Gracias por las oraciones no contestadas

En otras palabras sufrimos porque pensamos que lo que Dios nos ha dado no es suficiente para nosotros. Y cuando nosotros vamos ante nuestro Padre con esta actitud, las cosas no se ponen nada buena. Cuando le pedimos al Padre con una actitud pecaminosa, la respuesta puede ser bien severa.

Fíjense bien lo que sucedió a continuación para que entiendan bien lo que les digo. En Números 11:18-20 leemos: “…Pero al pueblo dirás: Santificaos para mañana, y comeréis carne; porque habéis llorado en oídos de Jehová, diciendo: !!Quién nos diera a comer carne! !!Ciertamente mejor nos iba en Egipto! Jehová, pues, os dará carne, y comeréis. 19 No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días, 20 sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcáis, por cuanto menospreciasteis a Jehová que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos acá de Egipto?

El pueblo de Dios protestaba porque ellos pensaban que merecían mucho más de lo que Él les estaba dando, y hasta llegaron a decir que mejor se hubiesen quedado como esclavos. Lamentablemente, existe un buen número de creyentes que en ocasiones piensa de la misma manera. La razón por esto es porque como he dicho en numerosas ocasiones, seguir a Dios no es fácil. Dile a la persona que tienes a tu lado: no es fácil la cosa.

Digo que no es fácil porque como fiel creyentes, nosotros tenemos que rendirnos a la voluntad de Dios y mantener nuestra santidad. Y esto es algo que el mundo no logra y nunca lograra entender. Es por eso que como les dije al inicio, tenemos que tener mucho cuidado de con quién nos reunimos y a quien escuchamos. Debemos ejercer mucho cuidado no sea que terminemos despreciando o no valorando lo que Dios ha hecho, y está haciendo, y despertemos Su ira en contra nuestra.

Fíjense bien lo que sucedió a continuación para que entiendan bien lo que les digo. En Números 11:32-34 encontramos que se nos dice: “…Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron codornices; el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí a lo largo alrededor del campamento. 33 Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió en el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande. 34 Y llamó el nombre de aquel lugar Kibrot-hataava, por cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso.”

Con esto aquí podemos ver claramente que cuando menospreciamos o despreciamos lo que Dios hace por nosotros, lo que encontraremos no será Su bendición sino Su ira. Ellos no estaban satisfechos con las bendiciones que Él les estaba mandando y se postraron ante Él en oración pecadora, en oración codiciando.

Ellos no le estaban pidiendo al Padre que les mandara lo que necesitaban, ellos le estaban exigiendo que les mandara lo que se merecían. Y eso mismo hizo Dios. Dios les mando lo que en realidad se merecían, les mando una plaga por ser tan codiciosos.

Para concluir.

Los dejo con este pensamiento final; cuando nos acerquemos a Dios en oración, hagámoslo con mucho cuidado con lo que le pedimos.

Debemos tener mucho cuidado de no postrarnos ante Su presencia insistiendo e insistiendo en cosas que pensamos que merecemos, y olvidarnos de pedir que sea Su voluntad en nuestra vida. Recordemos siempre que Dios sabe exactamente lo que cada uno de nosotros necesita y merece.

Es por eso que siempre tenemos que darle muchas gracias a Dios por las bendiciones que ha derramado sobre nosotros. Pero más importante aún, darle gracias a nuestro Padre por no contestar esas oraciones e insistencias que hemos hecho codiciando. Así que dile a la persona que tienes a tu lado: cuidado que no recibas lo que pides.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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