Avivamiento como el Volcán

Abrazando el Año Nuevo

Predicas Cristianas Predica de Hoy: Abrazando el Año Nuevo con Fe y Esperanza

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Isaías 43:18-19

Introducción

Hoy nos reunimos esta víspera de Año Nuevo para despedir un año y dar la bienvenida a otro.

Es un momento de reflexión, de gratitud y de anticipación. Esta noche es un umbral, un momento donde el pasado y el futuro se encuentran en el presente. Miramos hacia atrás, recordando los días que hemos vivido, las pruebas que hemos enfrentado y las bendiciones que hemos recibido. Cada uno de esos momentos ha sido parte de nuestro caminar, moldeándonos y preparándonos para lo que está por venir.

Sin embargo, esta noche también nos invita a mirar hacia adelante, hacia un nuevo comienzo lleno de posibilidades y esperanzas. Es un tiempo para dejar atrás lo viejo y abrazar lo nuevo que Dios tiene preparado para nosotros. Como nos recuerda Isaías 43:18-19, Dios está constantemente obrando en nuestras vidas, haciendo brotar cosas nuevas, incluso cuando no las percibimos.

Esta promesa divina nos llena de esperanza y anticipación. Nos desafía a confiar en el Señor, a dejar atrás nuestras viejas maneras y a abrazar el futuro con fe. Con esta actitud de apertura y expectativa, entremos en los puntos principales de nuestro mensaje de esta noche, recordando que con cada año que pasa, Dios está haciendo algo nuevo en nosotros y a través de nosotros.

Mientras reflexionamos sobre el año que termina, ¿pueden identificar momentos en los que vieron la mano de Dios en sus vidas, incluso en los desafíos?

I. Año Nuevo: Dejando Atrás el Pasado

En el umbral de un año nuevo, es esencial reflexionar sobre la importancia de dejar atrás el pasado. Esta acción no significa olvidar nuestras experiencias o ignorar las lecciones aprendidas, sino más bien liberarnos de las cargas que nos impiden avanzar. El pasado puede estar lleno de errores, fracasos, e incluso éxitos que nos atan, impidiéndonos ver el nuevo camino que Dios ha trazado para nosotros.

Como nos enseña Filipenses 3:13-14, debemos dejar atrás lo que ya pasó y extender nuestros brazos hacia lo que está delante, avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios nos llama a recibir en Cristo Jesús. Esta actitud de avanzar, dejando atrás el pasado, es fundamental para nuestro crecimiento espiritual y emocional.

El proceso de dejar atrás el pasado implica perdonar y ser perdonados, sanar heridas y superar rencores. Es un acto de fe y valentía, confiando en que Dios tiene un propósito en cada experiencia vivida y que Él nos guía hacia un futuro lleno de esperanza. Al hacer esto, nos preparamos para recibir las nuevas bendiciones y desafíos que Dios tiene para nosotros.

a. El Perdón: Clave para Liberarnos del Pasado en el Año Nuevo

El perdón es un paso crucial para dejar atrás el pasado. Tanto el perdonar a otros como el recibir perdón son actos liberadores que nos permiten avanzar sin la carga del rencor o la culpa. Efesios 4:31-32 nos insta a deshacernos de toda amargura, enojo y malicia, siendo bondadosos y compasivos unos con otros, perdonándonos mutuamente, así como Dios nos perdonó en Cristo.

b. Sanando Heridas del Pasado en el Año Nuevo

La sanación de las heridas es otro paso importante en el proceso de dejar atrás el pasado. Dios no solo nos llama a perdonar, sino también a buscar la sanación de las heridas que hemos sufrido. Salmo 147:3 nos recuerda que Dios sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas, asegurándonos que no estamos solos en nuestro proceso de sanación.

c. Aprendiendo de las Experiencias Pasadas

Aprender de nuestras experiencias pasadas es esencial para no repetir los mismos errores. Santiago 1:5 nos anima a pedir sabiduría a Dios, quien la da generosamente y sin reproche, para entender y crecer a partir de nuestras experiencias pasadas. Este aprendizaje nos prepara para enfrentar con sabiduría y madurez los desafíos futuros.

Recordemos, como dice Isaías, Dios está haciendo algo nuevo. ¿Estamos listos para dejar atrás el pasado y verlo?

II. Abrazando el Presente

Abrazar el presente es un acto de fe y confianza en Dios. Significa vivir plenamente cada momento, reconociendo que cada día es un regalo de Dios y una oportunidad para servirle y crecer en nuestra fe. En el presente, encontramos la oportunidad de aplicar las lecciones aprendidas del pasado y de ejercer nuestra fe para el futuro.

La Biblia nos enseña en Mateo 6:34 que no debemos preocuparnos por el mañana, pues el mañana traerá sus propios afanes. Este versículo nos anima a vivir el hoy con confianza y esperanza, sabiendo que Dios está en control. Abrazar el presente también implica estar atentos a las necesidades de los demás y ser instrumentos de Dios para bendecir a quienes nos rodean.

