No temas

¡No Temas! Encuentra Paz y Fortaleza en Dios Hoy

Predicas Cristianas Prédica de Hoy: ¡No Temas! Encuentra Paz y Fortaleza en Dios Hoy

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Isaías 41:10

Introducción

Hay una creencia popular de que la frase «no temas» aparece 365 veces en la Biblia, una vez para cada día del año. Sin embargo, tras revisar varias fuentes, esta afirmación no es precisa para todas las versiones de la Biblia, incluida la Reina-Valera 1960 (RV1960).

La Biblia contiene numerosas exhortaciones a no temer, pero no se encuentran exactamente 365 versículos que usen la frase «no temas» de manera literal en la Biblia. Aunque esta frase no aparece exactamente 365 veces en la Biblia, el mensaje de no temer y confiar en Dios es constante y fundamental en nuestras vidas. Este llamado a no temer se repite a lo largo de las Escrituras para recordarnos la importancia de confiar en Dios en todas las circunstancias.

Desde Génesis hasta Apocalipsis, vemos cómo Dios usa estas palabras para alentarnos, fortalecernos y recordarnos su presencia constante. En medio de nuestras preocupaciones y miedos, tenemos un Dios que nos invita a confiar en Él. Cuando enfrentamos dificultades, cuando la vida parece abrumadora, Dios nos dice: «No temas, porque yo estoy contigo«.

Así que mantenido estas cosas en mente, hoy vamos a explorar tres puntos principales sobre esta poderosa frase. Veremos cómo «No temas» no es solo una sugerencia, sino una promesa de Dios para nosotros. Descubriremos cómo podemos aplicar esta promesa en nuestra vida diaria y cómo podemos vivir sin miedo, confiando plenamente en el Señor.

I. No temas, porque Dios está contigo (Isaías 41:10)

El primer punto que quiero enfatizar es que no debemos temer porque Dios está con nosotros. En Isaías 41:10, Dios nos dice claramente: «No temas, porque yo estoy contigo«. Esta es una promesa directa y poderosa. No importa lo que estemos enfrentando, Dios está a nuestro lado. Él nos sostiene y nos fortalece.

a. La presencia de Dios en tiempos de prueba

La presencia de Dios es una fuente constante de seguridad. Cuando enfrentamos pruebas, es fácil sentirnos solos y desamparados. Pero Dios nos asegura que nunca estamos solos. Él está con nosotros en cada paso del camino. Es por eso que el salmista nos recuerda que incluso en el valle de sombra de muerte, no debemos temer mal alguno, porque Dios está con nosotros. Su vara y su cayado nos infunden aliento [1].

Dios no solo está con nosotros en tiempos de alegría y prosperidad, sino también en los momentos más oscuros y difíciles. Dile a la persona que tienes a tu lado: no temas.

Cuando David enfrentó a Goliat, no temió porque sabía que Dios estaba con él. Esta misma confianza en la presencia de Dios es la que debemos tener nosotros. Aunque el enemigo parezca grande, nuestro Dios es más grande. Enfrentemos nuestros problemas recordando que Dios, el Todopoderoso, está a nuestro lado.

¿Qué les estoy tratando de decir con todo esto? Lo que les estoy diciendo es que al enfrentar momentos de pruebas, tenemos que dejar de contarle a Dios que grande son nuestros problemas, y decirle a nuestros problemas que grande es nuestro Dios.

b. El poder de Dios en nuestras vidas

La presencia de Dios también implica su poder. No tememos porque sabemos que Dios tiene el control de todas las cosas. Es como Dios nos dice claramente en Deuteronomio cuando leemos: «Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará» [2]. Esta promesa nos muestra que el Señor no solo está con nosotros, sino que también pelea nuestras batallas.

