La Fe que Produce Milagros

La Fe que Produce Milagros

Predicas Cristianas Prédica de Hoy: La Fe que Produce Milagros

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Juan 4:43-54

Introducción

Hoy deseo explorar un tema que toca el corazón de cada uno de nosotros: la fe que produce milagros. ¿Alguna vez han sentido que necesitan un milagro en sus vidas? Tal vez una sanación, una respuesta a una oración o simplemente un cambio en una situación difícil.

Hoy vamos a explorar la historia de un hombre que también necesitaba un milagro, un oficial del rey cuyo hijo estaba al borde de la muerte. Imaginen por un momento su desesperación, su angustia. Pero también imaginen su esperanza cuando escuchó que Jesús estaba cerca.

Esta historia, que encontramos en el libro de Juan, capítulo 4, versículos 43 al 54, nos enseña lecciones valiosas sobre la fe, la desesperación y el poder transformador de un encuentro con Jesús. Nos muestra cómo un acto de fe puede cambiar no solo una situación, sino también todo un destino.

Así que, mientras avanzamos en este sermón, les invito a abrir sus corazones y mentes. Pregúntense: ¿Qué milagro estoy buscando en mi vida? ¿Estoy dispuesto a dar el paso de fe que se necesita para recibirlo? Y más importante aún, ¿estoy dispuesto a dejar que ese milagro transforme no solo mi situación sino también mi corazón y mi vida?

Con estas preguntas en mente, avancemos en nuestra exploración de la palabra de Dios.

I. La Búsqueda de un Milagro (verss. 46-47)

Hermanos y hermanas, hoy nos encontramos con la historia de un oficial del rey lleno de angustia. Su hijo estaba enfermo, muy enfermo. Imaginen el dolor que este padre debía sentir. Pero escuchó que Jesús estaba cerca, en Galilea. ¿Qué hizo entonces?

Tomó una decisión que cambiaría su vida y la de su hijo para siempre. Decidió buscar a Jesús, porque en su corazón sabía que solo Él podía ofrecer un milagro.

Este acto de fe nos muestra que, incluso en la desesperación, hay esperanza si nos volcamos hacia Dios. Así que, hermanos, si están pasando por momentos difíciles, recuerden que el primer paso es buscar a Jesús. Y cuando lo hagan, prepárense para un milagro.

Este acto de fe nos muestra que, incluso en la desesperación, hay esperanza si nos volcamos hacia Dios. Pero, ¿qué es lo que nos lleva a esa desesperación en primer lugar? Preguntense, ¿Qué estarían dispuestos a hacer si un ser querido estuviera en peligro? Veamos cómo la desesperación puede ser el primer paso para encontrar a Dios.

a. La Desesperación que Lleva a la Fe

¿Alguna vez han sentido que su desesperación los acerca más a Dios?

En nuestros momentos más oscuros, podemos encontrar una luz. Esa luz es la fe. Cuando todo parece perdido, la fe nos da la fuerza para seguir adelante. Este oficial del rey estaba desesperado, pero su desesperación lo llevó a buscar a Jesús.

Y es en esa búsqueda donde Dios obra maravillas. No olviden, hermanos, que Dios está cerca de los que tienen el corazón roto. Él escucha nuestras oraciones y responde de maneras que no podemos imaginar. Así que, si se sienten desesperados, no pierdan la fe. Dios está trabajando en sus vidas, incluso cuando no lo ven [1].

b. El Primer Paso: Buscar a Jesús

¿Están listos para dar ese primer paso de fe y buscar a Jesús en sus vidas?

Dar el primer paso es a menudo lo más difícil. Pero este hombre lo hizo. Buscó a Jesús porque sabía que Él era la respuesta. Si tienes una necesidad en tu vida, el primer paso es buscar a Jesús.

Él dijo: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar». No es un camino fácil, pero es el único que lleva a la verdadera paz.

Cuando buscamos a Jesús, encontramos más que respuestas; encontramos vida eterna. Así que, hermanos, si están luchando con algo hoy, recuerden que el primer paso es siempre buscar a Jesús. Y cuando lo hagan, sus vidas comenzarán a cambiar de maneras que nunca imaginaron [2].

c. La Fe que Mueve Montañas

¿Tienen la fe que puede mover montañas, o están dejando que la duda los detenga?

Este oficial del rey tenía una fe que podía mover montañas. ¿Y nosotros? ¿Tenemos esa clase de fe?

Jesús nos dijo que si tenemos fe como un grano de mostaza, nada nos será imposible. Pero tener esa fe que mueve montañas requiere una confianza absoluta en Dios.

