La semana pasada tocamos brevemente el punto de la ceguera espiritual. Si se acuerdan, les dije que en ocasiones, cuando a nuestra vida llega la adversidad o situaciones difíciles nuestra fe se debilita.

El problema está en que en la mayoría de los casos la fe debilitada afecta directamente de la manera que somos y actuamos, y cuando llegamos a éste punto en nuestra vida, entonces llega a nosotros la ceguera espiritual.  .

Les puedo decir que la ceguera espiritual es responsable de mantener a muchos atados a las cosas de éste mundo; la ceguera espiritual es responsable de mantener a muchos atados a los sufrimientos del pasado; la ceguera espiritual es responsable de mantener a muchos atados y alejados de la voluntad de Dios. Ahora pregunto: ¿es esto lo que Dios desea para Su pueblo?  .

La respuesta todos la conocemos y es ¡NO! El Señor quiere liberarnos de toda atadura para que podamos conducir una vida abundante. Cristo quiere que conduzcamos una vida gozosa, y victoriosa pero poder lograr el gozo y éxito que Él desea que tengamos existe una condición que tenemos que cumplir. Esta condición es que tenemos que fijar nuestra mirada en Cristo.

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Es por eso que en el día de hoy deseo que examinemos unos versículos que abrirán nuestros ojos; unos versículos que nos demostraran tres pasos a seguir para obtener la liberación que buscamos. Pasemos ahora a la palabra de Dios.

Mateo 9:27-31Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! 28Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. 29Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. 30Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. 31Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.

Aquí tenemos a dos ciegos que aparentemente estaban sentados cerca de donde Jesús iba pasando. Digo que estaban sentados porque en esos tiempos no existía la educación, oportunidades, y recursos disponibles que tiene una persona deshabilitada hoy en día, lo que quiere decir que en la mayoría de los casos los deshabilitados eran mendigos.  .

Ellos se sentaban en determinados lugares, usualmente en las avenidas o calles principales y pedían limosnas. Así que aquí tenemos a estos dos hombres, estas dos personas que no tenían recursos.

Aquí tenemos a estos dos hombres que estaban en una completa oscuridad, cuando de repente escucharon que cerca de ellos iba pasando Jesús, que iba pasando ese hombre de quien muchos hablaban que hacia milagros. Ahora, detengámonos aquí por un instante y hagamos una comparación entre la vida de esos dos hombres y la vida de muchos de nosotros hoy en día..

Nosotros desconocemos que tiempo estos hombres llevaban ciegos, no sabemos si fue que nacieron ciegos o si fue a causa de una enfermedad que ellos perdieron la vista, pero el caso es que ellos no veían. Preguntémonos: ¿existen ciegos entre nosotros?

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Es necesario que nos hagamos ésta pregunta porque desdichadamente existen numerosas personas que se encuentran al igual que estos dos hombres. Digo esto porque desdichadamente existen muchos en el mundo que no conocen a Cristo; muchos que han oído hablar acerca de éste hombre que camino la tierra dos mil años atrás haciendo milagros pero que nunca le han conocido.

Esta es la gran realidad para todos aquellos que aun viven en el mundo, pero les digo que es algo que también se ve en el propio pueblo de Dios. En otras palabras es algo que también encontramos en muchos creyentes, y es aquí donde comienza la lección para nosotros en el día de hoy..

Como les dije, desconocemos la razón o el tiempo que estos dos hombres llevaban ciegos, pero lo que sí sabemos es que vivían en la oscuridad. Ellos vivían a la merced de otros, vivían de las limosnas que podían colectar a diario..

Pero aquí en estos versículos encontramos una gran lección de cómo ellos obtuvieron la misericordia de Dios. En estos versículos encontramos la lección que muchos de nosotros tenemos que aprender. Digo esto porque una buena porción de creyentes en determinados momentos pierden la visión; una buena porción de creyentes en determinados momentos permiten ser cegados.  .

Existen numerosas razones por lo que esto sucede; puede que sea debido a un problema o situación, puede que sea debido al ego; puede que sea debido a circunstancias especificas; puede que sea porque aun no le conocemos a profundidad.

En si las razones son diversas y numerosas, pero el caso está en que permitimos ser cegados. ¿Qué lección debemos aprender de estos dos hombres aquí? Veamos que hicieron ellos; aquí existen tres pasos a seguir, y cuando los cumplimos existe un resultado inevitable..

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Primer paso. Aquí leemos que: “Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!” Creo que sin dudas algunas todos aquí podemos ver claramente que lo primero que tenemos que hacer para ser liberados de la ceguera espiritual es dirigirnos a Él.

En otras palabras tenemos que orar reconociéndole por quien Él es; Él es el Rey de Reyes y Señor de Señores. Con sus acciones esto fue lo que estos dos hombres hicieron. Cuando estudiamos la Palabra detenidamente no es difícil encontrar que en varias ocasiones a Jesús se le refería como “Señor” y como “Hijo de David”.  .

Estos títulos de honor expresaban la fe que muchos sentían en Él. Digo esto porque al llamarle Señor ellos estaban expresando el sentido de Su deidad, dominio y poder, y al llamarle “Hijo de David”, ellos estaban profesando que Él era el Mesías. Así que estos dos hombres le reconocieron como el Mesías, y ellos clamaron la misericordia de Dios.

Algo que le sucede a una buena porción del pueblo de Dios frecuentemente es que al enfrentarse a situaciones o momentos difíciles, muchos pierden la visión. ¿Sucede esto por coincidencia?

La respuesta es ¡NO! Satanás tiene a sus demonios rodeándonos esperando a que estemos débiles para cegarnos, así detener que veamos la gloria de Dios en todo lo que sucede en nuestra vida..

¿Ha escuchado alguien aquí ese dicho: “no puede ver el bosque debido a los árboles?” Éste dicho es la triste realidad en la vida espiritual de muchos. El enemigo sabe que cuando no tenemos una línea de comunicación establecida con nuestro Padre entonces él podrá desviarnos fácilmente de los caminos de Dios.

Un cristiano que no ora, es un cristiano que no tiene una línea de comunicación abierta con Dios; un cristiano que no ora nunca podrá vencer los ataques del enemigo.

Esto es algo que queda bien reflejado en las palabras del Señor en Mateo 26:41 cuando leemos: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Nosotros somos débiles, y la oración es la que nos fortalece.

Recordemos siempre que nosotros no estamos destinados a sufrir; no estamos destinados para vivir en tinieblas; no estamos destinados a vivir en la oscuridad y desahuciados.

Como cristianos nosotros no estamos llamados a vivir a la merced de éste mundo.  .