Dios cree en ti

En estos versículos encontramos claramente reflejado la valentía de Pablo. Digo esto porque en estos versículos encontramos una confrontación directa con cuatro grupos de personas que aun existen en la actualidad. ¿De qué grupos de personas les hablo? Les estoy hablando de los religiosos, los devotos, los no creyentes, y los intelectuales. Vamos a detenernos aquí por un breve momento para que entiendan bien lo que les digo.

Primero; Pablo le ministro a los religiosos, representados por los judíos; ellos atendían a la sinagoga con regularidad, conocían de Dios, tenían un buen entendimiento de las escrituras y las enseñanzas, pero confiaban en los ritos y ceremonias.

Segundo; Pablo le ministró a los devotos, representados por los piadosos; este era un grupo de personas con temor de Dios pero no eran judíos. Existía un buen número de personas en el mundo antiguo que pensaban de esta manera; en otras palabras, personas que estaban artos de la inmoralidad e injusticia que existía en la sociedad y las religiones politeístas.

Tercero; Pablo le ministro a los no creyentes, representado por los que concurrían a la plaza diariamente; estos eran todos aquellos que no pensaban ni le daban mucha importancia a la verdad; ellos solo querían ser aceptados por aquellos que le rodeaban. Ellos solo le daban importancia al diario vivir y nada más.

Cuarto; Pablo le ministro a los intelectuales, representado por los filósofos epicúreos y estoicos. Los epicúreos vivían bajo la filosofía del placer de la carne; ellos no creían que existía el cielo o el infierno, así que tenían que tomar todos los placeres de este mundo antes de morir.

Los estoicos vivían bajo la filosofía del racionalismo, y eran bien disciplinados; ellos pensaban que todo lo que sucedía era porque así estaba destinado y no hacían nada para influenciar su futuro o mejor dicho mejorar su futuro.  ¿Les suena todo esto conocido a alguien? En realidad nos debe sonar muy conocido a todos ya que describe muy bien las creencias de la metafísica y el karma.

No estamos viviendo en el Atenas del pasado; sin embargo, estos cuatro grupos son fácilmente encontrados a nuestro alrededor.

Continuando leemos: “….Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas? 20Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto. 21(Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.) 22Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; 23porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.

Como podemos ver, aquí la Palabra nos dice que Pablo fue llevado a Areópago, para los que desconocen el significado de este lugar, les daré una breve descripción. Este lugar era una colina rocosa en la ciudad de Atenas opuesta a la sección occidental de Acrópolis, y era el lugar donde se reunían los jueces que tenían jurisdicción sobre las ofensas capitales.

En otras palabras ser llevado a este lugar significaba que estabas en serio problema. Pero Pablo no se dejo intimidar. Pablo no permitió que la multitud y la oposición le detuviera, Pablo les hablo del: “…DIOS NO CONOCIDO.” Quiero que notemos la belleza de estas palabras, ya que en ella encontramos con facilidad que aunque el hombre no crea en el Dios verdadero, o haya perdido la esperanza en Él, Dios si cree en el hombre y le da convicción de que Él existe.

Es como encontramos en Romanos 1:19-20 cuando leemos: “…porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios cree en ti.

Para concluir.

Una gran realidad es que la humanidad se encuentra en busca de respuestas a las preguntas; todos están buscando la solución y ansiosos de que alguien les guié, pero buscan las soluciones y tratan de aliviar su ansiedad en huecas filosofías y religiones.

Una gran realidad es que existen muchos en este mundo que piensan que tienen todas las respuestas y racionalizan las acciones y condiciones a su alrededor.

En otras palabras es como encontramos en Romanos 1:21-22 cuando leemos: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22Profesando ser sabios, se hicieron necios…” Pero nada de lo que el hombre pueda inventar podrá remplazar la verdad de Dios.

Ahora pregunto nuevamente: ¿qué podemos hacer nosotros ante todo esto? Lo que tenemos que hacer es decirle al mundo que aunque ellos no puedan creer en Él, que aunque ellos piensen que Dios les ha abandonado, Dios está presente y desea guiarles a Su presencia.

Lo que tenemos que hacer es ministrarle al religioso, porque la realidad de todo es que religión no salva, solo Cristo salva. Tenemos que ministrarle a los devotos, porque la realidad de todo es que no siempre estamos en los caminos adecuados.

Tenemos que ministrarle a todos aquellos que aun no le conocen, ministrarle a todos aquellos que aun andan perdidos en este mundo de tinieblas, y llamarles al arrepentimiento y a perseverar en la santidad. Tenemos que experimentar ese mismo ardor que sintió Pablo en su corazón al ver cómo estaban las cosas en esa ciudad.

Las cosas en este mundo no están muy diferentes a lo que Pablo vio en ese entonces. El hombre siempre le da más importancia a las cosas del mundo que a las cosas de Dios, y es por eso que los creyentes tenemos que ministrar sin cesar.

Esto significa que lo haremos aun cuando esto no sea lo más popular, aun cuando se nos ridiculiza. Esto mismo fue lo que paso con Pablo, los filósofos, los intelectuales, lo trataron de poner en ridículo, pero esto no lo detuvo. Se valiente, no temas pararte y hablar la verdad.

El mundo está en busca de respuestas, preséntale pues a ese Dios que aun no conocen. Predica “AL DIOS NO CONOCIDO.” Dile al mundo: quizás tú no creas en Dios, pero Dios si cree en ti.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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