La Voluntad de Dios para Mi Vida

La Voluntad de Dios para Mi Vida

Predicas Cristianas Prédica de Hoy: La Voluntad de Dios para Mi Vida

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Salmo 143:10, Romanos 12:1-2

Introducción

Bendiciones, hoy quiero hablarles sobre un tema de suma importancia en nuestra vida cristiana: la voluntad de Dios para nuestras vidas. Este es un tema que a menudo causa confusión y ansiedad, ya que muchos de nosotros nos preguntamos constantemente cuál es el propósito específico que Dios tiene para nosotros. Nos cuestionamos si estamos caminando en la dirección correcta, si estamos tomando las decisiones correctas, y cómo podemos conocer y cumplir la voluntad de nuestro Señor.

La voluntad de Dios no es un misterio que debamos descifrar solos. Él nos ha dado Su Palabra y Su Espíritu para guiarnos. En este sermón, exploraremos tres puntos principales: primero, qué es la voluntad de Dios según la Biblia; segundo, cómo discernir la voluntad de Dios en nuestras vidas; y tercero, las diferentes formas en que la voluntad de Dios se manifiesta. Mi deseo es que al final de este mensaje, cada uno de nosotros tenga una comprensión más clara y profunda de cómo seguir el camino que Dios ha trazado para nosotros.

I. ¿Qué es la voluntad de Dios según la Biblia?

Una imagen de una Biblia con texto resaltado, que simboliza la voluntad soberana, moral e individual de Dios revelada a través de las Escrituras.

La voluntad de Dios es Su deseo y plan perfecto para nuestra vida y para la humanidad en general. Es importante entender que la voluntad de Dios se revela de diferentes maneras en las Escrituras, y podemos dividirla en tres categorías principales: Su voluntad soberana, Su voluntad moral, y Su voluntad individual para cada uno de nosotros.

En el Salmo 143:10, vemos una expresión clara del deseo del salmista de conocer y seguir la voluntad de Dios: «Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud.«

Este versículo refleja la actitud que debemos tener como creyentes, siempre buscando aprender y hacer la voluntad de nuestro Padre Celestial. La voluntad de Dios no es simplemente una lista de cosas que debemos o no debemos hacer; es un camino de vida que debemos seguir con humildad y obediencia.

a. La voluntad soberana de Dios

La voluntad soberana de Dios es Su control absoluto sobre todas las cosas. Es la verdad de que Dios tiene un plan para el mundo y que todo lo que sucede es parte de ese plan. En Efesios 1:11, leemos: «En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.» Esto nos recuerda que Dios está en control y que Su plan se cumplirá, independientemente de las circunstancias. Aunque a veces no entendemos por qué suceden ciertas cosas, podemos confiar en que Dios tiene un propósito mayor.

Dios, en su soberanía, ha orquestado la historia desde el principio de los tiempos. Desde la creación del mundo hasta la redención a través de Jesucristo, cada evento ha sido parte de Su plan divino. La voluntad soberana de Dios también abarca nuestra salvación. En Romanos 8:29-30, Pablo explica: «Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo… y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.» Nuestra salvación no es un accidente; es parte del plan soberano de Dios.

b. La voluntad moral de Dios

La voluntad moral de Dios se refiere a los mandamientos y principios que nos ha dado en Su Palabra para guiarnos en cómo debemos vivir. Estos son los preceptos que Dios ha establecido para que vivamos de manera justa y santa. Un ejemplo claro de esto se encuentra en 1 Tesalonicenses 4:3: «Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación.» Dios nos llama a vivir vidas santas y apartadas del pecado, reflejando Su carácter en nuestras acciones diarias.

Dios ha revelado Su voluntad moral a través de los Diez Mandamientos y las enseñanzas de Jesús. Estos mandamientos no son simplemente reglas a seguir, sino que reflejan el carácter de Dios y Su deseo para nosotros. En Mateo 22:37-40, el Señor resume la ley en dos mandamientos: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Cumplir estos mandamientos es vivir según la voluntad moral de Dios.

c. La voluntad individual de Dios

Finalmente, la voluntad individual de Dios se refiere al plan específico que tiene para cada uno de nosotros. Esto puede incluir nuestra vocación, nuestras relaciones y las decisiones importantes de la vida. En Proverbios 3:5-6 se nos instruye: «Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.» Cuando confiamos en Dios y buscamos Su guía en todas las áreas de nuestra vida, Él nos mostrará el camino a seguir.

Cada persona tiene un llamado único y un propósito en el plan de Dios. En Jeremías 29:11, Dios nos asegura: «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.» No estamos aquí por casualidad; Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros, y es nuestro deber buscar y cumplir ese propósito con obediencia y fe.

Con estos tres aspectos de la voluntad de Dios en mente, podemos comenzar a discernir Su voluntad para nuestras vidas de manera más clara. Pero, ¿cómo podemos conocer y seguir esta voluntad en nuestra vida cotidiana?

II. ¿Cómo discernir la voluntad de Dios en nuestras vidas?

Imagen de una persona meditando en un ambiente sereno, representando la oración y la meditación como formas de discernir la voluntad de Dios.

Conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas puede parecer una tarea difícil, pero Dios nos ha dado herramientas y recursos para ayudarnos en este proceso. La oración, la lectura de la Biblia y la comunión con otros creyentes son fundamentales para discernir Su voluntad.

a. La importancia de la oración

La oración es nuestra línea directa de comunicación con Dios. En Filipenses 4:6-7 se nos dice: «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.» Cuando oramos, buscamos la guía y la sabiduría de Dios, y Él promete darnos paz y claridad en nuestras decisiones.

La oración no es solo un monólogo donde presentamos nuestras peticiones a Dios; es un diálogo en el que también escuchamos Su voz. A través de la oración, podemos buscar la dirección de Dios y pedirle que revele Su voluntad en nuestras vidas. En Santiago 1:5 se nos asegura: «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.» Dios está dispuesto a darnos la sabiduría que necesitamos para tomar decisiones según Su voluntad.

b. Leer y meditar en la Palabra de Dios

La Biblia es la revelación escrita de la voluntad de Dios. En 2 Timoteo 3:16-17, leemos: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.» Al estudiar y meditar en las Escrituras, podemos conocer los principios y mandamientos de Dios, y recibir orientación para nuestras vidas.

La Palabra de Dios es una lámpara a nuestros pies y una luz en nuestro camino (Salmo 119:105). Nos muestra no solo los mandamientos y principios que Dios espera que sigamos, sino también ejemplos de vidas de fe que podemos emular. Al leer y meditar en la Biblia, podemos alinearnos con la voluntad de Dios y recibir la guía necesaria para nuestras decisiones diarias.

c. Consejos de otros creyentes

Dios nos ha dado una comunidad de creyentes para apoyarnos y guiarnos. En Proverbios 11:14 se nos dice: «Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad.» Buscar el consejo de cristianos maduros y sabios puede ayudarnos a discernir la voluntad de Dios en situaciones difíciles.

La comunidad de fe es un recurso valioso para discernir la voluntad de Dios. A través de la comunión con otros creyentes, podemos recibir ánimo, corrección y guía. En Hebreos 10:24-25, se nos exhorta: «Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.» La comunión con la iglesia nos ayuda a mantenernos firmes en la fe y a discernir juntos la voluntad de Dios.

En el próximo punto, hablaremos sobre las diferentes formas en que la voluntad de Dios se manifiesta en nuestras vidas y cómo podemos responder a Su llamado.

III. Las diferentes formas en que la voluntad de Dios se manifiesta

Confiar en Dios

La voluntad de Dios se manifiesta de diversas maneras en nuestras vidas. Es importante estar atentos y dispuestos a responder a Su llamado, ya sea en momentos de tranquilidad o en tiempos de prueba.

a. Dios nos guía a través de circunstancias

Dios puede usar nuestras circunstancias para guiarnos y mostrarnos Su voluntad. En Romanos 8:28, leemos: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.» A través de nuestras experiencias, tanto buenas como malas, Dios puede revelarnos Su propósito y dirección.

Las circunstancias de la vida, sean positivas o negativas, pueden ser usadas por Dios para moldearnos y guiarnos. A menudo, enfrentamos desafíos y pruebas que no entendemos en el momento, pero con el tiempo, vemos cómo Dios ha obrado en nuestras vidas para bien.

En Génesis 50:20, José dice a sus hermanos: «Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.» ¿Cual es el punto que deseo hacer con esta lectura? El punto que deseo hacer es que Dios puede usar incluso las circunstancias más difíciles para cumplir Su voluntad en nuestras vidas.

b. La guía del Espíritu Santo

El Espíritu Santo juega un papel crucial en guiarnos hacia la voluntad de Dios. En Juan 16:13, el Señor dice: «Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.» El Espíritu Santo nos guía, nos consuela y nos da sabiduría para tomar decisiones conforme a la voluntad de Dios.

El Espíritu Santo no solo nos guía, sino que también nos capacita para vivir de acuerdo a la voluntad de Dios. Es por eso que en Gálatas 5:16, Pablo nos exhorta diciendo: «Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.» Al vivir en el Espíritu, podemos discernir y seguir la voluntad de Dios en nuestra vida diaria, evitando los caminos que nos alejan de Su propósito.

c. Dios nos llama a través de Su Palabra

Finalmente, Dios nos llama a través de Su Palabra. En Salmo 119:105 se nos recuerda: «Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.» La Palabra de Dios ilumina nuestro camino y nos muestra la dirección correcta a seguir.

La Biblia es una fuente inagotable de sabiduría y guía. A través de sus páginas, Dios nos habla y nos revela Su voluntad para nuestras vidas. En Josué 1:8 se nos instruye: «Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.» Al meditar en la Palabra de Dios, podemos encontrar dirección y propósito para cada aspecto de nuestra vida.

Al entender y responder a estas manifestaciones de la voluntad de Dios, podemos vivir de manera más plena y efectiva para Su gloria. Ahora, concluyamos con una exhortación a actuar y vivir conforme a la voluntad de Dios.

Para concluir.

Hoy hemos explorado juntos la profunda e inmensa verdad de la voluntad de Dios para nuestras vidas. Es un camino que no siempre es fácil de discernir, pero tenemos la promesa de Dios de que Él nos guiará y nos mostrará el camino a seguir. Hemos aprendido que la voluntad de Dios se revela en Su soberanía, en Sus mandamientos morales y en Su plan individual para cada uno de nosotros.

Es fundamental que recordemos siempre la importancia de la oración, de meditar en la Palabra de Dios y de buscar consejo en nuestra comunidad de fe. Estos son los pilares que nos sostendrán y nos guiarán a lo largo del camino que Dios ha trazado para nosotros. No estamos solos en este viaje; el Espíritu Santo está con nosotros, guiándonos y dándonos la sabiduría y el discernimiento que necesitamos.

Quiero animarlos a que tomen estos principios y los apliquen en su vida diaria. Examinen sus corazones y sus acciones, y pregúntense si están viviendo de acuerdo con la voluntad de Dios. Busquen Su guía en todas sus decisiones y confíen en que Él los llevará por el camino correcto.

Recuerden las palabras de Romanos 12:1-2, donde se nos exhorta a presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo y a no conformarnos a este mundo, sino a ser transformados por la renovación de nuestra mente. Este es el llamado a una vida de entrega total a Dios, una vida que busca cumplir Su voluntad en todas las áreas.

Hoy, más que nunca, es crucial que estemos firmes en nuestra fe y que protejamos la sana doctrina. Vivimos en tiempos en los que las enseñanzas cristianas están siendo distorsionadas y diluidas. Debemos ser vigilantes y discernir lo que es verdadero y lo que no lo es. Nunca olvidemos que Dios nos llama a ser defensores de Su verdad, a proclamar Su Palabra con valentía y a vivir de manera que glorifique Su nombre.

Finalmente, les dejo con esta exhortación: busquen la voluntad de Dios con todo su corazón, vivan conforme a Sus mandamientos y confíen en Su guía. Que nuestra vida sea un reflejo de Su amor y de Su verdad, y que podamos ser luz en medio de la oscuridad. Que Dios los bendiga y los guíe siempre. Amén.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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