos de las finanzas, ya que el dinero aparenta desaparecer más rápido todos los días.

Puede ser que sea en el área del trabajo, ya que en numerosas ocasiones muchos pierden el gozo que sentían acerca de su profesión u oficio. Puede ser que sea en el matrimonio, ya que con frecuencia tanto el hombre como la mujer permiten que su vida se convierta en una rutina cotidiana, lo que les conduce a una existencia mutua sin comprensión y pasión. Pero la sequía más seria de todas, y yo diría que es la sequía que en la mayoría de las situaciones nos conduce a experimentar todas las otras que les acabo de mencionar, es la sequía espiritual.

Pero, ¿por qué experimentamos estos momentos de sequía? La respuesta es fácil; la respuesta es porque perdemos el primer amor.  En otras palabras perdemos ese apetito o devoción ardiente por las cosas, especialmente en cuanto a las cosas de Dios.

Ahora la pregunta que queda es: ¿qué tenemos que hacer para evitar de que esto suceda en nuestra vida, y/o eliminar la sequía que ya pueda existir? Éste es el tema que estaremos explorando en el día de hoy. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

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Apocalipsis 2:2-5Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. 4Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 5Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Lo primero que debemos saber es que aunque existe un debate entre los eruditos y escolares de la Biblia acerca del autor de éste libro, la mayoría acepta al apóstol Juan como su autor.

Aunque la fecha exacta de cuando éste libro fue escrito no puede ser fijada con exactitud, el autor y el sitio donde se origino éste libro queda claramente detallado en Apocalipsis 1:9 cuando leemos, “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.”

Lo segundo que debemos saber es que estos versículos forman parte de los mensajes a las siete iglesias, y éste fue el mensaje dirigido a la iglesia en Efeso. Esto es algo que queda bien claro en Apocalipsis 2:1 cuando leemos: “Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto.” ¿Por qué es necesario que sepamos éstas cosas?

Existen dos razones. La razón principal es porque estos breves detalles establecen que el libro fue escrito por Juan, en otras palabras nos demuestran su autoridad y veracidad ya que Juan fue un testigo viviente durante el ministerio y la vida del Señor..

Numero dos, estos breves detalles nos dejan saber claramente que en nuestra vida se pueden presentar situaciones que pueden causar una sequía espiritual. Digo esto porque Juan escribió éste libro durante su exilio en la isla de Patmos; él había sido desterrado debido a su fe. Ésta circunstancia o situación seguramente causo un tipo de dolor o sufrimiento en la vida de éste hombre; la indicación de esto queda en sus palabras cuando dice: “copartícipe vuestro en la tribulación.”

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Pero a pesar de toda situación o emoción, él se mantuvo firme en su fe, y Dios se glorifico en su vida. Esto continua siendo una gran verdad de nuestro Dios; cuando nos mantenemos fuertes y perseveramos en nuestra fe, no obstante la situación o dificultad, el Señor nos habla ya que Él está atento a toda situación. Así que manteniendo estos breves detalles en mente continuemos ahora con nuestro estudio de hoy, para encontrar la bendición que Dios tiene para nosotros en el día de hoy..

Lo primero que encontramos aquí es que el Señor dice: “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.”

Existen muchas personas que piensan que Dios ha abandonado al mundo; existen muchas personas que piensan y dicen que si Dios realmente amara al hombre, entonces el mundo no estaría en la condición que se encuentra. Pero la realidad de todo es que Dios no ha abandonado al hombre, sino que el hombre ha abandonado a Dios. El hombre le ha dado las espaldas a Dios para seguir doctrinas y filosofías; en otras palabras ha abandonado lo bueno para seguir el mal..

En estos primeros versículos encontramos que el Señor estaba reconociendo el hecho de que ellos estaban trabajando arduamente para la obra de Dios, que ellos estaban siguiendo la sana doctrina, y que ellos perseveraban en la fe; sin embargo, también encontramos que el Señor les dijo que todo esto no era suficiente. ¿Por qué no era todo esto suficiente?

No era suficiente porque ellos ya no estaban actuando por amor. El Señor nos dice: “Yo conozco tus obras…” estas palabras están dirigidas al creyente y en ellas encontramos la seguridad de que no obstante la situación, Él está atento. Pero también sirven para despertar al no creyente a la realidad de que Dios es omnipresente y omnisciente; Él está presente en todo lugar a toda hora y lo sabe todo.  Y debido a que nosotros tenemos éste conocimiento y convicción, siempre debemos buscar la manera de agradar a Dios manteniéndonos firmes en Su obra, pero más importante de todo, hacer todo por amor..

Como he dicho en numerosas ocasiones, existen muchas cosas que pueden distraer nuestra atención de la verdad de Dios. Existen numerosas cosas que trataran de distanciarnos de la presencia de Dios haciéndonos pensar que lo que hacemos es en vano. Y es por eso mismo que en 1 Corintios 15:58 el apóstol Pablo nos dice: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”

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Estas palabras nos dan la seguridad de que Dios conoce nuestro corazón, y nos animan a perseverar en nuestra fe. Estas palabras nos fortalecen para que en momentos de necesidad nunca pensemos que Dios nos ha abandonado o que es indiferente a lo que nos sucede. Lo que encontramos aquí son palabras de aliento, así que dile a la persona que tienes a tu lado, el Señor conoce tus obras. Pero desdichadamente existen muchos que permiten que las circunstancias y situaciones detengan sus obras. ¿Por qué sucede esto?.

Continuando con nuestro estudio leemos: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.” La razón principal por la que muchos han permitido que sus obras para el Señor sean detenidas es porque han dejado su primer amor. En otras palabras el primer amor que sentimos cuando primero llegamos a la iglesia; ese amor que ardía con pasión dentro de nosotros, ese amor que nos movía a querer aprender más y más, ese amor que nos exigía conocer más y más al Señor con el tiempo se ha convertido de devoción a obligación. Y ésta es una de las mayores razones por la que la mayoría de las iglesias están casi vacías.

Pensemos en esto por un momento para determinar si lo que les digo tiene sentido. ¿Cuándo es que la mayoría de las congregaciones experimentan una buena asistencia? Basado en mi experiencia les puedo decir que es cuando se hace un evento especial, o durante las fechas de las celebraciones cristianas; es decir, el día de acción de gracias, la navidad, la resurrección, y demás. ¿Por qué es que se experimenta una mayor audiencia durante estas épocas?