Cuando enfrentamos situaciones que parecen imposibles, debemos recordar que tenemos a un Dios todopoderoso de nuestro lado. Él es el creador del cielo y la tierra, y nada es demasiado difícil para Él. Así como abrió el Mar Rojo para los israelitas, Él puede abrir caminos en nuestras vidas donde no los hay. Debemos confiar en su poder y no permitir que el miedo nos paralice. Despierta a la persona que tienes a tu lado: no temas.

c. La fidelidad de Dios en cada momento

Finalmente, no tememos porque Dios es fiel. Su fidelidad es eterna y sus promesas son seguras. Una de las promesas más conocidas la encontramos cuando Dios le dice a Josué: «Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas» [3]. Esta es una promesa de acompañamiento continuo. Dios nunca nos dejará ni nos abandonará.

A lo largo de la Biblia, vemos ejemplos de la fidelidad de Dios. Él cumplió sus promesas a Abraham, a Moisés, a David y a muchos otros. De la misma manera, cumplirá sus promesas a nosotros. Podemos confiar en su fidelidad y no temer, sabiendo que Él está con nosotros en cada paso del camino.

II. No temas, porque Dios pelea por ti (Éxodo 14:14)

El segundo punto es que no debemos temer porque Dios pelea por nosotros. Cuando tomamos el tiempo de estudiar la palabra de Dios, encontramos que se nos dice: «Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos«. Esta es una promesa increíble. No solo nos dice que no debemos temer, sino que también nos asegura que Dios está luchando nuestras batallas. Dile a la persona que tienes a tu lado: no temas.

a. La batalla es del Señor

Es crucial entender que la batalla es del Señor. No estamos luchando solos. Y es por eso que se nos dice: «No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios» [4]. Esta verdad nos libera del peso de intentar resolver todo por nuestra cuenta.

Cuando entendemos que la batalla es del Señor, podemos descansar en Su poder y en Su capacidad para vencer cualquier obstáculo. No importa cuán grande sea el problema, Dios es más grande. Repito, deja de contarle a Dios cuan grande son tus problemas, y dile a tus problemas cuan grande es tu Dios.

Hermanos, nuestra tarea es confiar en Él y dejar que Él pelee por nosotros. Debemos seguir sus instrucciones y caminar en obediencia, sabiendo que Él es nuestro defensor. Dile a la persona que tienes a tu lado: no temas.

b. La victoria está asegurada

Dios no solo pelea nuestras batallas, sino que también asegura nuestra victoria. Esto es algo que el apóstol Pablo dejo claramente especificado en su carta a la iglesia en Roma cuando dijo: «Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó» [5]. Esta promesa nos asegura que, con Dios, siempre ganamos. Nuestra victoria no depende de nuestra fuerza, sino de Su poder.

Cuando enfrentamos situaciones difíciles, debemos recordar que Dios ya ha asegurado nuestra victoria. Jesús venció al mundo, y en Él, nosotros también somos vencedores. No importa cuántas veces caigamos, con Dios, siempre nos levantamos y seguimos adelante. Esta es la esperanza y la confianza que tenemos en Él.

c. La paz en medio de la tormenta

Finalmente, saber que Dios pelea por nosotros nos da paz en medio de la tormenta. y es por eso que en Filipenses, se nos dice que no debemos estar afanosos por nada, sino que debemos presentar nuestras peticiones a Dios con oración y acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará nuestros corazones y mentes en Cristo Jesús [6].

Esta paz es el resultado de confiar en que Dios está en control. Cuando entregamos nuestras preocupaciones a Él y confiamos en que Él está peleando por nosotros, experimentamos una paz que no podemos encontrar en ninguna otra parte. Esta paz nos permite enfrentar cualquier situación con calma y confianza, sabiendo que Dios está trabajando a nuestro favor. Despierta al que tienes atrás y dile: no temas.

III. No temas, porque Dios te ama (1 Juan 4:18)

El tercer punto es que no debemos temer porque Dios nos ama. En 1 Juan 4:18, se nos dice: «En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor«. El amor de Dios por nosotros es perfecto y completo. Este amor nos da la seguridad de que no hay nada que temer. Dile a la persona que tienes a tu lado: no temas.

a. El amor incondicional de Dios

El amor de Dios por nosotros es incondicional. No depende de lo que hagamos o dejemos de hacer. La realidad es que nada puede separarnos del separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús nuestro Señor [7]. Este amor es la base de nuestra confianza y seguridad.