Requiere dejar de lado nuestras dudas y creer que Él puede hacer lo imposible. Y cuando lo hacemos, empezamos a ver milagros en nuestras vidas. No solo milagros físicos, sino también milagros en nuestros corazones y en nuestras relaciones. Así que, si quieren ver milagros en sus vidas, empiecen por tener una fe que mueva montañas [3].

d. El Poder de la Decisión

Tomar la decisión de buscar a Jesús cambió la vida de este hombre y de su familia. ¿Están dispuestos a tomar esa decisión? Josué nos reta: «Escoge hoy a quién vas a servir«. Pero tomar esa decisión no es algo que se hace a la ligera. Requiere reflexión, oración y, sobre todo, fe.

Una vez que tomamos la decisión de seguir a Jesús, nuestras vidas nunca vuelven a ser las mismas. Experimentamos paz, amor y gozo como nunca antes. Y lo más importante, nos acercamos más a Dios, que es el objetivo final de nuestra existencia. Así que, hermanos, los insto a tomar esa decisión hoy. No esperen más, porque cada día que pasa es un día perdido sin Jesús [4].

II. El Encuentro con Jesús (verss. 48-50)

¿Cómo reaccionarían si Jesús pusiera a prueba su fe?

Cuando el oficial del rey finalmente encontró a Jesús, su corazón debía estar lleno de esperanza y temor. Le pidió a Jesús que viniera a sanar a su hijo. Jesús, conociendo el corazón humano, le dijo: «Si no ven señales y prodigios, no creerán».

Pero el oficial insistió. Esta interacción nos enseña mucho sobre la naturaleza de la fe y la importancia de la persistencia. Nos muestra que, aunque Jesús conoce nuestras debilidades, también reconoce la sinceridad de nuestro corazón.

Así que, si alguna vez dudan de su fe, recuerden que Jesús entiende nuestras luchas y está dispuesto a encontrarnos donde estamos.

Así que, si alguna vez dudan de su fe, recuerden que Jesús entiende nuestras luchas y está dispuesto a encontrarnos donde estamos. Pero, ¿cómo responde Jesús cuando vamos a Él en busca de un milagro?

a. La Respuesta de Jesús

Pregunto: ¿Están dispuestos a ser probados para fortalecer su fe?

Jesús siempre sabe lo que hay en nuestro corazón. Cuando el oficial del rey le pidió un milagro, Jesús lo puso a prueba. Nos pone a prueba para fortalecer nuestra fe.

Nos pone a prueba para que podamos entender mejor quién es Él y qué puede hacer en nuestras vidas. Pero lo más importante es que nos pone a prueba para que podamos ver lo fuertes que somos en Él. Así que, si sienten que están siendo probados, no se desanimen. Dios está forjando algo hermoso en ustedes [5].

b. La Persistencia en la Oración

Reflexionemos por un momento: ¿Somos persistentes en nuestras oraciones, o nos rendimos fácilmente?

El oficial del rey no se rindió. Siguió pidiendo a Jesús que sanara a su hijo. ¿Qué nos enseña esto? Nos enseña que la persistencia en la oración es crucial. No podemos rendirnos después del primer intento.

Debemos seguir orando, seguir creyendo y seguir confiando en que Dios responderá. Y cuando lo haga, será de una manera que superará todas nuestras expectativas. Así que, hermanos, sean persistentes en la oración y verán cómo Dios obra en sus vidas [6].

c. La Fe sin Ver

Jesús le dijo al oficial que su hijo viviría y él creyó sin ver. Eso es fe. Creer sin ver es uno de los actos de fe más poderosos que podemos experimentar.

Nos reta a confiar completamente en Dios, incluso cuando las circunstancias parecen desesperadas. Y cuando confiamos en Él de esta manera, nos abre las puertas a bendiciones inimaginables. Así que, si están pasando por una situación difícil, tengan fe sin ver y verán cómo Dios se mueve en sus vidas [7].

d. El Regreso a Casa

El oficial del rey regresó a su casa con una fe renovada. ¿Cómo podemos renovar nuestra fe cada día? La respuesta es simple: pasando tiempo con Dios. Leyendo su palabra, orando y buscando su voluntad en todo lo que hacemos.

Cuando hacemos esto, nuestra fe se renueva y nos preparamos para los milagros que Dios tiene preparados para nosotros. Así que, hermanos, hagan de su relación con Dios una prioridad y verán cómo su fe se renueva cada día [8].

II. El Milagro Realizado (verss. 51-54)

¿Están listos para recibir el milagro que Dios tiene para ustedes? Cuando el oficial del rey regresó a su casa, encontró a su hijo completamente sanado. Imaginen la alegría y el asombro que debió sentir. Este milagro no solo sanó a su hijo, sino que también fortaleció su fe y la de toda su familia.

