Descubre el Gran Mandamiento

Descubre el Gran Mandamiento

Predicas Cristianas Prédica de Hoy: Descubre el Gran Mandamiento: Amar a Dios

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Mateo 22:34-40

Introducción

Hoy nos reunimos para hablar de algo que Jesús consideró el más grande de todos los mandamientos. ¿Qué es lo más importante en la vida? ¿Es el dinero, la fama o el poder? No, es el amor a Dios y al prójimo. Jesús nos lo dejó muy claro en el libro de Mateo. Este mandamiento no solo es una regla, sino una forma de vida. Nos enseña cómo debemos vivir cada día.

Pero, ¿cómo podemos amar a Dios con todo nuestro ser? Y más aún, ¿cómo podemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos? Vamos a explorar estas preguntas hoy. Así que abramos nuestros corazones y nuestras Biblias en Mateo 22:34-40.

I. Amar a Dios con todo tu ser (vers. 37)

El primer y más grande mandamiento es amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente. Pero, ¿qué significa eso realmente? No es solo un sentimiento, sino una decisión consciente de seguir a Dios en cada aspecto de nuestra vida.

Debemos buscar su voluntad en todo momento y en todo lugar. Esto significa que debemos dedicar tiempo para conocerlo a través de la oración y la lectura de la Biblia. También significa que debemos obedecer sus mandamientos y seguir sus enseñanzas en nuestra vida diaria. Pero no es solo una cuestión de seguir reglas; es una relación de amor y confianza con nuestro Creador.

a. Gran Mandamiento: Amar a Dios Con todo tu corazón

Amar a Dios con todo nuestro corazón significa que debemos poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas. No podemos servir a dos amos; si amamos a Dios, debemos darle la prioridad en todo.

Esto significa que nuestras decisiones, grandes o pequeñas, deben estar guiadas por su voluntad y no por nuestros propios deseos o ambiciones. Debemos buscar su reino antes que cualquier otra cosa.

Y esto no es fácil, especialmente en un mundo que nos tienta constantemente con distracciones y placeres momentáneos. Pero si realmente amamos a Dios con todo nuestro corazón, encontraremos la fuerza para resistir estas tentaciones y seguir su camino [1].

b. Con toda tu alma

Amar a Dios con toda nuestra alma significa que debemos estar dispuestos a seguirlo, incluso si eso implica sacrificio o sufrimiento. Jesús mismo dijo que debemos tomar nuestra cruz y seguirlo.

Esto podría significar enfrentar la persecución, la soledad o incluso la muerte por su causa. Pero si realmente amamos a Dios con toda nuestra alma, estos sacrificios valdrán la pena.

Porque sabemos que Dios tiene un plan perfecto para nosotros y que todas las cosas trabajan juntas para bien para aquellos que aman a Dios [2].

c. Con toda tu mente

Amar a Dios con toda nuestra mente significa que debemos buscar conocerlo más y más cada día. Esto implica estudiar su Palabra, meditar en ella y aplicarla en nuestras vidas. No podemos amar lo que no conocemos, y por eso es tan importante dedicar tiempo cada día para conocer más a Dios.

Esto también significa que debemos usar nuestra mente para servirle, ya sea en nuestro trabajo, en nuestra familia o en nuestra comunidad. Todo lo que hagamos debe hacerse para la gloria de Dios [3].

d. Un amor integral

Amar a Dios con todo nuestro ser significa que cada parte de nuestra vida debe estar dedicada a él. No podemos amar a Dios solo los domingos o solo en ciertas áreas de nuestra vida.

ste amor debe ser integral, abarcando cada momento y cada aspecto de nuestro ser. Y este amor no es algo que podamos hacer por nuestra propia fuerza; es un regalo de Dios que recibimos por la fe.

Pero una vez que lo recibimos, debemos esforzarnos cada día para vivir de acuerdo con este gran mandamiento [4].

II. Gran Mandamiento: Amar a tu prójimo (vers. 39)

El segundo mandamiento, que es similar al primero, nos dice que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Pero, ¿quién es nuestro prójimo? No es solo la persona que vive al lado de nuestra casa.

Nuestro prójimo es cualquier persona con la que nos crucemos en la vida. Y amar a nuestro prójimo no es una opción; es un mandato de Dios.

Este amor debe ser práctico, mostrándose en acciones y no solo en palabras.

Debemos estar dispuestos a ayudar, a dar, a perdonar y a mostrar compasión. Y todo esto no es solo para ganar puntos con Dios, sino porque es la forma correcta de vivir.

a. Ayudar al necesitado

Amar a nuestro prójimo significa estar allí para ayudar en tiempos de necesidad. No podemos cerrar nuestros ojos y oídos al sufrimiento de los demás.

Si vemos a alguien en necesidad, debemos actuar. Puede ser algo tan simple como dar comida al hambriento o ropa al necesitado. O puede ser algo más grande, como dedicar tiempo y recursos para ayudar a los menos afortunados. Pero en cada caso, nuestro amor debe mostrarse en acciones concretas [5].

Amar a nuestro prójimo también significa dar generosamente. No podemos ser tacaños cuando se trata de mostrar amor. Esto no significa que debemos dar todo lo que tenemos, pero sí significa que debemos estar dispuestos a compartir lo que Dios nos ha dado.

