Predicas Cristianas

¿Qué me recomienda que haga?

En otras palabras, no podemos dejarnos dominar por la carne. No podemos dejarnos vencer por el mal, sino vencer por el bien que ahora existe en nosotros. Un sacrificio vivo y santo quiere decir que perseveraremos en conducir una vida en santidad. Un sacrificio vivo y santo quiere decir que perseveraremos en conducir una vida justa, pura, limpia, y moral para Dios.

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Un sacrificio vivo y santo quiere decir que no contaminaremos nuestro cuerpo y espíritus con el pecado y la corrupción que existe en éste mundo. Un sacrificio vivo y santo significa que seremos testigos de Su grandeza, misericordia y poder donde quiera que nos encontremos.

Un sacrificio vivo y santo significa que no asistiremos a la congregación para cumplir con una obligación, sino que asistiremos a la congregación para ofrecer nuestra devoción. Así que lo primero que tenemos que hacer para evitar quedar sordos a la Palabra de Dios es presentarnos en sacrificio vivo y santo a Dios.

Continuando con nuestro estudio leemos: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Esto aquí es de suma importancia, ya que de la manera que el mundo ve las cosas es muy diferente a la manera que Dios quiere que seamos.

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Como cristianos, nosotros no podemos conformarnos a las cosas de éste mundo, porque de hacer esto entonces no estamos sirviendo a Dios. Recordemos siempre lo que nos dice la Palabra de Dios en 1 Corintios 10:21 cuando leemos: “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.” La realidad es que el mundo ha cambiado lo bueno por lo malo; ha cambiado la verdad de Dios por las mentiras del diablo.

La razón por la que esto ha sucedido es porque la Palabra de Dios ha caído en oídos sordos. ¿Por qué ha caído en oídos sordos? Ha caído en oídos sordos porque la gran mayoría de los creyentes asisten a los cultos de la congregación, pero no prestan atención al mensaje.

Así que lo segundo que tenemos que hacer para evitar quedar sordos a la Palabra de Dios es, renovar nuestra manera de pensar (rebeldía, arrogancia, celos, envidia, avaricia, vanagloria, lujuria) y buscar la voluntad de Dios para con nosotros.

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Continuando con nuestro estudio leemos: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.” Como les dije hace un breve momento, existen muchos que no prestan atención a los mensajes.

La mayor razón por la que no prestan atención al mensaje es porque permiten que su mente sea invadida por el pensamiento de: “eso no es para mi.” En otras palabras, tienen un concepto más alto de si mismo del que debe tener. Esto conduce a que su mente comience a vagar durante el servicio, y que deje de prestar atención a lo que se está diciendo.

Un poeta Inglés escribió: “…no preguntes por quien suena la campana, la campana suena para ti.” Ésta pequeña porción del poema ilustra muy bien de la manera que muchos creyentes piensan. Digo esto porque existen muchos que están completamente convencidos que son más santos que el santísimo, lo que les conduce a que asistan a los cultos con oídos sordos.

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La razón por la que esto sucede, es porque existen muy pocas personas, dispuestas a escuchar y aceptar la verdad de Dios. No están dispuestas a escuchar y aceptar la verdad de Dios porque la verdad de Dios en ocasiones no es nada fácil. En ocasiones no es nada fácil porque la realidad de todo es que cuando genuinamente buscamos agradar a Dios, inevitablemente quedaremos mal con el mundo.

Quedaremos mal con el mundo porque una vez que recibimos el regalo de salvación, no podemos continuar la misma manera de vivir.  Como creyentes nosotros estamos llamados a apartarnos por completo de todas esas cosas que desagradan a Dios.

Esto es algo que queda bien declarado en Efesios 5:11 cuando leemos: “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.” .

El problema está en que no todos logran mantenerse fuerte en esos momentos de tentación. No todos logran mantenerse fuerte en esos momentos cuando una decisión tomada resultara en que la persona quizás deje de ser popular, o bien apreciada. Es por eso que con frecuencia se escuchan esas palabras “por una vez que lo hagas, no pasa nada.” Pero estoy aquí para decirte que una sola vez es todo lo que se necesita.

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Jóvenes escúchenme muy bien ya que estoy seguro que oirán esas palabritas con frecuencia. Recuerda que tener sexo pre-marital solo una vez te puede causar una vida llena de dolor y sufrimiento físico, o peor aun, la muerte debido a todas esas enfermedades que existen.

Recuerda que unos traguitos o unas pastillitas que te harán sentir eufórico por un tiempo, le pueden costar la vida a un inocente cuando te sientes detrás del timón de tu auto para conducir, o tu propia vida también.

Recuerda que en el tiempo del fin, los que juraran su alianza al anticristo serán marcados solo una vez, pero que sus almas serán condenadas por eternidad.

Una sola vez puede tener grandes consecuencias que afectaran no solo tu vida, sino que en muchas ocasiones, también afectaran  la vida de aquellos que te rodean y te aman. Así que lo tercero que tenemos que hacer para evitar quedar sordos a la Palabra de Dios es, humillarnos ante Su presencia reconociendo que no somos perfectos.

Para concluir. Nosotros vivimos en una sociedad bien tolerante del mal. Nosotros vivimos en una sociedad donde se ha cambiado la verdad de Dios por la mentira del diablo.

Nosotros vivimos en una sociedad donde lo malvado tiene mejor aceptación que lo santo, y si no estamos parados firmes en la roca de nuestra salvación, puede que caigamos enredados en la trampa del enemigo. Si no estamos parados firmes en la roca de nuestra salvación, puede que nuestros oídos sean ensordecidos a la Palabra de Dios. Pensemos en esto por un breve momento.

Cuando entramos a un lugar sea una fabrica o cosa semejante, donde existen equipos operando, el bullicio puede ser tan grande que no nos permite oír a una persona que este parada a nuestro lado hablándonos. Lo más peligroso de estar en un lugar así es que si el obrero o la persona no toman las precauciones para proteger sus oídos, el bullicio puede causar una sordera temporal, y en los casos peores puede causar una sordera permanente.

Esto mismo es lo que trata de hacer el bullicio de éste mundo con el creyente. El bullicio de éste mundo trata de que quedemos sordos a la Palabra de Dios, y que cambiemos Su verdad por las mentiras del diablo.  ¿Qué recomiendo que hagas para evitar que esto suceda en tu vida?

Lo primero que tenemos que hacer para evitar quedar sordos a la Palabra de Dios es presentarnos en sacrificio vivo y santo a Dios. Esto significa que no haremos las cosas por obligación, sino que lo haremos para demostrar nuestra devoción.

Lo segundo que tenemos que hacer para evitar quedar sordos a la Palabra de Dios es, renovar nuestra manera de pensar. Renovar nuestros más profundos e internos pensamientos con la verdad de Dios, y buscar la voluntad de Dios para con nosotros.

Y por último, lo tercero que tenemos que hacer para evitar quedar sordos a la Palabra de Dios es, humillarnos ante Su presencia reconociendo que no somos perfectos.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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