El Poder de la Ira de Dios

El Poder de la Ira de Dios

Predicas Cristianas Prédica de Hoy: El Poder de la Ira de Dios

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Romanos 1:18

Tema: Un Llamado a la Reflexión y Acción

Introducción

Hermanos y hermanas en Cristo, hoy nos encontramos aquí para profundizar en una verdad solemne y vital de la Palabra de Dios: la ira de Dios. Este tema, aunque a menudo evadido, es crucial para entender la santidad de Dios y la gravedad del pecado humano. Los versículos que estamos explorando hoy es una sección poderosa y desafiante de las Escrituras que nos llama a reflexionar profundamente sobre nuestras vidas y nuestra relación con Dios.

En el vers. 18, el apóstol Pablo nos advierte claramente: «Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad.» Este versículo establece el tono de lo que es una advertencia seria y un llamado urgente a la acción.

En mi vida, he visto de primera mano las consecuencias del pecado y la importancia de vivir una vida recta y justa. Como muchos de ustedes saben, nací en Cuba bajo un régimen comunista. Mi familia y yo sufrimos mucho, a menudo yendo a la cama con hambre y enfrentando numerosas dificultades. Fue en esos momentos de prueba que mis padres, aunque no practicaban su fe, mantuvieron firmes sus valores éticos y morales, enseñándonos a vivir de manera honrada y justa.

Les puedo decir que cuando llegamos a los Estados Unidos, la vida no fue fácil. Ninguno de nosotros hablaba inglés, y nos trasladaron a un estado y una comunidad en la parte norte del país donde prácticamente no existía la comunidad de habla hispana.

Así que probablemente puedas imaginarte lo que era estar sentado en la escuela y no entender ni una sola palabra de lo que se decía. Les recuerdo que en esa época las escuelas no ofrecían todos los recursos y programas que existen hoy en día; en ese entonces no había programas para niños que no hablaban inglés, tenías que aprender inglés te gustara o no.

Comencé a trabajar a los 15 años, desempeñándome en diversos oficios desde una tienda de bicicletas hasta llegar a ser Capitán de la policía. Cada trabajo me enseñó valiosas lecciones sobre la importancia de la integridad y el servicio a los demás. Eventualmente, encontré mi verdadera vocación al aceptar a Jesucristo como mi Señor y Salvador, y luego dedicando mi vida al ministerio pastoral.

Hoy, deseo compartir con ustedes cómo esta experiencia personal me ha preparado para entender y enseñar sobre la ira de Dios. La ira de Dios no es una simple emoción humana amplificada, sino una respuesta divina y justa a la impiedad y la injusticia. A lo largo de este sermón, utilizaremos los versículos de Romanos como nuestra guía para explorar tres puntos principales:

I. La Naturaleza de la Ira de Dios
II. La Revelación de la Ira de Dios desde el Cielo
III. La Respuesta del Hombre a la Ira de Dios

Dividiré cada punto en subpuntos que nos ayudarán a comprender mejor el mensaje y aplicar estas verdades a nuestra vida diaria. Espero que, al final de este predicaciónn, cada uno de nosotros pueda tener una comprensión más clara y profunda de la ira de Dios, no solo como una advertencia, sino como un llamado a vivir vidas que reflejen Su verdad y justicia.

I. La Naturaleza de la Ira de Dios

La Naturaleza de la Ira de Dios

La ira de Dios es un concepto que puede parecer extraño o incómodo para muchos, pero es fundamental para entender la santidad y justicia divina. En el vers. 18, Pablo nos dice que la ira de Dios se revela contra toda impiedad e injusticia de los hombres. Esta ira no es caprichosa ni injusta, sino una respuesta santa a la maldad humana.

a. La Santidad de Dios

La santidad de Dios es el fundamento de su ira. Dios es absolutamente santo, puro y sin mancha. En Isaías 6:3, leemos: «Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.» Esta repetición de «santo» tres veces enfatiza la perfección absoluta de Dios. La santidad de Dios no puede coexistir con el pecado; por lo tanto, su ira es una respuesta necesaria a la presencia del mal.

Cuando era un joven policía, aprendí rápidamente la importancia de la justicia. A menudo tenía que enfrentar situaciones donde la ley había sido violada y el mal había sido cometido. En esos momentos, mi deber era actuar con justicia, no por ira personal, sino por un compromiso con el bien y la rectitud. De manera similar, la ira de Dios es una manifestación de su justicia perfecta.

b. La Justicia de Dios

La justicia de Dios implica que Él no puede ignorar el pecado. En Habacuc 1:13, se nos dice: «Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio.» La justicia divina demanda que el pecado sea castigado, y es por eso que la ira de Dios se revela contra la impiedad e injusticia.

En Romanos 3:23 Pablo nos recuerda que «por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.» Esta realidad universal del pecado humano significa que todos estamos sujetos a la justicia divina. Sin embargo, la justicia de Dios también abre la puerta a su misericordia y gracia a través de Jesucristo, quien tomó sobre sí la ira que merecíamos.

c. La Paciencia de Dios

A pesar de la realidad de su ira, Dios es increíblemente paciente. Esto es algo que se nos dice claramente en 2 Pedro 3:9, cuando leemos: «El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.» Esta paciencia divina es una oportunidad para nosotros de arrepentirnos y buscar Su perdón.

He visto la paciencia de Dios reflejada en mi propia vida y en la de mi familia. Mi hermano, conocido por su naturaleza jovial y sabia, a menudo me recordaba la importancia de la paciencia y el perdón. Dios, en su infinita paciencia, nos da tiempo para volvernos a Él y escapar de la ira venidera.

Así que, al entender la naturaleza de la ira de Dios, podemos apreciar Su santidad, justicia y paciencia. Este entendimiento nos prepara para explorar cómo esta ira se revela desde el cielo, lo que discutiremos a continuación.

II. La Revelación de la Ira de Dios desde el Cielo

La Revelación de la Ira de Dios desde el Cielo

En el vers. 18 el apóstol Pablo nos dice: «…Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad…» Esta revelación no es un secreto escondido, sino una verdad manifiesta que todos podemos ver si estamos dispuestos a observar. Así que la pregunta ahora es: ¿cómo se manifiesta la ira de Dios? La ira de Dios se manifiesta de varias maneras, y entender estas manifestaciones es crucial para reconocer la seriedad de Su justicia.

a. La Naturaleza y la Creación

Dios se revela a través de su creación. En Romanos 1:20, Pablo nos dice: «Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.» La creación misma es un testimonio de la existencia y el poder de Dios, y cuando la humanidad rechaza este testimonio, la ira de Dios se manifiesta.

La naturaleza es un recordatorio constante del poder y la grandeza de Dios. Como ex policía, recuerdo muchas noches patrullando las calles y observando el cielo estrellado, reflexionando sobre la inmensidad del universo y la pequeñez del hombre. La belleza y el orden de la creación son una evidencia de un Creador soberano y justo.

b. La Historia y los Juicios

A lo largo de la historia, hemos visto ejemplos de la ira de Dios manifestada en juicios específicos. La Biblia nos ofrece numerosos relatos, como el diluvio en los días de Noé (Génesis 7), y la destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 19). Estos eventos sirven como advertencias de la realidad de la ira divina contra la injusticia y el pecado.

La realidad es que hoy en día podemos ver las consecuencias del pecado en las calamidades y desastres que ocurren en el mundo. Ahora bien, con esto no estoy diciendo ni implicando que cada desastre sea un juicio directo de Dios, pero sí debemos considerar que vivimos en un mundo caído, y la creación misma gime bajo el peso del pecado, como encontramos reflejado en Romanos 8:22 donde se nos dice: «Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.«

c. La Conciencia Humana

Dios también se revela a través de nuestra conciencia. Para que entiendan bien el punto que deseo hacer, deseo que nos fijemos bien en lo que encontramos en Romanos 2:15 cuando leemos: «mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos.» Con esto aquí Pablo nos explica que la ley está escrita en nuestros corazones, y nuestras conciencias dan testimonio de ello. Incluso aquellos que no conocen la ley de Dios directamente tienen una comprensión innata del bien y el mal.

Les puedo decir que mi trabajo como policía me enseñó mucho sobre la naturaleza humana. He visto cómo la culpa y la conciencia pueden afectar a las personas. A menudo, aquellos que han cometido crímenes viven con un peso constante en sus corazones, sabiendo que han hecho mal. Esta conciencia es un reflejo de la ley de Dios escrita en nosotros, y su violación trae consigo la ira divina.

Con estos puntos en mente, es evidente que la revelación de la ira de Dios desde el cielo es algo que todos podemos percibir si abrimos nuestros ojos y corazones. A continuación, exploraremos cómo debemos responder a esta revelación.

III. La Respuesta del Hombre a la Ira de Dios

La Respuesta del Hombre a la Ira de Dios

Sabiendo que la ira de Dios se revela contra toda impiedad e injusticia, la pregunta crucial es: ¿Cómo debemos responder? Nuestra respuesta determinará nuestro destino eterno y nuestra relación con Dios. Fijémonos bien en lo que encontramos en en Romanos 2:4-5 cuando leemos: «¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? 5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.» Hermanos, con esto aquí Pablo nos advierte sobre la importancia del arrepentimiento y la búsqueda de la justicia.

a. El Arrepentimiento

El primer paso en nuestra respuesta debe ser el arrepentimiento, y hoy en día esta palabra no es casi mencionada en las predicas cristianas. Es como si esta palabra ha desaparecido del vocabulario de muchos pastores, y/o ha sido reemplazada por la palabra «prosperidad», cual es el tema que más se predica hoy en día, y el que aparentemente todos quieren escuchar.

La realidad es que a muchos se les ha olvidado las palabras del Señor encontradas en Mateo 6:31-33 cuando dijo: «No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas«.

Pero como fieles cristianos no podemos olvidar que en Romanos 2:4 se nos recuerda que «la bondad de Dios te guía al arrepentimiento.» Hermanos, reconocer nuestros pecados y volvernos a Dios con un corazón contrito es fundamental para escapar de su ira.

El arrepentimiento no es solo sentir remordimiento, sino un cambio de dirección. En mi vida, experimenté esto de manera profunda cuando acepté a Cristo. Pasé de vivir para mí mismo a vivir para Dios, y ese cambio transformó mi vida y la de mi familia. El arrepentimiento verdadero trae consigo una nueva vida en Cristo.

b. La Fe en Jesucristo

La fe en Jesucristo es esencial para nuestra salvación. Fijense bien en lo que encontramos aquí en en Romanos 3:22-24 para que entiendan bien lo que les digo. Aquí vemos que se nos dice: «la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.»

Aquí se nos enseña que somos justificados gratuitamente por Su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús. Solo a través de la fe en Él podemos ser reconciliados con Dios y escapar de Su ira.

Aceptar a Cristo como nuestro Salvador nos brinda una nueva identidad y propósito. Nos convierte en hijos de Dios y nos da la esperanza de la vida eterna. Este regalo maravilloso es accesible para todos los que creen y confían en Jesús.

c. La Vida en Santidad

Finalmente, nuestra respuesta debe incluir una vida de santidad y obediencia a Dios. Es por eso que en 1 Pedro 1:15-16 se nos exhorta diciendo: «sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.«

Pero, ¿qué significa vivir en santidad? Simplemente puesto, vivir en santidad significa apartarnos del pecado y buscar agradar a Dios en todo lo que hacemos. No es un camino fácil, pero es el camino que nos lleva a una relación más profunda y significativa con nuestro Creador.

Para concluir.

Hoy hemos explorado juntos la naturaleza de la ira de Dios, cómo se revela desde el cielo y cómo debemos responder a ella. Estas verdades no son fáciles de escuchar, pero son esenciales para nuestra vida espiritual y nuestro caminar con Dios.

La ira de Dios es una realidad que no podemos ignorar. Nos recuerda la seriedad del pecado y la santidad de nuestro Dios. Nos llama a vivir vidas de arrepentimiento, fe y santidad. A través de Jesucristo, tenemos la esperanza de escapar de la ira venidera y vivir en la luz de su amor y gracia.

Hoy, les exhorto a que reflexionen profundamente sobre estas verdades. Examinen sus corazones y sus vidas. ¿Están viviendo en obediencia a Dios? ¿Han aceptado a Jesucristo como su Salvador? Si aún no lo han hecho, hoy es el día de salvación. No dejen pasar esta oportunidad.

En un mundo lleno de confusión y pecado, somos llamados a ser luz y sal. Debemos defender la verdad de Dios y vivir de acuerdo con sus mandamientos. No es una tarea fácil, pero con la ayuda del Espíritu Santo, podemos hacerlo.

Recuerden las palabras del apóstol en Romanos 8:1: «Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.» En Cristo, tenemos la victoria y la promesa de la vida eterna.

Oremos juntos para que Dios nos fortalezca y nos guíe en este camino de fe y obediencia. Que Su gracia y Su amor nos acompañen siempre. Amén.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *