Como les dije la semana antepasada, el mundo está en candela. La violencia y corrupción política abundan, la perversidad es promovida, y los problemas económicos y sociales parecen empeorar. La humanidad y compasión de las personas ha desaparecido, y el odio y división esta abarcando más y más territorio con cada día que pasa. Y ahora debemos preguntarnos, ¿por qué esta sucediendo todo esto?

La razón principal por la que estamos viendo estas cosas acontecer, es porque el hombre le ha dado las espaldas a Dios. El hombre ha escogido eliminar a Dios de la ecuación, y ha tratado de solucionar los males y problemas que abundan en el mundo, por su propia fuerza y voluntad, pero la realidad es que por mucho que han tratado, no han ni siquiera comenzado a raspar la superficie.

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¿Por qué no han podido ni tan siquiera raspar la superficie? La respuesta es fácil, y de ella hablamos la semana antepasada; estamos en medio de una guerra [1], pero esta verdad es completamente rechazada por muchos.

Pero porque el mundo se encuentre en las condiciones que se encuentra, esto no significa que Dios se ha olvidado, o de manera alguna se ha distanciado de Su pueblo [2]. Dios ama a Sus hijos, y dice: “…honraré a los que me honran…” [3]. En otras palabras, Él siempre esta atento a nuestras necesidades, y responde la oración de los creyentes fieles. Y fíjense bien que dije los creyentes fieles. ¿Qué les quiero decir con esto?

Lo que les estoy diciendo es que no podemos ser personas de doble ánimo, ya que esto nunca producirá respuestas a nuestras situaciones, sino que producirá inestabilidad a nuestras determinaciones [4].

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Hermanos, para alcanzar las bendiciones de Dios en todo aspecto de nuestra vida, tenemos que desarrollar y vivir en un nivel extraordinario de fe. ¿Qué sucede cuando vivimos en este nivel de fe? Pasemos ahora a la palabra de Dios.

Deuteronomio 28:7-8Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. 8 Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da.

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Hagamos ahora un breve repaso de historia para obtener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros hoy. Ahora bien, yo sé que existen muchos que piensan que los repasos de historia son aburridos, y quizás innecesarios, pero la realidad es que los repasos de historias son imprescindibles, porque solo a través de ellos podemos poner las cosas en perspectiva, ya que la sociedad y las costumbres de antigüedad son muy diferente a hoy en día.

En otras palabras, los repasos históricos nos permiten ver como eventos que ocurrieron en el pasado, pueden ser aplicados a nuestra vida. Así que preguntémonos, ¿qué estaba aconteciendo en este momento?

Lo que estaba sucediendo en este punto de la historia, es que el pueblo de Israel se encontraba acampado cerca del río Jordán, en la tierra de Moab, al este de la ciudad de Jericó [5]. El pueblo estaba listo y a punto de entrar en la Tierra Prometida, pero los estudios bíblicos nos enseñan que antes de pasar el Jordán, Moisés les recordó, (y porque la palabra de Dios es viva [6]), nos enseña y recuerda a nosotros algo muy importante.

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Lo que los estudios bíblicos nos revelan, es que Moisés les advirtió que si querían recibir las bendiciones de Dios, tenían que ser obedientes; y esto es algo que se aplica de igual manera al pueblo de Dios de hoy.

Si queremos recibir bendiciones tenemos que ser obedientes. Y es por eso que “…cuídate de no olvidarte…” [7], es uno de los temas claves en el libro de Deuteronomio. ¿Por qué es que no podemos olvidarnos de las cosas?

La razón es porque cuando nos olvidamos de lo que Dios ha hecho, y esta haciendo por nosotros, entonces seremos conducidos a la arrogancia y desobediencia, y al igual que el pueblo de Israel en ese entonces, eventualmente cederemos a nuestras ideas y opiniones, y desobedeceremos a Dios. Bueno, con estos detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio hoy.

Como les dije al inicio, estamos viviendo en un tiempo muy malo. Las condiciones en el mundo empeoraran con cada día que pasa, y si nos fijamos en estas cosas solamente, les aseguro que muchos caerán mortalmente heridos en el campo de batalla.

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Algo que he repetido en varias ocasiones es que como fieles cristianos, no podemos bajar nuestra guardia en ningún momento [8]; tenemos que estar siempre alertas y preparados para luchar. Pero no luchar por nuestras fuerzas, sino tenemos que enfrentarnos a las situaciones con el poder de Dios; es decir, tenemos que desarrollar y ejercitar una fe extraordinaria. ¿Qué sucederá cuando desarrollamos este nivel de fe?

Cuando aprendemos a confiar en Dios, y desarrollamos una fe extraordinaria, entonces comenzaremos a ver milagros suceder en nuestra vida. Cuando desarrollamos una fe extraordinaria, entonces comenzaremos a ver la mano de Dios obrando en nosotros. Cuando desarrollamos una fe extraordinaria: “…Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti…”; y quizás algunos digan: “bueno pastor yo vivo en paz y no tengo enemigos,” pero si piensas así te equivocas.

Reflexionemos en esto por un momento, y preguntémonos ¿qué enemigos se levantan contra los cristianos? La realidad es que la lista de enemigos que se levantan contra los cristianos fieles es larga y extensa, pero yo diría que los dos más comunes que se han levantado en nuestros días son “el nuevo normal” y lo “políticamente correcto”. ¿Por qué digo esto?

Lo digo porque ambos conceptos solo sirven para alejarnos de Dios. El nuevo normal es lo que conduce a muchos a adoptar y/o aceptar doctrinas de hombres, y rechazar la palabra de Dios (algo que afecta el hogar y familias). El nuevo normal es lo que conduce a muchos a aceptar la violencia y el odio, (algo que afecta las comunidades), como el algo común y corriente.