Gracias por las oraciones no contestadas

Pero la libertad que ellos habían obtenido NO había sido algo fácilmente lograda. Moisés no llego ante el faraón y él les soltó. El faraón tuvo que aprender unas lecciones muy difíciles antes de soltar a ese pueblo que él mantenía esclavo.

Cuando hacemos un repaso de los acontecimientos que nos conducen al punto en la historia que estamos explorando en el día de hoy, encontramos que éste pueblo alcanzó ver señales extremadamente poderosas, y la más poderosa de todas fue ver la presencia de Dios que les guiaba y protegía.

Esto es algo fácilmente encontrado en Éxodo 13:21-22 cuando leemos: “Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. 22 Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.” ¿Por qué es necesario estar consientes de estos detalles?

La razón por la que debemos tener conocimiento de estos breves detalles históricos es porque en ellos encontramos dos cosas muy importantes.

Número uno; nos dejan saber que éste pueblo tenía un conocimiento absoluto del poder, majestad, y soberanía de Dios.

Número dos; nos deja saber que aun teniendo un conocimiento absoluto de Dios, si no mantenemos nuestra mirada fijada en Él, el enemigo puede infiltrarse en nuestra vida nuevamente para destruir lo que Dios nos ha entregado. Así que manteniendo estos breves detalles históricos en mente continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

La influencia que el mundo ejerce

En el primer versículo que estamos estudiando en el día de hoy leemos: “…Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: !!Quién nos diera a comer carne!” Lo primero que debemos preguntarnos ahora es: ¿qué nos revela este versículo?

Lo primero que este versículo nos revela es que la influencia que el mundo ejerce, ilustrado aquí como: “la gente extranjera”, en ocasiones puede afectar al más fiel de los creyentes, ilustrado aquí como: “los hijos de Israel.” Y esta influencia en toda ocasión causa que nos desviemos de la perfecta y divina voluntad de Dios.

Es por eso que siempre debemos tener mucho cuidado con quién nos reunimos y compartimos, no sea que sin darnos cuenta nos desviemos de la voluntad de Dios.

La mala influencia nos conduce a la insatisfacción

Lo segundo que este versículo nos revela es que la mala influencia nos conduce a la insatisfacción. Esto es algo que está completamente obvio aquí cuando el pueblo de Dios clamo diciendo: “!!Quién nos diera a comer carne!”  Dile a la persona que tienes a tu lado: el pueblo de Dios no estaba satisfecho.

Ahora debemos preguntarnos: ¿qué causa la insatisfacción? Lo que causa la insatisfacción es cuando enfocamos nuestra atención en lo que NO tenemos, en vez de en lo que tenemos. En este caso, el pueblo de Israel pareció NO darse cuenta de lo que Dios había hecho, y estaba haciendo por ellos. Dios les había liberado; había hecho de ellos una nación, y ahora les conducía hacia la tierra prometida.

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