Y esto no se aplica solo a cosas materiales; también debemos estar dispuestos a dar nuestro tiempo, nuestro amor y nuestra atención [6].

c. Perdonar y mostrar compasión

b. Dar generosamente

Otra forma de amar a nuestro prójimo es perdonar y mostrar compasión. Todos cometemos errores y necesitamos perdón. De la misma manera, debemos estar dispuestos a perdonar a los demás.

Esto no siempre es fácil, especialmente cuando hemos sido heridos profundamente. Pero si queremos seguir el ejemplo de Jesús, debemos perdonar. Además, debemos mostrar compasión, no juzgando a los demás sino tratándolos con amor y respeto [7].

d. El amor en acción

En resumen, amar a nuestro prójimo significa poner nuestro amor en acción. No es suficiente decir que amamos a los demás; debemos demostrarlo con nuestras acciones.

Y cuando hacemos esto, no solo estamos obedeciendo a Dios, sino que también estamos haciendo del mundo un lugar mejor. Porque el amor en acción tiene el poder de cambiar vidas y transformar comunidades [8].

III. El Gran Mandamiento es La Base de Todos los Mandamientos (vers. 40)

El tercer y último punto es que estos dos mandamientos son la base de toda la Ley y los Profetas. Es decir, todo lo que Dios nos ha mandado hacer se resume en estos dos mandamientos. No es una lista interminable de reglas y regulaciones, sino dos principios fundamentales que guían todas nuestras acciones y decisiones.

Si los seguimos, estaremos en el camino correcto. Pero, ¿cómo podemos hacerlo en un mundo lleno de tentaciones y distracciones?

a. Entender la importancia del gran Mandamiento

Primero, debemos entender la importancia de estos mandamientos. No son sugerencias; son mandatos de Dios. Y son la base de todo lo que Dios quiere que hagamos.

Si los ignoramos, estamos ignorando la voluntad de Dios para nuestras vidas. Por lo tanto, debemos tomarlos en serio y hacer todo lo posible para seguirlos [9].

b. Evitar las distracciones

En segundo lugar, debemos evitar las distracciones que nos alejan de seguir estos mandamientos. Puede ser cualquier cosa, desde la avaricia y el materialismo hasta la ira y el odio. Debemos ser conscientes de estas distracciones y hacer todo lo posible para evitarlas [10].

c. Buscar la guía de Dios

Tercero, debemos buscar la guía de Dios en cómo seguir estos mandamientos. Esto significa orar regularmente y estudiar la Biblia para entender mejor lo que Dios quiere de nosotros. También significa buscar el consejo de otros creyentes y estar dispuestos a escuchar y aprender [11].

d. Vivirlo cada día

Finalmente, debemos vivir estos mandamientos cada día. No son algo que podemos seguir una vez y luego olvidar. Deben ser una parte integral de nuestras vidas, guiando todo lo que hacemos y decimos.

Y cuando fallamos, como inevitablemente lo haremos, debemos pedir perdón y seguir adelante, esforzándonos por hacerlo mejor la próxima vez [12].

Para Concluir

Hemos explorado el gran mandamiento que Jesús nos dio: amar a Dios y amar al prójimo. Este es el fundamento de nuestra fe y la base de todas nuestras acciones. No es suficiente conocer estos mandamientos; debemos vivirlos cada día. Esto requiere un compromiso serio y una dedicación constante a seguir la voluntad de Dios.

Amar a Dios y al prójimo no es una opción; es un mandato. Ignorar este mandato es ignorar la voluntad de Dios para nuestras vidas. Pero no estamos solos en nuestro caminar. Dios nos ha dado la comunidad de la iglesia para apoyarnos, y el Espíritu Santo para guiarnos.

Además, tenemos la Palabra de Dios para iluminar nuestro camino. A través de la oración y el estudio de la Biblia, podemos entender mejor cómo vivir estos mandamientos. También debemos ser conscientes de las distracciones que nos alejan de vivir estos mandamientos. Ya sea la avaricia, el materialismo, la ira o el odio, debemos evitar estas trampas.

Y cuando fallamos, como todos lo hacemos, debemos buscar el perdón de Dios y de aquellos a quienes hemos ofendido. Luego, debemos levantarnos y seguir adelante, esforzándonos por hacerlo mejor la próxima vez.

Este no es un camino fácil, pero es el camino que Dios ha trazado para nosotros. Y al final del día, es el único camino que conduce a la vida eterna.

Así que, hermanos y hermanas, les insto a que tomen en serio estos mandamientos. Estudien la Palabra, oren por guía, y hagan todo lo posible para vivir una vida que honre a Dios y ame al prójimo.

Que Dios nos dé la fuerza y la sabiduría para seguir estos mandamientos, y que su amor y gracia nos acompañen cada día.

[1] Deuteronomio 6:5
[2] Levítico 19:18
[3] Mateo 5:44
[4] Juan 13:34
[5] Romanos 13:10
[6] Gálatas 5:14
[7] Efesios 4:32
[8] 1 Juan 4:7
[9] Santiago 2:8
[10] 1 Pedro 4:8
[11] Proverbios 3:5-6
[12] Filipenses 4:13

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

El Nuevo Pacto .. Predicas Cristianas

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *