Si se acuerdan, la prédica de la semana pasada trató directamente con el tema de la decadencia en la fe cristiana que estamos viendo suceder en nuestros días. Y como les mencione, es hora de que comencemos a obrar, y permitir que el Espíritu Santo que ahora mora en nosotros sobresalga de nosotros en todo momento, y toda situación. Pero la realidad es que esto no es algo que todos hacemos, sino que quizás inconscientemente, muchos tapan, o no permiten que esa luz [1] brille como el sol.   ¿Por qué sucede esto?

Yo diría que la razón principal por la que esto sucede, es debido a que una gran porción del pueblo cristiano se ha quedado dormido en los bancos y sillas de las iglesias. En otras palabras, el problema más serio que confronta la iglesia de hoy, es que una gran porción de cristianos han caído en un estado de complacencia.  Esto es un problema extremadamente crítico, ya que cuando esto sucede entonces las personas piensan que todo continuara como siempre sin ellos tener que hacer nada, y a consecuencia la obra que el Señor nos ha encargado descansa completamente en los hombros de solo unos cuantos.

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Pero la realidad es que todos aquí estamos llamados a obrar y apoyar la obra de Dios, y esto es algo que hacemos a través de testificar del evangelio [2] (obrar para el crecimiento); nuestras oraciones [3] (apoyo espiritual); no dejando de asistir a la iglesia [4] (apoyo moral), y económicamente [5] (apoyo físico [aclaración; no estoy pidiendo dinero, y deseo que quede bien claro que en esta iglesia no existe ninguna persona asalariada, o que reciba remuneración alguna por lo que hacemos]).  Pero la realidad es que sin el apoyo del pueblo una iglesia no se puede sostener, y tarde o temprano pasara a ser solamente una estadística.

Pero, ¿por qué existen tantas personas que no apoyan, o que solamente apoyan la obra de Dios parcialmente?  La razón principal es porque muchos no toman el tiempo de examinar su relación con Dios, y esto en si es un grave problema, ya que como todos aquí sabemos, tarde o temprano toda persona (cristianos y no cristianos) será juzgada por Dios [6], y a algunos que se llaman cristianos no les gustara lo que escucharan de la boca del Señor [7].  Es por esta razón que en el día de hoy deseo que examinemos nuestra relación con Dios, y dónde nos podemos encontrar en nuestro caminar cristiano.  Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Apocalipsis 3:15-16Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente! 16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

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Ahora, como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.  Estos dos versículos forman parte de la carta del Señor a la iglesia en Laodicea.  Lo que debemos saber acerca de esta ciudad, es que Laodicea era la ciudad principal de Frigia, y era una de las ciudades más florecientes e influénciales en Asia menor [8].  Era una ciudad muy prospera y rica; la razón por esto es porque la ciudad estaba centrada en las tres carreteras más importantes en esos tiempos, y tenía las tres industrias más grandes de ese entonces.

Esta ciudad era considerada como el centro bancario y financiero, ellos tenían una buena industria de algodón, y también era el lugar donde se encontraba la escuela de medicina que era muy reconocida por el colirio.  Manteniendo esto en mente continuemos ahora examinando esta carta, y examinemos como se aplica a nuestro diario vivir, ya que a través de leer, estudiar, y mantener la palabra de Dios es como logramos recibir la bendición de Dios para nuestra vida [9].

Cuando estudiamos el libro de Apocalipsis, una de las primeras cosas que encontramos es que el Señor escribe siete cartas que contienen grandes advertencias.  Una cosa de suma importancia que debemos notar es que las siete cartas fueron dirigidas directamente a los cristianos, y a los líderes de las iglesias.  Algo también a notar es que de estas siete cartas, solo una fue positiva.  Es decir, de siete iglesias, el Señor no tuvo queja de solo una. ¿Cuál fue la única que recibió la aprobación de Dios?

