Fue hallado el libro de la ley

Fue hallado el libro de la ley

Predicas Cristianas Prédica de Hoy: Fue hallado el libro de la ley

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: 2 de Crónicas 34

Introducción

Cuando tomamos el tiempo de examinar la historia bíblica, no es difícil encontrar que a través de las épocas el hombre siempre le ha fallado a Dios. Las razones por lo que esto sucede pueden ser atribuidas a un gran número de cosas, pero yo diría que lo que nuestra sociedad moderna tiene en común con todas las otras sociedades del pasado es la falta de fe y la desobediencia.

En realidad ambas cosas son igualmente peligrosas, porque ambas nos separan de la presencia de Dios, y como todos sabemos separados de la presencia de Dios solo encontraremos dolor, sufrimiento, y tormento. Separados de la presencia de Dios nunca encontraremos el descanso y la paz que Jesús murió en la cruz para entregarnos, sino que andaremos por caminos desolados y desiertos.

Y la triste realidad es que muchos se encuentran en esos caminos en este mismo momento, o están a punto de iniciar una jornada en ellos. Es por eso que en el día de hoy deseo que examinemos la vida de Josías, quien fue uno de los reyes de Judá, ya que en ellos encontraremos lo que tenemos que hacer para regresar nuevamente al camino que Dios desea que andemos, y/o para evitar emprender una jornada en un camino que nos aparta de Dios.

Hoy estaremos usando 2 de Crónicas 34; debido a que el tiempo que compartimos es limitado no leeremos este capítulo en su totalidad, sino que estaremos leyendo los versículos claves que nos revelaran el mensaje que Dios tiene para nosotros hoy, pero si les pido que los lean en su tiempo de meditación.

Fue hallado el libro de la ley

Para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario conocer un poco mejor al personaje principal de nuestra historia; nos será necesario conocer un poco mejor al rey Josías.

El rey Josías heredó el reino de su padre Amón quien había reinado por solamente dos años, y había sido un hombre completamente apartado de la presencia de Dios al igual que su padre Manasés [1]. Esto es algo que queda bien resumido en 2 Crónicas 33:22 cuando leemos: “…E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como había hecho Manasés su padre; porque ofreció sacrificios y sirvió a todos los ídolos que su padre Manasés había hecho…”

La razón por la que Amón duró solamente dos años en el poder, fue porque él fue asesinado. Esto es algo que queda bien documentado en 2 Crónicas 33:24 cuando leemos: “…Y conspiraron contra él sus siervos, y lo mataron en su casa…”

Así que después de la muerte de Amón, Josías heredó el reino a muy temprana edad; él era un niño. Esto es algo que queda bien declarado en 2 Crónicas 34:1 cuando leemos: “…De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén.…” Ahora bien, ¿por qué he tomado el tiempo de hacerles este relato?

La razón por la que he tomado el tiempo de hacer este relato es porque en él encontramos algo que es de suma importancia. Primero de todo, estos versículos nos permiten conocer un poco mejor a Josías; pero más importante aún, estos breves detalles nos revelan que nuestro pasado NO determina nuestro futuro, y quiero hacer hincapié en esto porque una de las tácticas del enemigo es usar nuestro pasado para detener nuestro caminar y/o desviarnos del camino correcto. Así que manteniendo estos breves detalles en mente continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

El capítulo que estamos estudiando en el día de hoy registra un avivamiento bajo la dirección del rey Josías, quien fue el responsable de convertir a Dios el corazón de una nación completamente falta de fe y desobediente. Ahora debemos preguntarnos: ¿por qué pudo Dios usar a Josías para traer un aviamiento a este pueblo?

La respuesta a nuestra pregunta es fácilmente encontrada en 2 Crónicas 34:2 cuando leemos: “…Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda…”

Ahora bien, no quiero que nadie se me confunda con lo que les acabo de leer. El padre de Josías fue Amón, y como les dije fue un hombre malvado, así que cuando leemos que Josías “…anduvo en los caminos de David su padre…”, esto no quiere decir que David había sido su padre, sino que esto es una referencia a su antepasado.

