¿Has visto, hijo de hombre?

Prédica de Hoy: ¿Has visto, hijo de hombre?

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Ezequiel 47:1-6

Introducción

Deseo iniciar el servicio de hoy haciendo una pregunta: ¿cuántos aquí podemos decir que sabemos con certeza que nuestra relación con Dios está al nivel que Él desea que este? Esta no es una pregunta para que nadie me la conteste, sino que es una pregunta de reflexión que nos hace examinar a qué nivel esta nuestro caminar con el Espíritu Santo. ¿Por qué hago esta pregunta?

Hago esta pregunta porque uno de los problemas más serios que confronta el pueblo de Dios de hoy, es que muy pocas personas toman el tiempo para examinar su relación con Dios. Demás está decir que en toda ocasión esta falta de acción nos conduce a que le faltemos a Dios, y que tarde o temprano terminemos sufriendo.

Digo que terminamos sufriendo porque nuestro caminar con el Espíritu Santo nunca llega al nivel que Dios desea que este. Es por eso que hoy deseo que examinemos el nivel de nuestra relación con Dios.

Hoy vamos a explorar los cuatro niveles que existen en nuestra relación con Dios y nuestro caminar con el Espíritu Santo. Haremos esto con el propósito de encontrar a que nivel nos encontramos. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

¿Quien fue Ezequiel?

Para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios nos tiene para nosotros en el día de hoy, será necesario que conozcamos un poco mejor a este hombre llamado Ezequiel. Ezequiel fue un sacerdote y profeta, y le tocó ministrar durante los días más negros de la historia de Judá; setenta años que ellos soportaron bajo el cautiverio de Babilonia.

Ezequiel fue llevado cautivo antes del asalto final en contra de Jerusalén; y él usó profecías, parábolas y señales para dramatizar el mensaje de Dios para Su pueblo. Como la mayoría de los otros profetas, los mensajes de Ezequiel estaban divididos en dos partes, la condenación y la consolación [1].

Los versículos que estamos explorando hoy forman parte de una de las visiones que Dios le entregó al profeta, y es una visión de consolación, y es una visión directamente relacionada con los niveles que existen en nuestra relación con el Espíritu Santo.

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