Nos enseña que los milagros de Dios tienen un impacto que va más allá de nuestra comprensión inicial. No solo cambian una situación, sino que también transforman corazones. Así que, si están esperando un milagro en sus vidas, prepárense para una transformación completa, tanto en ustedes como en los que los rodean.

a. La Confirmación del Milagro

¿Confían en que Dios actuará en el momento perfecto? El milagro se confirmó cuando el oficial del rey llegó a su casa. Su hijo estaba sano, y su fe se fortaleció como nunca antes. Pero no solo eso, también aprendió algo valioso: que la fe en Dios nunca es en vano.

Cuando confiamos en Él, Él actúa de maneras que superan nuestra comprensión. Así que, si están esperando un milagro, sigan confiando, porque Dios está en control y su tiempo es perfecto [9].

b. La Fe que se Comparte

¿Están dispuestos a compartir su fe y ser una luz para otros? Hermanos, este milagro no solo afectó al oficial del rey, sino también a toda su familia. Su fe se fortaleció y empezaron a creer en Jesús. Esto nos muestra el poder de un testimonio personal.

Cuando Dios hace algo en nuestras vidas, no podemos guardarlo para nosotros mismos. Debemos compartirlo, porque nuestra historia puede ser la chispa que encienda la fe en alguien más [10].

c. El Poder de un Testimonio

¿Están listos para compartir su testimonio y cambiar vidas? Hermanos, el testimonio de este hombre se convirtió en una poderosa herramienta de evangelización. Nos enseña que no debemos subestimar el poder de compartir lo que Dios ha hecho en nuestras vidas.

Un testimonio personal sobre cómo Dios ha obrado en nuestras vidas puede cambiar corazones y llevar a las personas a Cristo. Así que, si Dios ha hecho algo maravilloso en sus vidas, no lo guarden para ustedes mismos. Compártanlo con el mundo [11].

d. La Transformación Completa

¿Están abiertos a la transformación completa que Dios quiere realizar en ustedes? Este milagro transformó completamente la vida de este hombre y de su familia. Pasaron de la desesperación a la alegría, de la duda a la fe. Y eso es lo que Dios quiere hacer en cada uno de nosotros.

Dios desea transformarnos completamente, desde nuestro interior hasta cada aspecto de nuestras vidas. Quiere que vivamos vidas llenas de su amor, su paz y su gozo. Así que, hermanos, abran sus corazones a Dios y permitan que los transforme [12].

Para Concluir

Hoy hemos explorando la historia de un hombre en busca de un milagro. Esta historia nos enseña que la fe es un viaje. Un viaje que comienza con la desesperación, pero que nos lleva a la esperanza y a la transformación.

No importa cuán grandes sean los obstáculos, con fe todo es posible. Les insto a que busquen a Jesús en sus vidas, que sean persistentes en la oración y que compartan su fe con los demás. Porque cuando lo hacemos, experimentamos milagros que cambian nuestras vidas y las de los que nos rodean.

Pero no olviden, la fe requiere acción. No basta con creer; debemos actuar conforme a nuestra fe. Y cuando actuamos, Dios responde de maneras poderosas. Así que no se queden sentados esperando que algo suceda. Salgan y busquen a Dios en cada aspecto de sus vidas.

Además, recuerden que la fe es una semilla que debe ser regada y cuidada. No podemos esperar que nuestra fe crezca si no estamos dispuestos a invertir tiempo en nuestra relación con Dios. Así que lean la Biblia, oren y busquen la voluntad de Dios en todo momento.

También quiero recordarles que no están solos en este viaje. Tienen una comunidad de creyentes que los apoya, y un Dios amoroso que siempre está con ustedes. No tengan miedo de pedir ayuda o consejo cuando lo necesiten.

Y por último, pero no menos importante, nunca subestimen el poder de un testimonio. Su historia puede ser la clave para desbloquear la fe en otra persona. Así que sean valientes y compartan lo que Dios ha hecho en sus vidas.

Que Dios los bendiga, los guíe y los proteja siempre. Y recuerden, la fe cultivada hoy es la llave para los milagros de mañana. Así que actúen según su fe y verán las maravillas de Dios en sus vidas. Amén.

[1] Salmo 34:18
[2] Mateo 11:28
[3] Mateo 17:20
[4] Josué 24:15
[5] 1 Pedro 1:7
[6] Lucas 18:1
[7] 2 Corintios 5:7
[8] Romanos 12:2
[9] Hebreos 11:1
[10] Mateo 5:16
[11] Marcos 5:19
[12] 2 Corintios 5:17

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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