Si se recordaran, hace unas semanas atrás les predique acerca del estado de complacencia en que la iglesia de hoy ha caído, y para demostrarles el gran peligro que existe en esto, estudiamos la carta del Señor a la iglesia en Laodicea.

Durante esa predicación les dije que todo cristiano fiel debe, y tiene que examinar su relación con Dios continuamente, para asegurarnos de que no hayamos sido apartados de la presencia de Dios sin darnos cuenta. Pero ahora debemos preguntarnos, ¿podemos ser apartados de Dios sin darnos cuenta? La respuesta a esta pregunta es si.

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La realidad es que hay cosas que suceden en nuestra vida, que en ocasiones nos conducen a experimentar un tipo de sequía. Toda persona es un mundo, así que estas cosas pueden ser asuntos de salud, asuntos financieros, problemas en el trabajo, el matrimonio, el hogar, etc. etc. Estas situaciones o cosas que se presentan en nuestra vida cotidiana, en ocasiones aparentan insuperables, pero en realidad no son más que situaciones pasajeras, que con la ayuda de Dios podemos solucionar. Pero la sequía más peligrosa, o grave, que existe para los cristianos es la sequía espiritual. La razón por la que digo que la sequía espiritual es la condición más grave que puede existir para los cristianos, es porque este tipo de sequía no nos permite ver las soluciones, sino que nos conduce a lugares áridos, y desolados; desiertos de dolor y sufrimiento.

Pero ahora debemos preguntarnos, ¿por qué es que tantos cristianos experimentan este tipo de sequía? La razón principal por la que tantos cristianos experimentan esa sequía espiritual, es debido a que han perdido su primer amor. Es decir, existen muchos que han perdido esa devoción, y ardor que una vez sintieron por la obra de Dios.

Ahora debemos preguntarnos, ¿qué tenemos que hacer para evitar que esta sequía llegue a nuestra vida, y/o eliminarla si es que existe? Este será el tema que estaremos enfocando hoy, y para hacer esto usaremos la carta del Señor a la iglesia en Efeso. Pasemos ahora a la palabra de Dios.

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Apocalipsis 2:1-5Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: 2 Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. 4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

Antes de proceder debemos saber que existe un profundo debate entre los escolares y eruditos de la palabra, en cuanto al autor del libro de Apocalipsis; pero la mayoría concurren en que el autor fue el apóstol Juan.

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A pesar de que la fecha exacta de cuando el apóstol escribió este libro no puede ser establecida, el lugar donde fue escrito si queda claramente declarado en las escrituras. Este libro fue escrito en Patmos que es una isla volcánica y árida en el Mar Egeo, la cual fue usada por los romanos como una colonia penal [1]. ¿Por qué les mencione estos detalles?

Existen dos razones por la que les mencione estos breves detalles. Número uno, estos detalles confirman que el libro de Apocalipsis fue escrito por el apóstol Juan; en otras palabras nos manifiestan la autoridad y veracidad del contenido, ya que el apóstol vivió durante el ministerio de Jesucristo, y fue testigo de Sus obras.

Número dos, estos detalles nos ilustras claramente que aun en la vida de los cristianos más fieles, siempre se pueden presentar situaciones o circunstancias que tratan de causar una sequía espiritual. Después de todo, Juan había sido desterrado a esta isla desolada y árida debido a su fe, y estoy seguro que esa situación tuvo que haber causado algún tipo de sufrimiento y dolor en la vida de este siervo. Una buena indicación del sufrimiento y/o dolor que esto causo en su vida, queda muy bien reflejado en la introducción del libro de Apocalipsis cuando él dijo: “…copartícipe vuestro en la tribulación…” (Sinónimos: amargura, aflicción, angustia, tristeza, congoja, pena, sufrimiento, tormento).

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Pero no obstante la situación en la que se encontraba, el apóstol se mantuvo fiel a Dios, y Dios se manifestó en su vida grandemente. ¿Por qué? Porque Dios recompensa la fidelidad [2]. Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios recompensa la fidelidad.

No obstante las cosas que puedan suceder a nuestro alrededor, o las situaciones que se puedan presentar, cuando nos mantenemos fiel a Dios, Él esta atento a nuestras necesidades y oraciones [3]. Así que con estos detalles en mente, continuemos ahora con la predicación de hoy.

Aquí vemos que el Señor dice: “…Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado…”

La realidad es que existe un gran número de personas, que han sido conducidos a pensar que Dios ha abandonado al mundo. Existe un gran número de personas que han sido conducidos a pensar que si Dios verdaderamente ama a su creación, entonces no permitiría que sucedieran muchas de las cosas que suceden, y el mundo no se encontraría en la condición tan mala que se encuentra. Pero esto no son más nada que mentiras del enemigo, ya que a través de la historia siempre podemos ver que Dios nunca ha abandonado al hombre, sino que en todo caso el hombre es quien ha escogido abandonar a Dios. A través del la historia vemos que una y otra vez, el hombre ha escogido seguir filosofías y doctrinas del hombre porque son populares o convenientes, en vez de seguir la verdad de Dios. Y esto es exactamente lo que ha conducido a que el mundo este en las condiciones que esta.

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Ahora bien, aquí vemos que el Señor reconoció el hecho de que ellos estaban laborando fuertemente para la obra de Dios, que ellos seguían la sana doctrina, y perseveraban en la fe; pero, también podemos ver que Él les dijo que todo esto no era suficiente. ¿Por qué no era suficiente? La razón por la que Él les dijo que esa ardua labor no era suficiente, es porque aparentemente ellos no estaban actuando por amor. ¿Por qué digo esto?

Fíjense bien en lo que el Señor dijo para que entiendan bien la razón por la que lo digo. Aquí vemos que el Señor dice: “…Yo conozco tus obras…” Esta breve declaración nos deja saber dos cosas claramente. Número uno, nos deja saber que no obstante la situación o circunstancia, Él esta atento a lo que nos sucede. Número dos, sirve para confirmar que Dios es omnipresente, omnisciente, y omnipotente. Despierta al que tienes a tu lado y dile: Dios siempre esta presente en tu vida. Y debido a que hemos recibido esta convicción, es que siempre debemos agradar a Dios laborando en su obra, pero no por obligación sino por amor.

Como he predicado en otras ocasiones, siempre existirán cosas que trataran de distraer nuestra atención de la verdad de Dios. A lo largo de nuestra vida siempre se presentaran circunstancias o situaciones, que trataran de desanimarnos, y conducirnos a pensar que nuestro esfuerzo es en vano. Y es exactamente por esta razón que en 1 Corintios 15:58 encontramos que Pablo le dice a la iglesia: “…Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano…” Estas palabras nos hablan a nosotros con el mismo metal, que le hablo a la iglesia en Corintios.