Si se acuerdan, la semana pasada toque brevemente el punto de las traiciones que Jesús sufrió durante sus últimas horas aquí en la tierra.  El problema que existe es que esas mismas traiciones que hirieron el corazón de Jesús en ese momento, continúan sucediendo hoy en día.

Es por ésta razón que hoy estaremos estudiando la motivación y las acciones de los discípulos durante éstas ultimas horas; haremos esto porque en las acciones de estos hombres encontraremos revelado tres diferentes razones por las que muchos traicionan a Jesús hoy en día. Pasemos ahora a la Palabra de Dios, y hagamos un estudio cronológico de lo que sucedió poco antes de la crucifixión de nuestro Señor.

Mateo 26:14-16Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, 15y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. 16Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.

cuando tomamos el tiempo de analizar la vida de éste discípulo con detalle, pronto encontraremos que no existe mucha diferencia entre como él comenzó siguiendo a Jesús, y como nosotros hemos comenzado a seguir al Señor. Digo esto porque Judas comenzó a seguir al Señor con muy buenas intenciones y de todo corazón. Ésta entrega total al Señor le condujo a que tuviese grandes privilegios.

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Entre estos privilegios tenemos el hecho de que él pudo escuchar las enseñanzas de Jesús directamente, y que él fue testigo de los milagros que el Señor hizo. Pero no obstante todo esto, algo grave sucedió en la vida de Judas, y algo grave sucede en la vida de muchos creyentes.

Lo grave es que Judas traiciono a Jesús por amor al dinero. Judas traiciono a Jesús porque lo que le motivaba eran las cosas no duraderas, lo que motivaba a Judas era el dinero.

Fíjense bien como esto es algo que queda bien reflejado en Juan 12:4-6 cuando leemos: “Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: 5¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? 6Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.” Lo grave de todo esto es que hoy en día existe un buen número de creyentes que traicionan al Señor de la misma manera.

Y es por esa misma razón que en 1 Timoteo 6:10 encontramos una gran advertencia acerca de esto cuando leemos: “…porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” La Biblia en Lenguaje Sencillo traduce éste versículo de ésta forma: “Porque todos los males comienzan cuando sólo se piensa en el dinero. Por el deseo de amontonarlo, muchos se olvidaron de obedecer a Dios, y acabaron por tener muchos problemas y sufrimientos.”

Ahora bien, deseo detenerme aquí y hacer una aclaración. Con lo que les he dicho no he implicado que el deseo de prosperar económicamente sea algo malo, o algo que traicione al Señor. Con lo que les he dicho no he implicado que ser rico es algo malo, o que traicione al Señor. También quiero que quede extremadamente claro que con lo que les he dicho no estoy hablando acerca de las ofrendas, ya que Dios no necesita el dinero; Dios no mide lo que Él hace y está haciendo en la vida de un creyente basado en la cifra que puedas ofrendar.

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Pero lo que si les estoy diciendo es que cuando cambiamos el privilegio que Él nos ha proporcionado de tener un lugar donde nos podemos reunir para juntos alabar y bendecir Su santo nombre, por ganar unos dólares más, entonces si estamos traicionando a Jesús. Lo que sucede con muchos es que no saben apreciar lo que Dios ha hecho en su vida, y solo le son fieles cuando tienen una gran necesidad.

Mientras todo marche bien se olvidan de Dios; mientras todo marche bien se olvidan de perseverar en la santidad; mientras todo marche bien ignoran lo que han aprendido; mientras todo marche bien desatienden su vida espiritual; pero cuando llegan las dificultades, todos corren a la iglesia en busca de ayuda. En otras palabras, cuando todo marcha bien vendemos al Señor por unas monedas de plata. Ahora pregunto: ¿qué valor le darás tú a Jesús?  ¿Traicionaras Su Palabra por unos dólares más?

En Lucas 22:3 encontramos que se nos dice: “Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce.” ¿No es así como opera nuestro enemigo en nuestra vida? ¿Si Satanás pudo tentar triunfantemente a uno de los que habían presenciado las obras de Jesús, y había escuchado directamente de Él Palabra de Dios, no podrán los poderes de las tinieblas tentarnos a nosotros? Claro está en que si, y usará nuestro apetito por las cosas material para tratar de seducirnos a traicionar a Dios. Dile a la persona que tienes a tu lado: ¡cuidado!

Continuando con nuestro estudio pasemos ahora a la segunda traición; examinemos ahora lo que sucedió en el monte de Getsemaní. En Marcos 14:33-38 encontramos que se nos dice: “…Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse. 34Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad. 35Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora. 36Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú. 37Vino luego y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora? 38Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”

Aquí vemos que Jesús solo pidió una cosa de ellos, Él solo pidió que se mantuvieran alerta en oración. Quiero que notemos muy bien que Jesús no les pidió que ellos le protegiesen; Jesús no les pidió que ellos detuvieran a los que venían a arrestarlo; no se lo pidió porque eso no era lo que Él necesitaba. Lo que Jesús pidió y necesitaba de ellos era que entrasen en comunión con Dios para que fuesen fortalecidos y pudieran rechazar la tentación que pronto llegaría a ellos.

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¿Qué tentación estaba a punto de llegar a ellos? Ellos estaban a punto de ser tentados a actuar violentamente; en otras palabras estaban a punto de ser tentados a actuar de manera contraria a todo lo que ellos habían aprendido. Y debido a que no se mantuvieron alerta en comunión con Dios, cuando la tentación surgió, ellos cedieron a ella.

Fíjense bien como todo esto que les he dicho es algo que queda bien claro en Mateo 26:51-53 cuando leemos: “Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja. 52Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. 53¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?” Dile a la persona que tienes a tu lado, Jesús no pidió protección, Él pidió oración.

Una gran realidad acerca del ser humano es que todos tenemos ambiciones o deseos que buscamos satisfacer. Les puedo decir que no existe nada malo en tener ambiciones o deseos, pero si existe un gran peligro cuando permitimos que nuestras ambiciones o deseos interrumpan nuestro servicio y devoción a Dios. Y es por eso que el Señor nos dice aquí: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”

Yo sé que cuando hacemos un compromiso genuino con Dios, nuestro espíritu siempre está dispuesto a agradar a Dios; pero también sé que la carne es débil, y que si NO nos mantenemos alerta en oración, no le será muy difícil al enemigo alejarnos de la voluntad de Dios.

Fíjense bien como esto es algo que queda bien reflejado en Marcos 4:19 cuando el Señor nos dice: “…pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.”

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