Ezequiel no dudo, él no se negó, él obedeció y se dejo guiar. Dios quiere lo mismo de nosotros hoy en día. Dios quiere que seamos obedientes a Su Palabra, Dios quiere que nos dejemos guiar. El problema está en que muchos de nosotros no permitimos ser guiados por el Espíritu Santo. En otras palabras, no nos sometemos a Su voluntad.

Existen numerosas razones a la que esto puede ser atribuido; en ocasiones es a causa del orgullo, a causa de nuestro carácter, a causa de los celos, a causa de la envidia. En otras palabras, cosas que causan que no prestemos atención al mensaje que Dios nos envía, y al escuchar palabras fuertes de Dios pensamos o decimos, eso no es conmigo. En otras palabras, no permitimos que nuestro Señor nos tome de la mano y nos guié hacia donde Él quiere que estemos.

En el caso de Ezequiel Jehová le guió hasta éste valle lleno de huesos, un lugar completamente desagradable, pero Dios lo hizo con un propósito. Aunque nosotros en algunas ocasiones no alcancemos ver el propósito de Dios, aunque en algunas ocasiones no podremos entender el por qué, tenemos que mantenernos obedientes.

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Tenemos que permitir que Dios nos guíe en todo momento. ¿Por qué? Porque cuando nos mantenemos obedientes a Su palabra, Dios nos conducirá a donde debemos estar. Pero permitir ser guiado no es lo único; por fe sabemos que Dios está presente en todo momento; por fe sabemos que Él está en control de toda situación; por fe sabemos que Él nos guiara, pero una vez que lleguemos tenemos que hacer algo. ¿Qué tenemos que hacer? Tenemos que actuar, y esto me conduce al segundo punto.

Segundo. La Palabra nos dice: “Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.” ¿Qué se nos está diciendo aquí? Prestemos mucha atención porque esto es de suma importancia.

Fíjense bien que aquí él no está diciendo que él vio éste valle de lejos; él no está diciendo que estuvo a una distancia de los huesos; él nos dice que tuvo que pasar cerca de todo en derredor. En otras palabras, Dios le había guiado hacia donde él tenía que estar, pero ahora quería que Ezequiel observara cuidadosamente donde se encontraba. Hermanos, Dios hace lo mismo con nosotros. Cuando nosotros hacemos un compromiso genuino con Dios, Él nos guía.

Meditemos en esto por un breve momento. Estoy seguro que todos nosotros conocemos a personas que se han alejado de Dios. Personas que se encuentran en ese valle (mundo) completamente muertos. Pero la pregunta que ahora nos debemos hacer es: ¿por qué Dios ha permitido que le conozcamos? Les puedo decir que no fue por coincidencia; Dios ha permitido que conozcamos a estas personas, y nos ha guiado hacia ellos con un propósito en mente.

Dios nos pide que al igual que Ezequiel, nos acerquemos a esos huesos secos, y que les observemos bien de cerca. Dios nos pide que miremos a nuestro alrededor en busca de todos aquellos que se han alejado de Él.

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Dios quiere utilizarnos para rescatar a todas esas personas que se encuentran pérdidas en éste mundo de maldad. A todas esas personas que no tienen, ni nunca tendrán, la más mínima esperanza de encontrar la paz, el amor, la misericordia, el perdón y la salvación que solo Jesús nos ofrece. Esto me conduce al tercer punto.

Tercero. La Palabra de Dios nos dice: “Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.” ¿Qué sucedió aquí? Lo más evidente aquí es que Dios estaba probando la fe de Ezequiel. Dios probó su fe y Ezequiel no dudo, no titubeó.

Esto aquí es algo muy importante en nuestra vida Cristiana. En el caso de Ezequiel él estaba en un lugar donde la situación no aparentaba nada buena. La realidad es que estar en un valle lleno de huesos no es nada positivo. Ezequiel solo podía ver lo que ya había muerto; lo que ya en su mente no tenía solución. Pero no obstante lo que él estaba viendo, su fe no fallo.

