Debemos reflexionar en la manera que hablamos acerca de la Navidad. ¿Pensamos que la Navidad es solo un día de fiesta? ¿Hemos quitado nuestra vista del verdadero significado para fijarnos solo en una fecha? Si al reflexionar en estas preguntas encontramos que nuestra respuesta es “si”, entonces escuchemos la voz desde el cielo que nos dice: “…este es mi Hijo amado…” (Lucas 9:35.)

Ahora detengámonos aquí por un breve momento y preguntémonos: ¿esta Jesús contento en lo que se ha convertido la Navidad? Yo no creo que Él pueda estar muy contento. Digo esto porque para el mundo esta fecha simbólica se ha convertido en un tiempo de gran comercio, y para muchos, la Navidad ha dejado de ser un día de celebración como lo hicieron los ángeles, para convertirse en solo un día de regalos. ¿Cómo podemos nosotros agradar a Jesús en esta época?

Podemos agradar a Jesús y ser liberados de toda controversia acerca de la Navidad recordando a quien ha nacido, y el significado de Su nacimiento para nuestra vida. Agradamos a Jesús recordando y demostrando que la Navidad no es acerca de presentes y fiestas.

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Agradamos a Jesús recordando y demostrando que la Navidad no es acerca de arbolitos, trineos, cascabeles, y estrellas. Agradamos a Jesús recordando que la Navidad está directamente relacionada con nuestra búsqueda de Su presencia en nuestra vida. Agradamos a Jesús recordando y demostrando nuestra gratitud por todo lo que Él ha hecho por nosotros. ¿Qué ha hecho Él por nosotros?

La respuesta a esta pregunta la encontramos en 1 Pedro 3:18 cuando leemos: “…Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu…”  Dile a la persona que tienes a tu lado: Jesús pago por nuestros pecados.

Hagamos correr la voz de la verdad, en el hogar, en las escuelas, en las oficinas, en las fábricas, y en las calles. Proclamemos la verdadera razón por la Navidad. Proclamemos que Se hizo pobre, para que fuéramos ricos. Esto es algo que encontramos claro en 2 Corintios 8:9 cuando leemos: “…Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos…”

Proclamemos que Su nacimiento significa que fuimos hechos siervos de Dios y recibidores de vida eterna. Es como encontramos en Romanos 6:22-23 cuando leemos: “…Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. 23Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro…”

Proclamemos que Él no tuvo ni donde descansar la cabeza, como encontramos en Lucas 9:58 cuando Él dijo: “…Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza…” Pero que este sacrificio fue para que nosotros tuviésemos una mansión en el cielo. Es como nos dice la Palabra en Juan 14:2 cuando leemos: “…En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros…”

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Proclamemos que la Navidad significa que Él fue hecho pecado, para que nosotros fuésemos hechos justos. Esto es algo que queda bien claro en 2 Corintios 5:21 cuando leemos: “…Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él…”

Para Concluir. Con esta predica, y con los especiales de los jóvenes que hemos compartido y disfrutado, nosotros nos hemos reunidos aquí en el día de hoy para celebrar ésta fecha simbólica tan especial. Pero en solo unos días, nosotros estaremos celebrando con gran júbilo el nacimiento de nuestro Rey y Salvador, con nuestros familiares y seres queridos en nuestros hogares.

Pero si al pensar en esta fecha encuentras que no formaras parte de ésta celebración, porque no puedes dejar de fijar tu mirada en la exactitud de la fecha, entonces deseo infórmate has fallado el blanco.

No te cohíbas de celebrar Su nacimiento, no permitas que la exactitud de una fecha detenga tu devoción y alabanza. Dejemos de concentrarnos en la exactitud de la fecha, y concentrémonos hoy en lo importante. ¿Qué es lo importante?

Lo importante es: “…Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados…”  De este versículo aprendemos que lo más importante de todo es que nos concentremos en la salvación que Dios nos ha brindado.

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Hoy hemos celebrado esta fecha tan especial reunidos como familia en la iglesia, pero en solo unos días nos reuniremos en nuestros hogares con nuestros familiares y seres queridos.

En solo unos días celebraremos simbólicamente el nacimiento de nuestro Rey y Salvador, así que recuerda que la Navidad no es acerca de una fiesta; la Navidad no es acerca de un regalo material; la Navidad no es acerca de un arbolito, y definitivamente no es acerca de Santa Claus o los Reyes Magos.

La Navidad es acerca del nacimiento de nuestro Redentor. Celebremos la Navidad por lo que es, celebremos la Navidad exaltando Su gloria; celebremos la Navidad dándole gracias; celebremos la Navidad dándole a Él toda nuestra devoción. La Navidad es acerca de Jesús, y Jesús es la única razón por la Navidad.

Si deseas regalarle algo a una persona que estimas o amas durante esta fecha, recuerda que el mejor regalo de Navidad que puedes hacer no es un objeto corruptible.

El regalo perfecto de Navidad es Jesús. Nunca perdamos de vista que el verdadero significado de la Navidad que es el amor y la misericordia que Dios ha derramado sobre nosotros, no permitas que nada ni nadie te detenga de compartir esto con aquellos que te rodean.

[1] Diccionario de la Real Academia Española

[2] Encyclopedia Britannica

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