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Examinando el camino

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Predica de Hoy: Examinando el camino

Introducción

El otro día estaba hablando con un hermano acerca de nuestra congregación, y caímos en el tema de la evangelización, ya que es solo a través de esto que se puede experimentar la multiplicación de miembros de un lugar.

Como todos sabemos, todo creyente está llamado a evangelizar [1], en otras palabras, a dar testimonio de nuestro Señor Jesucristo; sin embargo, son muy pocos los que aceptan este llamado.  Una de las razones principales por esto es porque el demonio tiene a un buen número de cristianos completamente convencidos que NO saben lo suficiente, o que NO están capacitados para hablarles a otros de la palabra de Dios y del evangelio de Jesucristo.  Pero la realidad es que evangelizar no es algo fácil para nadie.

Digo que no es algo fácil para nadie porque existen muchos que retarán lo que decimos; existen muchos que se han apartado de los caminos de Dios debido a la corrupción que existe en el ministerio, y su corazón se ha endurecido de tal manera que hasta nos tratan groseramente; y por ultimo existen muchos que han quedado completamente convencidos por el demonio que lo que importa no es en lo que se cree, sino en cómo vives tu vida.   Pero son en momentos como estos cuando el Señor desea glorificarse en tu vida.

Son en momentos como esos que el Señor desea usarnos como instrumentos [2] de cirujano, para cortar y extraer esas raíces de duda, rencor, amargura, y malas opiniones.  Son en momentos como esos que el Señor desea usarnos para que le demostremos a todos esos que se han extraviado, o que están aun completamente perdidos, que Jesucristo es la única repuesta, y el único camino que existe para llegar a Dios [3].

Lo triste de todo, y lo que desanima a muchos que intentan evangelizar, es que no siempre lograremos cambiar la mente o la opinión de las personas; pero en realidad eso NO nos debe concernir.  Digo que NO nos debe concernir porque esa parte le corresponde a Dios.  A nosotros solo nos corresponde cumplir con nuestro llamado; en otras palabras, mantenernos en el camino que Dios nos ha trazado y desea que nosotros sigamos.

Bueno, después de nuestra conversación seguimos trabajando, pero yo me quede pensando en lo que habíamos conversado, y es por eso que hoy deseo que examinemos el camino en que nos encontramos.

Pasemos ahora a la palabra de Dios.

Hebreos 12:1-2Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Como todos sabemos, aunque existen numerosos caminos que podemos tomar a lo largo de nuestra vida, al final, solo existen dos destinos. Existe el castigo eterno (infierno), y la vida eterna (el cielo) [4].  Y como todos también sabemos, nosotros tenemos el libre albedrío para escoger. Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios NO obligara a nadie a aceptar la salvación.

Pero Dios si nos ha dejado un mapa bien detallado de cómo podremos llegar a Su presencia, y este mapa es la palabra de Dios [5].  El problema que existe es que muchos no reconocen la palabra de Dios como lo que es.

¿Qué es la palabra de Dios?

La palabra de Dios es el mapa que nos guía por el camino que nos conduce al cielo. Y otros descartan por completo la brújula que nos permite, y ayuda, a mantenernos en rumbo en todo momento quien es Jesucristo.  Fíjense bien como esto es algo que queda bien claro en Juan 14:6 cuando leemos: “…Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí…”  Dile a la persona que tienes a tu lado: Jesús es nuestra brújula.

Ahora bien, en los versículos que estamos estudiando hoy encontramos que se nos dice: “….Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante…”

Otra traducción de este mismo versículo nos dice así: “…¡Todas esas personas están a nuestro alrededor como testigos! Por eso, en los años que nos quedan de vida debemos dejar de pecar, y dejar también de lado lo que nos estorba para vivir confiando totalmente en Dios. Porque la vida es como una carrera, y el pecado es como un estorbo que se nos enreda en los pies y no nos deja correr…”  (Biblia en Lenguaje Sencillo).  Dile a la persona que tienes a tu lado: el pecado no te permite correr.

En estos versículos encontramos que para llegar al destino que todos deseamos llegar, existen tres cosas que debemos hacer.  Número uno aceptar a Jesucristo como nuestro Rey y Salvador personal; número dos, dejar de pecar; y número tres, perseverar en la fe.  Como les dije, esto es lo que se ve a primera vista, y son cosas conocidas por todo cristiano, así que hasta el momento no les he dicho hada nuevo.

Pero lo que encontré bien interesante es la comparación que el apóstol hace aquí a la vida con una carrera.  Digo esto porque cuando reflexionamos en lo que es la vida moderna, creo que la mayoría de nosotros llegaríamos a la misma conclusión de que es una carrera constante.

No sé si a ustedes le pasa lo mismo que a mí, pero les puedo decir que entre el ministerio de evangelización que tenemos en el Internet, la iglesia, la familia, el trabajo, y todas las otras cosas que son importantes en mi vida, yo me paso la vida corriendo de un lado a otro.

Creo que todos aquí estamos más o menos en la misma situación, ¿verdad?  Llevamos una vida apresurada, llevamos una vida complicada, y dependiendo de nuestro compromiso y devoción a Dios, las circunstancias nos pueden conducir a la entrada de diferentes caminos.  Así que la pregunta que todos debemos hacernos ahora es: ¿qué camino tomare?

En momentos determinados, todos aquí tendremos que hacer decisiones; en otras palabras, tendremos que tomar caminos que tendrán su consecuencia.  En determinados momentos nuestra acciones, y o falta de ellas, hablaran mucho más alto que cualquier palabra que podamos decir.

En otras palabras, darán testimonio de nuestra fe con mayor vigor del que nosotros podamos emplear.  Para que entiendan bien el mensaje que Dios tiene para cada uno de nosotros en el día de hoy, permítanme exponerles dos ejemplos de áreas de suma importancia para todo ser humano.

En el hogar y/o la familia.

Pensemos en la situación más grave que pueda existir; digamos que nuestra pareja es inconversa; digamos que nuestros hijos están completamente en el mundo; digamos que somos repudiados por nuestros familiares por ser cristianos [6].  ¿Cuántos dirían que les he pintado una imagen bien fea con todo esto?  Lamentablemente la realidad es que existen muchos en el Cuerpo de Cristo que sufren de una, o de todas estas condiciones que les he mencionado.

Nuestro trabajo.

Esta es otra área muy importante para toda persona, ya que aparte de la familia, la mayoría de nuestro tiempo es compartido con nuestros compañeros de trabajo.  Ahora, nuevamente pensemos en las condiciones más graves que puedan existir en nuestro lugar de empleo.  Digamos que en nuestro lugar de empleo existe el chisme; digamos que en nuestro lugar de empleo se distraen haciendo chistes vulgares; digamos que en nuestro lugar de empleo abunda la desfachatez y la depravación.

¿Cuántos dirían que les he pintado una imagen bien fea con todo esto? Nuevamente les digo que lamentablemente existen muchos cristianos que trabajan en lugares donde existe una o más de estas condiciones.  Creo que todos ya tienen una buena idea de a donde me dirijo con todo esto, ¿verdad?

Estas condiciones que pueden existir en nuestra vida, eventualmente nos conducirán a actuar en una de dos maneras.  Nos conducirán a actuar de manera que agrada al hombre, pero que desagrada a Dios; o de manera que agrada a Dios, pero que desagrada al hombre.

Tomar la decisión correcta no debería ser difícil para ninguno de nosotros, ya que nosotros estamos llamados a agradar a Dios y no al hombre [7].  Pero lamentablemente, con frecuencia a un buen número de cristianos se le dificulta escoger, y/o escoge el camino malo.  Dile a la persona que tienes a tu lado: cuidado al escoger.

Debemos tener mucho cuidado al escoger porque uno de los errores más grandes que en ocasiones todos cometemos, es que comprometemos nuestro testimonio.  Es decir, comprometemos nuestro testimonio porque deseamos agradar o quedar bien con un familiar, esposo, esposa, hijo, hija, amigo, amiga, o compañero de trabajo.  ¿Cómo comprometemos nuestro testimonio?

Comprometemos nuestro testimonio cuando dejamos de darle a Dios el lugar que Él demanda, y merece en nuestra vida.  ¿Qué lugar demanda Dios en nuestra vida?  La respuesta a esta pregunta queda bien clara en Éxodo 20:3 cuando leemos: “…No tendrás dioses ajenos delante de mí…” ¿Qué les quiero decir con esto? Lo que les estoy diciendo es que cuando cedemos a las presiones de este mundo, en esencia estamos quitándole a Dios el lugar que Él merece y demanda en nuestra vida, y le estamos cediendo control al diablo nuevamente [8].

Como les dije hace un breve momento, hacer las decisiones correctas no debe ser algo difícil para ninguno de nosotros, ya que cada uno de nosotros poseemos el mapa perfecto que nos guía por el camino que Dios desea que sigamos; sin embargo, hacer las decisiones correctas se les hace muy difícil a muchos.  Reflexionemos en esto por un breve momento y preguntémonos,  ¿cómo puede suceder esto?

Preguntémonos: ¿es posible perderse con un mapa en la mano, o un GPS encendido?  La respuesta es sí, y existen dos razones comunes por la que esto puede suceder. La primera razón es porque no se sabe leer el mapa, o funcionar el GPS, y la segunda es no prestarle atención a los letreros en el camino.

La realidad de todo es que una persona que lea un mapa, o trate de funcionar un GPS por primera vez seguramente no lo entienda.  Una persona que use un mapa o GPS por primera vez seguramente se confundirá grandemente, especialmente si no presta atención a los letreros en el camino.

Pero una persona que lee mapas con frecuencia, una persona que traza caminos, esa persona siempre llegara a su destino sin problema alguno.  Llegara a su destino sin problema alguno porque esa persona sabe que tiene que seguir el rumbo trazado, en otras palabras seguir la dirección de la brújula, y que tiene que prestar atención a los letreros en la carretera.

Hermanos, la Biblia es igual, si no tomamos el tiempo de estudiarla, si no tomamos el tiempo de meditar en la palabra de Dios, entonces nunca lograremos entender lo que Dios desea de nosotros, y nunca encontraremos el camino que Él desea que tomemos.

Ahora bien, aunque un mapa es de suma importancia, los letreros en el camino no pueden ser ignorados.  Digo esto porque en un mapa nosotros podemos ver las calles que debemos tomar, podemos ver las autopistas que nos conducirán a nuestro destino, podemos ver el rumbo que tenemos que seguir, pero si no deseamos perdernos, entonces no podemos dejar de prestar atención a los letreros en el camino, porque de hacer esto, puede ser que de momento nos encontremos en un lugar no deseado.

Quizás algunos estén pensando, bueno pastor, acepto que la Biblia es un mapa, pero la Biblia no tiene letreros. Pero te digo en el día de hoy que la Biblia está llena de letreros, y que nuestro camino y rumbo a tomar está bien trazado.

Cuando estamos atentos a la palabra de Dios, entonces siempre veremos los letreros al costado del camino.  Cuando prestamos atención a la palabra de Dios, siempre veremos esos letreros que nos indican donde tenemos que salir, y más importante aún, esos letreros que nos indican donde existen las zonas de peligro.  ¿De qué letreros les hablo?

Los letreros en nuestro camino son las advertencias que encontramos en la Biblia. 

Regresemos ahora nuevamente a las dos áreas que les dije que eran de suma importancia en la vida de todo ser humano, regresemos ahora a la familia y/o el hogar, y a nuestro lugar de empleo.  Fijémonos bien en los letreros y preguntémonos: ¿estamos en el camino correcto que nos conducirá al destino que deseamos, o nos hemos extraviado?

En 2 de Corintios 6:14 encontramos que se nos dice: “…No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?..”  Esto es una gran advertencia para todos aquellos que aún no se han casado, pero no se limita a ellos solamente, sino que nos sirve de advertencia para los otros aspectos de nuestra vida social.  Ahora debemos preguntarnos: ¿por qué se nos ha dicho esto?  Esto se nos ha dicho porque Dios sabe muy bien que cuando nos unimos en yugo desigual, entonces nunca podremos vivir vidas completamente gozosas en Dios.

En Proverbios 22:6 encontramos que se nos dice: “…Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él...”  ¿Por qué se nos ha dicho esto?  Esto se nos ha dicho porque Dios sabe que cuando tomamos el tiempo de educar a nuestros hijos debidamente, el riesgo de que ellos se aparten de Su voluntad es disminuido grandemente.