Hermanos la fe es la parte más importante en nuestra vida cristiana. Puede ser que en ciertas ocasiones todo aparente estar perdido; puede ser que las cosas aparenten feas y sin solución, pero nuestra fe no nos puede fallar.

Tenemos que recordar siempre que para Dios nada es imposible. Nuestra fe no puede flaquear en ningún momento porque sin fe no tenemos nada. Recordemos que a través de la fe de una persona, Dios permitió que el mensaje de salvación llegara a nuestros oídos, y penetrara en nuestro corazón. Esto me conduce al cuarto punto.

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Cuarto. Dios quiere prediquemos Su Palabra. La Palabra de Dios nos dice: “Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.” Dios le dijo a Ezequiel que le hablara a esos huesos, no como se habla normalmente, sino que le hablara con la autoridad que Dios le estaba dando. Dios nos dice a nosotros lo mismo en el día de hoy.

Dios quiere que llevemos el mensaje de salvación a todas las personas en éste mundo. Dios quiere que prediquemos Su palabra con la autoridad que Él nos ha dado.

Como el pueblo de Dios que somos nuestra responsabilidad es de acercarnos a esos hermanos y hermanas que han caído. A esas personas que se han alejado en rebeldía debido a la maldad que existe en éste mundo. Nuestra responsabilidad es llevar la verdad de Dios a todo el que la escuche. ¿Qué sucederá cuando hagamos esto? Esto me conduce al quinto punto.

Quinto. Dile a la persona que tienes a tu lado, algo grandioso sucederá. Fíjense bien: “Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu. 9Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. 10Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.” .

Cuando predicamos la Palabra de Dios con la autoridad que Él nos ha dado, sucederá tal como encontramos aquí. Cuando predicamos la Palabra de Dios con la autoridad que Él nos ha dado, esos huesos secos regresaran a la vida. Sucederá así porque la Palabra de Dios es viva; sucederá así porque la Palabra de Dios tiene el potencial para impartir vida eterna.

La Palabra de Dios es la única arma que puede ser utilizada para pelear en ésta guerra que nos encontramos. No existe otra cosa que podamos usar, no existe nada más que pueda combatir las fuerzas del enemigo. Solo con la Palabra de Dios podemos vencer, solo con la Palabra de Dios podemos obtener la victoria sobre toda situación.

No sé cuantos aquí han visto la Palabra de Dios en acción, pero les digo que es algo fabuloso. Cuando vemos la Palabra de Dios en acción vemos un cambio completo en las cosas. La Palabra de Dios es capaz de sanar, restaurar, e impartir vida en una persona.

La palabra de Dios en acción no puede ser detenida por nada ni nadie. Cuando vemos la Palabra de Dios en acción vemos a hermanos y hermanas dispuestos a hacer lo que sea necesario para expandir el reino de Dios aquí en la tierra. Cuando vemos la Palabra de Dios en acción vemos: “un ejército grande en extremo.” .

Para concluir. Ezequiel dijo: “La mano de Jehová vino sobre mí.” Aquí claramente vemos que Ezequiel no pudo hacer nada por él mismo, sino por el poder de Dios. Si queremos obtener la victoria aun cuando las cosas no aparenten ser buenas. Si queremos obtener la victoria cuando las cosas no puedan aparentar peor, entonces sigamos el ejemplo de Ezequiel.

Para levantarnos y servir a Dios como Él desea, tenemos que dejarnos guiar; tenemos que buscar hacer la voluntad de Dios. Para levantarnos y servir a Dios como Él desea, tenemos que predicar la Palabra de Dios con la autoridad que Él nos ha dado.

Recordemos siempre que no podemos apartarnos de Él y pensar que estaremos bien. Como les dije al inicio, el mundo necesita de Dios. Pero para que el mundo pueda experimentar el poder de Dios, el pueblo de Dios tiene que descender al valle de los huesos.

El pueblo de Dios tiene que ir en busca de todas esas personas tanto dentro como afuera de la iglesia que han caído muertos. Ahora pregunto: “¿Vivirán estos huesos?”.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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