Como la palmera

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Predicas Cristianas Predica de Hoy: Como la palmera

Introducción

“El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes, Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, Y que en él no hay injusticia”.

Y algo importante es que la palmera no cruza su polen con ningún otro árbol, no acepta injertos, por lo que no puede ser unida a ningún otro árbol, es decir que se mantiene pura en medio del bosque de igual manera que el cristiano debe distinguirse por su separación del mundo, entonces “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” 2 Corintios 6:14.

Como creyentes y como Iglesia nos asimilamos a la palmera porque crecemos como ella ya que somos colocados por Dios en el desierto, y allí producimos fruto. Como la palmera crece bajo el peso, es decir que cuanto más la aprietan, mejor crece, así crecen y prosperan los cristianos verdaderos presionados por sus cargas y luchas, dando frutos de santidad.

El desierto es permitido

La palmera crece en la sequedad del desierto, y allí, en medio de la nada, florece y da fruto mientras que otros árboles no lo dan si no tienen buenas condiciones, y así, como la palmera, es el verdadero cristiano. En medio de los problemas, de circunstancias difíciles y de tropiezo, el buen cristiano estará firme en la fe y no se morirá, sino que por el contrario crecerá y dará fruto, es ahí donde demuestro que “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” Filipenses 4:13,

Aguas amargas

El mundo está lleno de amargura y de depresión, pero si en medio de ese mundo se ubicaran setenta hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo, ese mundo que está en el desierto se preguntará porque esos hombres y mujeres tienen agua cuando el mundo no tiene. Y si tú eres uno de esos setenta, el mundo se preguntará ¿por qué tú te puedes gozar y ellos no pueden hacerlo?

La importancia de tener un buen fundamento

Hay creyentes y hasta iglesias que quieren crecer, pero que están fundados en la arena, son superficiales, y Cristo dijo que “cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” Mateo 7:26-27.

Como cristianos, para crecer necesitamos agua como la palmera busca el agua para sostener su vida, y el agua simboliza la palabra de Dios y la unción del Espíritu Santo, que es el fundamento nos sostiene ante todos los ataques y dificultades que enfrentamos como creyentes y como Iglesia.

La raíz de la Palmera, como creyentes, es nuestra fe en Dios basada en Dios y su Palabra, por lo que nos brinda el alimento y fuerza que necesitamos para vencer los tiempos de aridez y sequía de la vida terrenal.

De una palma, otra nacerá y pronto crece otra y cuando menos pensemos tendremos un oasis en el cual las raíces traen agua a la superficie en el fruto, y el sediento encuentra agua para saciar su sed y alimento para su hambre, además de sombra y fresco para descansar; el Señor dice: “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados y yo os hare descansar” Mateo 11:28

Los árboles de justicia no crecen solos, son plantados, y no en suelo común, sino en la casa de Jehová los árboles de Dios son plantados en su casa, porque de su gracia, de su palabra y de su Espíritu es de donde reciben la savia que los conserva vivos y los hace dar frutos.

Es por eso es que muchos creyentes no crecen, porque no se han plantado, no son palmeras plantada, sino que son árboles errantes que van de una congregación a otra en la cual le permitan hacer lo que ellos desean.

Los árboles no andan

Pero la realidad es que los árboles no andan, se plantan. Y como pastores necesitamos más que tener miembros, tener hijos de Dios en Su casa. Hijos que se dejen plantar, que decidan establecerse para crecer en la casa de Dios, y así como la palmera en su interior es fuerte.

Para nosotros, nuestro interior es lo más importante, “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” 2 Corintios 4:16-18.

Conclusión

Hoy quiero decirte que Dios te trajo a esta iglesia para plantarte. Te trajo para que puedas crecer en esta casa, como hijo de Dios, como cuando nace un niño y crece en ese hogar. El crecimiento está siempre vinculado con la casa donde permanece, ya que “Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada” Mateo 15:13.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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