Esto es algo que queda más claro en la traducción de la Nueva Versión Internacional de la Biblia que traduce este versículo de la siguiente forma: “…Josías hizo lo que agrada al Señor, pues siguió el buen ejemplo de su antepasado David; no se desvió de él en el más mínimo detalle…”

Así que podemos decir confiadamente que la razón por la que Dios pudo usar a Josías para traer un avivamiento a la nación fue porque Josías no permitió que su pasado, en otras palabras los malos ejemplos y acciones de los reyes malvados, influenciaran su obediencia y fe en Dios. Sino que desde muy temprana edad comenzó a combatir la legacía que había heredado.

Esto es algo que queda bien resumido en 2 Crónicas 34:3-4 cuando leemos: “…A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas. 4 Y derribaron delante de él los altares de los baales, e hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas encima; despedazó también las imágenes de Asera, las esculturas y estatuas fundidas, y las desmenuzó, y esparció el polvo sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificios…”

Pero ahora debemos hacernos dos preguntas. Número uno; ¿cómo encendió Josías el fuego del avivamiento? Número dos; ¿qué uso Josías para iniciar el avivamiento? Examinemos ahora estas dos preguntas.

I. ¿Cómo encendió Josías el fuego del avivamiento?

La respuesta a nuestra primera pregunta es fácilmente encontrada en 2 Crónicas 34:8-10 cuando leemos: “…A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios. 9 Vinieron éstos al sumo sacerdote Hilcías, y dieron el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, que los levitas que guardaban la puerta habían recogido de mano de Manasés y de Efraín y de todo el remanente de Israel, de todo Judá y Benjamín, y de los habitantes de Jerusalén. 10 Y lo entregaron en mano de los que hacían la obra, que eran mayordomos en la casa de Jehová, los cuales lo daban a los que hacían la obra y trabajaban en la casa de Jehová, para reparar y restaurar el templo…”

Como podemos ver muy bien reflejado en estos versículos, lo primero que Josías tuvo que hacer para iniciar el avivamiento en esta nación fue reconstruir la casa de Jehová; pero quiero que tomemos nota de un gran detalle aquí.

Quiero que notemos muy bien que Josías había dado órdenes que se le entregase todo “…el dinero que había sido traído a la casa de Jehová…” En otras palabras Josías estaba dispuesto a pagar cualquier costo que la restauración del Templo pudiese tener. Dile a la persona que tienes a tu lado: el dinero no era objeto.

Una de las cosas que el pueblo de Dios de hoy más necesita es un avivamiento. Ahora bien, cuando hablo de un avivamiento no me estoy refiriendo a que un sitio se abarrote de personas para escuchar a un predicador elocuente o famoso; digo esto porque de nada nos sirve escuchar predicar a una persona elocuente o famosa si no está predicando la verdad.

Que un sitio se abarrote de personas para escuchar a un predicador puede ser una señal del comienzo de un avivamiento en un sitio o iglesia, pero la realidad de todo es que el avivamiento que el pueblo de Dios de hoy más necesita es el avivamiento personal.

Digo esto porque como les he dicho en numerosas ocasiones, y algo que me escucharan decir en más de una ocasión en el futuro, existe un gran número de creyentes que están completamente muertos en el espíritu.

Es por esta misma razón que alrededor del mundo existen numerosas congregaciones que a diario tienen que cerrar sus puertas por siempre, (en los Estados Unidos alrededor de 1,400 pastores abandonan el ministerio mensualmente [2]). Es por esta razón que alrededor del mundo existe un incontable número de personas que a diario se apartan de Dios. ¿Cómo podemos evitar que esto suceda en nuestra vida?

La respuesta es fácil; tenemos que reconstruir la casa de Jehová sin importarnos el costo que esto nos pueda ocasionar; en otras palabras, el precio que tendremos que pagar. Quiero que quede bien claro que con lo que les he dicho no estoy haciendo, y jamás haré una petición de dinero. Lo que si les estoy diciendo es que tenemos que construir o completamente remodelar la casa de Jehová. Pero, ¿qué es la casa de Jehová?

¿Es la casa de Jehová un edificio? ¿Es la casa de Jehová un local? La respuesta a ambas preguntas es NO, y es algo que encontramos bien declarado en Hechos 7:48-50 cuando leemos: “…si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta: 49 El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? 50 ¿No hizo mi mano todas estas cosas?..” Pero entonces, ¿qué es la casa de Jehová?

Para Josías y la nación de antigüedad la casa de Jehová era un edificio donde ellos guardaban el arca del pacto, y ofrecían sacrificios a Dios, pero para nosotros la casa de Jehová no es un edificio o lugar de sacrificio.

En Efesios 2:20-22 encontramos que se nos dice: “…edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu…” En otras palabras, la casa de Jehová somos nosotros. Dile a la persona que tienes a tu lado: tú eres el templo de Dios. Y esto es exactamente lo primero que tenemos que edificar, reconstruir, remodelar, y/o limpiar.

El problema que existe es que muy pocos están dispuestos a pagar el precio que la reconstrucción o remodelación de la casa de Jehová puede producir. Claro está en que no estoy hablando acerca de dinero, sino de las repercusiones que nuestra fe y convicción producirán en nuestra vida.

Digo esto porque cuando genuinamente perseveramos en mantenemos fiel a Dios; es decir, no comprometemos nuestra fe, entonces seremos aborrecidos y criticados por aquellos que nos rodean.

Esto por supuesto puede causar que perdamos amistades de muchos años, y hasta incluso miembros de nuestra propia familia; desdichadamente este es un precio que muchos consideran que es muy alto a pagar; pero si piensas así, recuerda que Jesucristo pagó un mayor precio por ti. Así que a pesar de todo lo que podamos experimentar, nuestra fe nunca debe ser comprometida.

Todos nosotros debemos buscar un avivamiento personal espiritual, y para lograr obtenerlo debemos iniciar nuestro avivamiento de la misma manera que Josías inició el avivamiento en esa nación.

Tenemos que reconstruir la casa de Jehová; en otras palabras hacer como encontramos Proverbios 4:23-27 cuando leemos: “…Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. 24 Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de los labios. 25 Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. 26 Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos. 27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal…” Dile a la persona que tienes a tu lado: no te desvíes.

Así que lo primero que tenemos que hacer es reconstruir nuestra vida; tenemos que reconstruir el templo de Jehová, y el precio a pagar no debe ser objeto.    ¿Cómo podemos nosotros lograr esto? Esto nos conduce a la segunda pregunta del día de hoy.

II.  ¿Qué uso Josías para iniciar el avivamiento?

En 2 Crónicas 34:14 leemos: “…Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés…”

Lo que Josías uso para iniciar el avivamiento en la nación fue la Palabra de Dios. Digo esto porque el libro del cual se habla aquí es el libro de Deuteronomio, y dicho libro había estado perdido hasta ese mismo momento.

Estamos hablando del libro que Moisés escribió, el cual contiene en parte las advertencias y prohibiciones para el pueblo de Israel en cuanto a su conducta una vez que se establecieran en Canaán. Así que lo que Josías uso para iniciar el avivamiento en la nación fue, la Palabra de Dios. Dile a la persona que tienes a tu lado: él usó la Palabra de Dios.

La triste realidad de todo es que existe un buen contraste entre el pueblo de ese entonces y nosotros hoy en día. Digo esto porque al igual que el pueblo de ese entonces había perdido y/o olvidado la Palabra de Dios, existe un gran número de creyentes que han hecho lo mismo.

Es por esta misma razón que como les dije al inicio existen muchos creyentes que aunque vivos físicamente, se encuentran muertos espiritualmente. Y esta muerte espiritual es la que causa que muchos entren y salgan de las iglesias o lugares de reuniones y no sienten nada.

Esta muerte espiritual es la que causa que muchos entren y salgan de las iglesias o sitios de reuniones sin recibir las ricas y abundantes bendiciones que existen en la Palabra de Dios.  ¿Qué bendiciones encontró el rey Josías en la Palabra de Dios?

Para responder esta pregunta quiero que notemos bien lo que encontró el rey Josías en Deuteronomio 28:1 cuando leemos: “…Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra…” Y esto es solamente el primer versículo, si desean ver todas las bendiciones que la nación recibiría les invito a que lean los versículos del dos al catorce.

La realidad es que lo único que puede causar un avivamiento espiritual es la Palabra de Dios. Y es por eso que como fieles creyentes, nosotros tenemos que usar la Palabra de Dios para iniciar un avivamiento espiritual en la vida de aquellos que nos rodean y amamos.

Como fieles creyentes tenemos que usar la Palabra de Dios para iniciar un avivamiento espiritual en todos aquellos que se han descarrilado; un avivamiento espiritual en todos aquellos que aún no conocen a Dios y se encuentran perdidos en un mundo de tinieblas, soledad, y sufrimiento.  ¿Por qué es la Palabra de Dios lo único que produce un avivamiento?

La razón principal es porque la Palabra de Dios es la que nos da convicción. Fíjense bien como sucedió con Josías; en 2 Crónicas 34:18-19 encontramos que se nos dice: “…Además de esto, declaró el escriba Safán al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dio un libro. Y leyó Safán en él delante del rey. 19 Luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos…”  La Palabra nos dice que el rey rasgó sus vestidos, en otras palabras Josías recibió una fuerte convicción.

¿Por qué es la Palabra de Dios lo único que produce un avivamiento personal? La respuesta a esta pregunta queda bien clara en Hebreos 4:12 cuando leemos “…Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón…”

La palabra de Dios es lo único capaz de producir un avivamiento personal porque Su Palabra es penetrante; la Palabra de Dios es cortante; la palabra de Dios aclara nuestros pensamientos, y limpia nuestro espíritu.

La Palabra de Dios es la que nos fortalece en tiempos difíciles, y nos sostiene en tiempos de sufrimiento. El problema que existe es que un buen número de creyentes, al igual que el pueblo de Dios de antigüedad, han perdido la Palabra de su corazón.

Digo esto porque la mayoría de los creyentes no toman el tiempo de leer, estudiar, y meditar en la Palabra de Dios, y una vez que hacemos esto, entonces olvidarnos o perderla de nuestra vida no será nada difícil

Para concluir

Como les dije al inicio, la triste realidad es que hoy en día existe un gran número de creyentes que se encuentran en caminos que desagradan a Dios. Existe un gran número de personas que se han extraviado del camino recto y perfecto que nos conduce a Dios, y a consecuencia se encuentran completamente muertos, o gravemente heridos espiritualmente. Pero no todo está perdido; existe una solución y Su nombre es Jesús.

¿Quieres obtener las ricas y abundantes bendiciones que Dios desea entregarte? Entonces busca hoy obtener un avivamiento personal, comienza reconociendo que tu pasado no puede afectar tu futuro.

Comienza edificando, reconstruyendo, y/o remodelando la casa de Dios, y el precio a pagar nunca debe ser objeto; en otras palabras apártate del pecado y persevera en una vida de santidad sin importarte lo que piensen o digan de ti.

Comienza permitiendo que la Palabra de Dios sea la que guíe tus pasos y aclare tu pensamiento. El rey Josías fue capaz de lograr el avivamiento de una nación rebelde e infiel; Josías fue capaz de convertir el corazón del pueblo nuevamente al Dios único y verdadero.

Ahora la pregunta que queda es: ¿lo podrás hacer tú?

[1] 2 Reyes 21:1-18; 2 Crónicas 33:1-20

[2] The Condition of the Church in America, compiled by Andy McAdams

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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