En Mateo 5:11 encontramos que se nos dice: “…Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.”  ¿Por qué se nos ha dicho esto?  Esto se nos ha dicho para fortalecernos en momentos difíciles; para que sepamos que no estamos solos; para que sepamos que aún en medio de un sufrimiento obtendremos la bendición de Dios.

En 1 Pedro 2:1 encontramos que se nos dice: “…Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones…”  ¿Por qué se nos ha dicho esto?   Esto se nos ha dicho porque Dios sabe que donde existe el chisme existe la malicia, y la impureza de corazón.

En Efesios 4:29 encontramos que se nos dice: “…Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes….”  ¿Por qué se nos ha dicho esto?  Esto se nos ha dicho porque Dios sabe que la vulgaridad no edifica, y que solo conduce a la falta de respeto e inmoralidad.

En Romanos 1:28 encontramos que se nos dice: “…Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen...”  ¿Por qué se nos ha dicho esto?  Esto se nos ha dicho para que sepamos sin duda alguna, que Dios no está presente donde existe la desfachatez y la depravación.

¿Por qué les he mencionado todas estas cosas?  Les he mencionado todas estas cosas porque estos versículos representan una pequeña porción de los letreros que encontramos en nuestro camino, y si no tomamos el tiempo de prestarle atención, entonces nos será muy fácil desviarnos del camino que Dios desea que tomemos y andemos.

Aunque con seguir el mapa finalmente llegaremos a nuestro destino, si no prestamos atención a los letreros que encontramos en el camino, entonces puede ser que el camino que tomemos sea mucho más peligroso y difícil de lo que debe ser.

Para concluir.

En esta vida tan apresurada que llevamos, en esta carrera hacia la meta, no perdamos de vista lo único importante.  La palabra de Dios aquí nos dice: “…puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios…”  Recordemos que la palabra de Dios es nuestro mapa, y que Jesús es nuestra brújula.

Es por eso que no podemos quitar nuestra mirada de Él en ningún momento.  Cuando quitamos nuestra mirada de Jesús, entonces le será muy fácil a nuestro enemigo desviarnos del camino que Dios desea que tomemos.  Cuando dejamos de prestar atención a las advertencias, y no seguimos el camino que el Señor nos indica, pronto encontraremos que nos encontramos haciendo cosas que desagradan a Dios solo para agradar al hombre, y demás está decir que esto no nos valdrá de nada; después de todo, de que nos vale ser aceptados por el mundo, y aborrecidos por Dios [9].

Una gran realidad es que los cristianos somos atacados constantemente por los poderes de las tinieblas.  Este ataque tiene el propósito de desviarnos de los caminos de Dios para que nos perdamos.  Pero nosotros servimos al Dios todopoderoso, nosotros servimos al Rey de Reyes y Señor de Señores.  No existe uno mayor que Él [10], y cuando nos mantenemos fiel a Su palabra nada nos puede desviar.

Recuerda que Él te ha entregado el mapa que debes seguir, pero que NO te obligara a seguirlo.  Recuerda que Él provee letreros luminosos y brillantes en tu camino, pero que no te obligara a que te bajes en las salidas indicadas.  Ahora analiza tu vida y pregúntate: ¿estoy siguiendo el mapa?  Pregúntate: ¿estoy ignorando los letreros?  Examina tu vida y pregúntate: ¿en qué camino me encuentro?

Quizás estés perdido, quizás te encuentres en el camino equivocado.  Si al examinar tu vida encuentras que estás perdido o te has desviado del camino que Dios desea que tomes, entonces presta atención a este letrero: “…Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido….” (Mateo 18:11).

Entrégate a Él hoy, pide que te guié, y pronto te encontraras en el camino que Dios desea que estés.  Nunca te olvides de lo que encontramos en Salmos 18:32 cuando leemos: “…Dios es el que me ciñe de poder, Y quien hace perfecto mi camino….”

Recordemos, solo existen dos destinos finales, así que ahora solo queda una pregunta: ¿qué camino escogerás?

[1] Marcos 16:15
[2] Hechos 9:15-16; 2 Timoteo 2:21
[3] Juan 14:6
[4] Mateo 25:46
[5] Juan 8:51
[6] Mateo 5:11; 10:22; Lucas 21:17
[7] Gálatas 1:10; 1 Tesalonicenses 2:4
[8] 2 Corintios 4:4
[9] Lucas 9:25-26
[10] Filipenses 2:9-11

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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