Todo lo que el hombre sembrare

Todo lo que el hombre sembrare…

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Predica de Hoy: Todo lo que el hombre sembrare…

Predicas Cristianas Lectura Bíblica de Hoy: Gálatas 6:7-8

Introducción

Si se acuerdan, la semana pasada hablamos acerca del hambre por la Palabra de Dios que existe en el mundo. Como les explique la semana pasada, el hambre por la Palabra de Dios no es debido a que no exista, sino más bien es debido a la escasez de la verdad de Dios en el corazón de muchos. Y esta escasez es la que ha conducido, y continúa conduciendo a muchos a hacer o tomar determinaciones impensables.

Es por esta razón que no es fuera de lo común ver cómo noche tras noche, los noticieros solo relatan eventos desagradables, violentos, y desalentadores. Ya no existen buenas noticias, sino que todo es completamente negativo; todo está basado en el sufrimiento y dolor de otros. Es por esta razón que hoy en día casi todo programa de televisión o película, incluyendo los anuncios, sirven para promover la violencia, el sexo, y la maldad.

¿Por qué estamos nosotros viendo estas cosas suceder?

Pero ahora debemos preguntarnos: ¿por qué estamos nosotros viendo estas cosas suceder? Para encontrar la respuesta a nuestra pregunta pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Gálatas 6:7-8No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia.

La epístola a Galicia (provincia Romana en la sección central de Asia Menor), es decir a la iglesia de Gálatas, fue escrita por el apóstol Pablo alrededor del 55-60 d.C.

Lo primero que debemos notar es que la iglesia estaba mayormente compuesta de gentiles; es decir, de personas no judías que se habían convertido al cristianismo. La evidencia que nos conduce a llegar a esta conclusión la encontramos en Gálatas 3:8-9 cuando Pablo se refiere al pacto de Dios con Abraham cuando leemos: “…Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham…”

Y también en Gálatas 4:8 cuando el apóstol les hace una exhortación en contra de volver a la esclavitud cuando leemos: “…Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses, mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?..”

La Traducción en Lenguaje Actual de la Biblia traduce este versículo de la siguiente manera: “…Antes, cuando ustedes todavía no conocían a Dios, vivían como esclavos de los dioses falsos. Pero ahora conocen a Dios. Mejor dicho, Dios los conoce a ustedes. Por eso no puedo entender por qué se dejan dominar de nuevo por esos dioses falsos. ¡Si no tienen poder, ni valen nada!..”

A través del tiempo la iglesia se había enfriado

Lo segundo que debemos conocer acerca de esta epístola es el propósito; en otras palabras, ¿por qué fue que Pablo tuvo que escribirles?  La razón principal fue porque inicialmente los creyentes en Galicia habían mostrado una gran satisfacción en el evangelio, pero a través del tiempo ellos se habían enfriado.

Esto es algo que queda bien resumido en Gálatas 4:14-15 cuando leemos: “…y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús. 15 ¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos…”

Y este enfriamiento fue lo que causó que en la iglesia empezará a surgir el alejamiento de la verdad de Dios, y la introducción de enseñanzas que buscaban robar la libertad que Cristo les había entregado.

Enseñanzas ajenas (judías) que intentaban convencer a los gálatas de que para que el evangelio de Jesucristo fuese perfecto, ellos tenían que seguir sometiéndose a la ley de Moisés, y mantener determinadas prácticas propias del judaísmo. ¿Por qué les he hecho este relato? Existen dos razones por las que les he hecho este relato histórico.

Todo lo que el hombre sembrare: La iglesia de Hoy

La primera razón es para que nos demos cuenta de que la iglesia de hoy, no es muy diferente a la iglesia en Galicia. En otras palabras, la iglesia de hoy esta mayormente compuesta de personas que hemos llegado a los caminos de Cristo de diferentes antecedentes y costumbres.

La segunda razón es porque como les mencioné la semana pasada, y les menciono otra vez hoy, en el mundo existen numeroso obreros de las tinieblas que buscan apartar al hombre (especialmente a los cristianos) de la verdad de Dios.

En otras palabras, buscan robar la libertad que Cristo murió en la Cruz del Calvario para entregarnos. Y es por eso que nunca podemos desatender o olvidar lo que el apóstol nos advierte en 1 Pedro 5:8 cuando leemos: “…Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar…” Dile a la persona que tienes a tu lado: presta atención. Así que con estos detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

No os engañéis; Dios no puede ser burlado

Continuando con nuestro estudio leemos: “…No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará…” En realidad este pequeño versículo sirve muy bien para responder nuestra pregunta inicial.

En otras palabras, el mundo está cosechando lo que ha sembrado. Digo esto porque a través del tiempo, la sensibilidad de las personas ha sido corrompida. ¿Cómo ha sucedido y continúa sucediendo esto?

La respuesta más obvia es que ha sucedido a través de los medios de comunicación.  Digo esto porque hoy en día casi toda película o producción cine gráfica glorifica el asesinato, la violencia (especialmente en este mes debido a la celebración de Halloween), el sexo, el adulterio, y demás.

En realidad yo diría que es casi imposible encontrar un simple programa de televisión, donde una o más de estas cosas no existan. En otras palabras, el cerebro de las personas está siendo lavado de la verdad de Dios, para ser reemplazada por las mentiras del diablo. Digo esto porque el asesinato y la violencia son presentadas como cosas emocionantes y excitantes; y el sexo, el adulterio, y la homosexualidad son presentadas como cosas amorosas y apasionantes.

Lo que ha sucedido es que la combinación de este lavado de cerebro ha conducido a muchos, incluyendo a un buen número de creyentes, a ser menos sensibles a lo que vemos y escuchamos.  Y es por esa razón por la que cosas que quizás nuestros padres o antecesores encuentran o encontraron ofensivos, hoy en día son aceptados como cosas normales; o si no son aceptado, en realidad existen muy pocos dispuestos a levantar sus voces en oposición.

En otras palabras, Satanás ha sembrado el infierno y ahora esto es lo que el mundo está segando. Es como nos dice el Señor en Mateo 13:25 cuando leemos: “…pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue…”

Como podemos apreciar, la razón por la que nuestro enemigo ha podido sembrar la maldad en este mundo es porque una gran porción de los cristianos, si no la mayoría, se han quedado dormidos. En otras palabras nos hemos conformado en saber que somos salvos y nos encontramos haciendo muy poco, si acaso estamos haciendo algo, para el crecimiento del Reino de Dios.

No estamos sembrando la verdad de Dios

Es decir, no estamos sembrando la verdad de Dios, sino que estamos permitiendo que continúe creciendo la maldad. Estamos permitiendo que los falsos maestros continúen propagando un evangelio corrupto; un evangelio lleno de falsas promesas que solo conduce a las personas lejos de la presencia de Dios.

Por ejemplo; estoy cansado de escuchar como muchos predican que para que la persona sea prosperada hay que sembrar con dinero. En otras palabras, mientras más das, más recibirás.  Esto no es verdad y no tiene fundación bíblica.

Esto es un evangelio ¡FALSO!!!! En la iglesia NO se siembra dinero, en la iglesia se siembra la Palabra de Dios. En la iglesia se siembra la verdad de Dios que es lo único que nos puede hacer libres.

En la iglesia se siembra la confraternidad, y el amor.

En la iglesia se siembra el gozo, y el júbilo de estar en Su presencia. En la iglesia se siembra oración y alabanza. Pero si no estamos haciendo esto, entonces estamos permitiendo que el enemigo continúe sembrando cizaña; y por si no lo sabían la harina de su semilla es venenosa [1]. Y al igual que la harina de la cizaña es venenosa, un evangelio corrupto puede, y en numerosas ocasiones ha envenenado, la condición espiritual de muchos.  Dile a la persona que tienes a tu lado: tenemos que sembrar la verdad de Dios.

De la carne segará corrupción

Continuando leemos: “…Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna…” Detengámonos aquí por un breve momento para reflexionar.

Recordemos por un momento en la primera vez que alguien nos habló acerca del Reino de Dios. Yo estoy casi seguro que la primera vez que alguien nos habló acerca del Reino de Dios no fue para condenarnos; estoy casi seguro que la primera vez que alguien nos habló acerca de Jesucristo y Su obra redentora, no fue para decirnos que estábamos en camino al infierno.

Creo que todos aquí estarán de acuerdo conmigo cuando digo que lo primero que nosotros escuchamos acerca del Reino de Dios fueron palabras alentadoras, palabras que nos fortalecieron, palabras de esperanza.

En otras palabras, la persona que nos introdujo al evangelio de Jesucristo, y la obra redentora de Dios no lo hizo para vanagloriarse y decir: porque yo traje a fulano y a fulana; porque yo convertí a mengano y a mengana. Si has hecho esto, o estas obrando de esta manera, entonces debes reconocer que lo que has sembrado ha sido para tu carne, y como nos dice la Palabra: “…Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción…” Recuerda que tú no puedes salvar a nadie, solo existe un Salvador y su nombre es Jesús.

Tú no puedes obligar a nadie

¡Dios no te obliga a que entres en Su reino!; ¡Dios te invita! Así que no andes buscar sembrar para luego vanagloriarte; recuerda muy bien que: “…Dios no puede ser burlado…” El mundo ha sembrado corrupción y esto mismo es lo que se está segando. El enemigo ha sembrado la cizaña, y el veneno de esa semilla es lo que está tratando de matar el espíritu de los creyentes.

La Palabra nos dice: “…mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna…” Dile a la persona que tienes a tu lado: tenemos que sembrar para el Espíritu. ¿Qué significa esto? Volviendo a hacer memoria de cuando nos hablaron del Reino de Dios y del plan de salvación, estoy seguro que todos recordaremos que la persona que nos habló lo hizo porque tenía un deseo genuino de sembrar la semilla de la Palabra de Dios para nuestro espíritu.

Y esta acción causó que a través del tiempo esta semilla haya echado profundas raíces en nuestro corazón. Y esta semilla es la que todo creyente fiel debe buscar sembrar en todo momento. Recordemos lo que nos dice la Palabra de Dios en 2 Corintios 9:6 cuando leemos: “…Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará…” ¿Qué nos está diciendo esto aquí?

El evangelio de prosperidad

Definitivamente esto no nos habla acerca de sembrar con dinero, como muchos predican el evangelio de prosperidad usando ese versículo. Ese versículo se refiere a la promesa de «…UNA OFRENDA…«, «…VOLUNTARIA…», que la iglesia en Grecia le había PROMETIDO al apóstol [2], y no a la continua exigencia de dinero que estos falsos maestros demandan.

Ellos hacen promesas como, siembra diez, y el Señor te bendecirá con 100; siembra 100 y el Señor te bendecirá con 1,000. ¿Qué es esto? ¿Dónde se encuentra esto en la biblia? Jesucristo declara claramente que siempre existirán pobres [3], así que si esto fuese verdad, no existirían los pobres, lo que significa que el Señor es un mentiroso.

La realidad es que en ningún lugar en la biblia encontramos que se enfatice la riqueza; sin embargo, lo que si encontramos son amonestaciones acerca de buscarla [4].  Los cristianos, y especialmente los líderes no podemos ser amadores del dinero, ya que el amor al dinero sólo producirá maldición en nuestra vida [5].

Existe una gran contradicción entre el evangelio de la prosperidad, y lo que el Señor Jesucristo nos enseña. Y esta gran contradicción es algo que podemos fácilmente encontrar en las palabras del Señor cuando dijo: «…Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas…»  (Mateo 6:24).  ¿Qué nos dice esto?

Tenemos que sembrar con abundancia la Palabra de Dios

Lo que todo esto nos dice es que lo que tenemos que sembrar con abundancia, no es el dinero sino la Palabra de Dios. No podemos escatimar en la siembra. Esto quiere decir que no importa la opinión que nosotros podamos tener acerca de nosotros mismos (algo que en numerosas ocasiones nos paraliza; pensamos que no sabemos lo suficiente; que no estamos capacitados; que a nadie le importa lo que decimos, etc.); no importa que no podamos recitar las escrituras de memoria o elocuentemente, lo que importa es sembrar la verdad. Lo que importa es que estemos cumpliendo con el propósito que Dios nos ha encomendado. Lo que importa es que estemos obrando para Dios en todo momento.

¿Cómo puede un cristiano sembrar para el Espíritu?

Nosotros sembramos para el Espíritu a través instruir a nuestros hijos e hijas. Es como nos dice la Palabra en Proverbios 22:6 cuando leemos: “…Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él…”

Nosotros sembramos para el Espíritu a través de perseverar en ser el ejemplo a seguir. Es como nos dice el Señor en Mateo 5:14 cuando leemos: “…Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder….” Nosotros sembramos para el Espíritu a través de cumplir la Palabra de Dios debido al amor que sentimos por Él. Es como nos dice el Señor en Juan 14:15 cuando leemos: “…Si me amáis, guardad mis mandamientos…”

Dios nos da la oportunidad de sembrar, y es hora de que empecemos. La razón por la que el mundo está como está es porque existe un pequeño número de sembradores. La maldad continúa creciendo sin control en nuestra sociedad, y todo debido a que la Palabra de Dios no está siendo sembrada con frecuencia.

Como fieles creyentes, no podemos desmayar en nuestra responsabilidad. Recordemos lo que nos dice la Palabra en Gálatas 6:9 cuando leemos: “…No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos…” No existe razón para no sembrar.

La temporada de la siembra esta aquí, y la temporada de la siega se acerca con cada día que pasa. Es como nos dice la Palabra en Apocalipsis 14:15-16 cuando leemos: “…Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. 16 Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada…” Dile a la persona que tienes a tu lado: el tiempo de la siega se acerca, pero el tiempo de sembrar es ahora.

Para concluir.

Estamos viviendo en tiempos difíciles y violentos. Estamos viviendo en un mundo donde las personas se matan por un estacionamiento de automóvil.

Estamos viviendo en un mundo que desesperadamente necesita saber que hay una solución. Que existe una esperanza, que existe una paz. Las personas en el mundo están buscando las respuestas, pero están recibiendo las respuestas incorrectas. ¿Por qué? Porque la palabra de Dios no se está sembrando.

Hagamos hoy un compromiso con el Señor, no seamos como el varón en Mateo 25:14-30 quien habiendo recibido un talento lo escondió y no hizo nada con él.

Nosotros no sabemos la fecha ni la hora del regreso de nuestro Señor, pero si tenemos que estar preparados. Tenemos que sembrar para el Espíritu.

Tenemos que sembrar la palabra de Dios para el crecimiento de Su reino aquí en la tierra. Recuerda: “…Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará…”

Ahora la pregunta que queda es: ¿saldrás a sembrar?

[1] Diccionario de la Real Academia Española
[2] 2 Corintios 9:1-5
[3]  Mateo 26:11
[4] Mateo 6:19; Lucas 12:32-34
[5] 1 Timoteo 3:3

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

El Nuevo Pacto .. Predicas Cristianas

Publicaciones Similares