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La única fue la iglesia en Filadelfia, y esto es algo que queda bien reflejado en Apocalipsis 3:10 cuando leemos: “…Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra…”

Pero más importante a notar de todo, es que de las siete cartas, la carta a la iglesia de Laodicea es la carta más fuerte que nuestro Señor escribió.  En las restantes seis cartas de advertencias, encontramos que el Señor le advirtió o reprendió a los líderes de las iglesias, pero aunque les reprendió, siempre encontramos que el Señor también reconoció lo bueno que hacían.  En otras palabras, no todo estaba perdido, sino que tenían tiempo de arrepentirse y corregir sus errores.

Por ejemplo, aunque el Señor reprendió la iglesia en Efeso, por haber dejado su primer amor, o como decimos en actualidad, haberse enfriado, Él primero reconoció sus buenas obras y su esfuerzo.  Esto es algo que queda bien resumido en Apocalipsis 2:2-3 cuando leemos: “…Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado…”

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Cuando leemos la carta a la iglesia en Esmirna, encontramos que el Señor les dice que Él está al tanto de lo que estaba sucediendo, y una advertencia de lo que vendrá sobre ellos, pero seguidamente encontramos una gran promesa.  Esto es algo que queda bien resumido en Apocalipsis 2:10 cuando leemos: “…No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida…”

Cuando leemos la carta a la iglesia en Pérgamo encontramos que Él les reprende por apartarse de la sana doctrina; pero también encontramos que reconoce su fidelidad.  Esto es algo que queda bien resumido en Apocalipsis 2:13 cuando leemos: “…Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás…”

Cuando leemos la carta a la iglesia de Tiatira encontramos que Él les reprende por dejarse influenciar por una falsa profeta, pero Él reconoce el amor que ellos demostraban y la fortaleza de su fe.  Esto es algo que encontramos resumido en  Apocalipsis 2:19 cuando leemos: “…Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras…”

Cuando leemos la carta a la iglesia en Sardis encontramos que Él les reprende por estar muertos en el espíritu, pero vemos que Él reconoce a aquellos que se habían mantenido firmes en la fe.  Esto es algo que queda bien resumido en Apocalipsis 3:4 cuando leemos: “…Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas…”  Pero en la carta a la iglesia en Laodicea, el Señor no tuvo nada bueno que decir de ellos.

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Yo diría que la razón principal por esto fue porque como podemos interpretar en el versículo 16, ellos en vez de acercarse más a Dios, se alejaban de Él. Ellos estaban en un camino que no agradaba a Dios y por lo tanto vemos que Él les dice: “…te vomitaré de mi boca…”

La realidad es que esta advertencia a la iglesia en Laodicea, es una que continua vigente, y se aplica a toda iglesia que clama seguir a Jesucristo como su Rey y Salvador.  Hermanos, esta carta contiene una advertencia que todos nosotros debemos mantener muy presente.  Es algo que tenemos que mantener muy presente porque como les dije, eventualmente todos seremos juzgado.  Eventualmente todos tendremos que darle cuentas al Señor por nuestras acciones y o falta de ellas.

Fijémonos ahora bien en la queja principal de Jesús.  La Palabra nos dice: “…Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente!..”  Como podemos ver aquí, la queja principal de Jesús fue que ellos aparentemente habían caído en un estado de complacencia.

Lamentablemente la complacencia es algo que se manifiesta con frecuencia en un gran número de cristianos.  En otras palabras, existen muchos que han permitido que su relación con Dios se encuentre tibia. Pero, ¿qué quiere decir una relación tibia?

Ejemplos: un creyente tibio es un cristiano indiferente; una persona que está parcialmente comprometida a la obra de Dios. Un cristiano tibio es todo aquel que lo mismo le da venir a la iglesia que no.

Un cristiano tibio es todo aquel que compromete su testimonio, y el testimonio de la iglesia (Cuerpo de Cristo) por agradar al hombre, o por complacer un deseo de la carne. Un cristiano tibio es todo aquel  que desecha o menosprecia las enseñanzas de Jesucristo, de esta manera pisoteando Su sacrificio perfecto en la cruz.