Vivir el presente con gratitud y alegría, a pesar de las circunstancias, es un testimonio poderoso de nuestra fe. Al hacerlo, demostramos que nuestra confianza está puesta en Dios y no en las circunstancias.

a. Vivir con Gratitud

Vivir con gratitud cada día es esencial para abrazar el presente. 1 Tesalonicenses 5:18 nos instruye a dar gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para nosotros en Cristo Jesús. La gratitud nos ayuda a reconocer las bendiciones diarias y a mantener una actitud positiva ante la vida.

b. Ser Luz en el Presente

Ser luz en el presente significa ser un reflejo del amor de Cristo en nuestro entorno. Mateo 5:16 nos exhorta a dejar que nuestra luz brille delante de los hombres, para que vean nuestras buenas obras y glorifiquen a nuestro Padre que está en los cielos. Al ser luz, influenciamos positivamente nuestro entorno y llevamos esperanza a quienes nos rodean.

Ser luz puede ser tan simple como ofrecer una palabra de aliento a un vecino o participar en actividades comunitarias. ¿Cómo pueden ser una luz en sus entornos cotidianos este año?

c. Actuar con Propósito

Actuar con propósito en el presente es vivir conscientemente cada día, buscando cumplir el propósito de Dios para nuestras vidas. Efesios 5:15-16 nos aconseja vivir de manera sabia, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Esto implica tomar decisiones que reflejen nuestros valores cristianos y que contribuyan al plan de Dios para nuestras vidas y para el mundo.

En cada momento presente, Dios está obrando. ¿Estamos atentos a las nuevas cosas que Él está haciendo ahora?

III. Mirando Hacia el Futuro con Esperanza

Mirar hacia el futuro con esperanza es una actitud fundamental en la vida cristiana. Esta esperanza no se basa en nuestras circunstancias o en predicciones humanas, sino en las promesas de Dios y en su fidelidad constante. La Biblia nos enseña en Jeremías 29:11 que Dios tiene planes de bienestar y no de calamidad para darnos un futuro y una esperanza. Esta promesa nos anima a mirar hacia adelante con optimismo y confianza.

La esperanza cristiana nos permite enfrentar el futuro, incluso en medio de incertidumbres, con la seguridad de que Dios está en control y que su amor nos guía. Esta esperanza no es pasiva; nos impulsa a actuar y a ser co-creadores con Dios en la construcción de un futuro mejor.

Al mirar hacia el futuro, debemos hacerlo con la convicción de que Dios nos acompañará en cada paso del camino. Nuestra esperanza en Cristo nos da la fortaleza para superar los desafíos y para ser agentes de cambio en el mundo.

a. Confiando en las Promesas de Dios

Confiar en las promesas de Dios es clave para mirar el futuro con esperanza. Hebreos 10:23 nos exhorta a mantener firme la confesión de nuestra esperanza, sin vacilar, porque fiel es el que prometió. Esta confianza en las promesas de Dios nos da la seguridad de que, pase lo que pase, Él está con nosotros y sus planes son para nuestro bien.

b. Siendo Agentes de Cambio

Ser agentes de cambio implica tomar un rol activo en la creación de un futuro mejor, alineando nuestras acciones con los principios del Reino de Dios. Santiago 2:17 nos recuerda que la fe sin obras está muerta. Esto significa que nuestra esperanza en el futuro debe manifestarse en acciones concretas que reflejen el amor y la justicia de Dios.

c. Manteniendo una Perspectiva Eterna

Mantener una perspectiva eterna nos ayuda a mirar el futuro con esperanza. Colosenses 3:2 nos aconseja poner la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Esta perspectiva eterna nos recuerda que nuestra esperanza última está en la vida eterna con Cristo, lo que nos da la perspectiva correcta para enfrentar los desafíos temporales.

Mirando hacia el futuro, confiemos en la promesa de Dios de hacer algo nuevo en nuestras vidas.

Para Concluir

Al cerrar este servicio de víspera de Año Nuevo, nos encontramos en un momento de profunda reflexión y renovación. Hemos contemplado el pasado, abrazado el presente y ahora miramos hacia el futuro con una esperanza renovada. Esta noche simboliza no solo el final de un año, sino también el comienzo de un nuevo capítulo en nuestras vidas, un capítulo que escribiremos con la ayuda y guía de Dios.

A medida que entramos en este año nuevo, los invito a tomar un compromiso personal. Pregúntense: ¿Cómo puedo ser parte del algo nuevo que Dios está haciendo? Llevemos este compromiso en nuestros corazones, permitiendo que guíe nuestras acciones y decisiones cada día.

Recordemos que cada día es una oportunidad para vivir de acuerdo con los propósitos de Dios, dejando atrás lo que nos impide crecer y abrazando cada momento con gratitud y propósito. Como nos enseña Isaías 43:18-19, Dios está haciendo algo nuevo. ¿No lo perciben? Él está abriendo caminos en el desierto y ríos en el yermo. Esta promesa nos llena de esperanza y nos anima a confiar en que, sin importar lo que enfrentemos, Dios está con nosotros, obrando en nuestras vidas.

Que este año nuevo sea un tiempo de crecimiento espiritual, de fortalecimiento de nuestras relaciones y de un compromiso renovado con nuestra fe. Que cada uno de nosotros sea un reflejo del amor de Cristo, llevando luz y esperanza a los que nos rodean.

A medida que entramos en este año nuevo, los invito a tomar un compromiso personal. Pregúntense: ¿Cómo puedo ser parte del algo nuevo que Dios está haciendo? Llevemos este compromiso en nuestros corazones, permitiendo que guíe nuestras acciones y decisiones cada día.

Que la bendición de Dios Todopoderoso, el amor de Jesucristo y la guía del Espíritu Santo estén con todos nosotros, hoy y en todos los días del año nuevo que comienza. Amén.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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