Dios nos ama con un amor eterno y perfecto. Este amor se manifestó en la cruz, cuando Jesús dio su vida por nosotros. Saber que somos amados de esta manera nos da la confianza para enfrentar cualquier miedo. No estamos solos ni desamparados, somos amados por el Creador del universo.

b. El amor de Dios nos protege

El amor de Dios también nos protege. Esto es algo que queda muy bien reflejado en las palabras del salmista aquí cuando leemos: «Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.» [8]. Este es un hermoso cuadro de protección y cuidado. El amor de Dios nos rodea y nos protege de todo mal.

Cuando comprendemos la profundidad del amor de Dios, nos sentimos seguros y protegidos. Este amor nos da la fortaleza para enfrentar cualquier desafío, sabiendo que Dios nos tiene en sus manos. No importa cuán grandes sean las pruebas, el amor de Dios es más grande y más poderoso. Dile a la persona que tienes a tu lado el Señor te está diciendo que: no temas.

c. El amor de Dios nos da valor

Finalmente, el amor de Dios nos da valor. Hermanos, Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio [9]. Este versículo nos recuerda que, con el amor de Dios en nuestros corazones, podemos enfrentar cualquier situación con valentía.

El amor de Dios transforma nuestro temor en valentía. Cuando estamos llenos del amor de Dios, no hay espacio para el miedo. Este amor nos impulsa a vivir vidas audaces y valientes, confiando en que Dios está con nosotros y que su amor nunca nos fallará. Podemos caminar con confianza, sabiendo que somos amados y que Dios está a nuestro lado. Dile a la persona que tienes a tu lado: no temas.

Para concluir

Hoy hemos recorrido un camino lleno de esperanza y fortaleza en la Palabra de Dios. Hemos aprendido que no debemos temer porque Dios está con nosotros, pelea nuestras batallas y nos ama con un amor perfecto y eterno. Estos principios no son meras palabras, sino verdades poderosas que pueden transformar nuestras vidas si las aplicamos con fe.

En primer lugar, recordemos siempre que Dios está con nosotros. Su presencia es una fuente constante de seguridad. No importa cuán difíciles sean las pruebas que enfrentemos, podemos tener la certeza de que Él nunca nos dejará ni nos desamparará. Debemos vivir con la confianza de que, aunque el camino sea duro, no estamos solos.

En segundo lugar, Dios pelea nuestras batallas. No estamos luchando solos. Cada desafío, cada obstáculo que enfrentamos, es una oportunidad para ver el poder de Dios en acción. Nuestra tarea es confiar en Él, seguir sus instrucciones y dejar que Él pelee por nosotros. La victoria está asegurada en Cristo, y podemos tener paz en medio de la tormenta sabiendo que Dios está a nuestro favor.

Finalmente, no debemos temer porque Dios nos ama. Su amor es perfecto y echa fuera todo temor. Este amor nos protege, nos da valor y nos impulsa a vivir vidas audaces y valientes. Saber que somos amados por el Creador del universo nos da la seguridad y la confianza para enfrentar cualquier miedo.

Hoy, te invito a que tomes una decisión firme de vivir sin miedo. Enfrenta tus temores con la seguridad de que Dios está contigo, pelea por ti y te ama profundamente. La próxima vez que sientas miedo, recuerda Isaías 41:10 y decláralo sobre tu vida. Confía en la presencia de Dios, descansa en su poder y abraza su amor perfecto.

Te animo a que diariamente te recuerdes estas verdades y las compartas con aquellos que necesitan escuchar un mensaje de esperanza. Que cada día sea un recordatorio de que, con Dios a nuestro lado, no hay nada que temer. Caminemos juntos en fe, sabiendo que nuestro Dios es fiel y poderoso. Que Dios les bendiga y les fortalezca en su caminar diario. Amén.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

[1] Salmos 23:4
[2] Deuteronomio 31:6
[3] Josué 1:9
[4] 2 Crónicas 20:15
[5] Romanos 8:37
[6] Filipenses 4:6-7
[7] Romanos 8:38-39
[8] Salmos 91:4
[9] 2 Timoteo 1:7

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