Predicas Cristianas

¿Crees tú en el Hijo de Dios?

Ahora, quiero que nos fijemos bien en lo que aconteció próximamente. Continuando con nuestro estudio leemos: “…Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. 38Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró….” Aquí vemos que Jesús se le revelo a este hombre, e inmediatamente él creyó y le adoro. Al principio de todo este hombre tenía un conocimiento acerca de Jesús, pero ahora él verdaderamente creía en Jesús. El ahora creía en la obra de Jesús y le reconoció por quien Él es.

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Aquí encontramos un principio de nuestra fe de suma importancia, aquí encontramos que Jesús puede ser la diferencia en la vida de toda persona. Digo esto porque a pesar de que este hombre había nacido ciego, él ahora podía ver. Hermanos, cuando verdaderamente creemos en Jesús, Él puede ser y en toda ocasión es la diferencia en nuestra vida. Dile a la persona que tienes a tu lado: Jesús es la diferencia. Pero, ¿qué ha sucedido a través de la historia?

Lo que ha sucedido, y continúa sucediendo, es que los poderes de las tinieblas han cegado a la mayor parte de la humanidad, para que no puedan ver que Jesucristo es la solución a las dificultades y preocupaciones. Los poderes de las tinieblas han cegado a la mayor parte de la humanidad para detenerles que alcancen la paz y sosiego que Dios desea entregarle a Su pueblo[6]. Dile a la persona que tienes a tu lado: Dios te entrega paz.

Cuando Jesús se le revelo a este hombre, su fe inmediatamente progreso a un nivel más alto. Este hombre pasó de ser uno más que había escuchado acerca de Jesús, a ser un verdadero creyente en Él. Ahora te pregunto, ¿se ha revelado Jesús en tu vida? Quizás algunos digan que no. La razón por la que quizás algunos digan que no es porque piensan que una revelación de Jesús tiene que suceder como en las películas de Hollywood (rayos de luces, estrellas brillantes, imagen brillante, etc., etc.)

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Pero te digo en el día de hoy que Jesús se nos ha revelado a todos aquí; en otras palabras, la ceguera espiritual nos ha detenido de que podamos verle. Fijémonos bien en lo que aconteció a continuación para que entiendan bien lo que les digo.

Continuando con nuestro estudio leemos: “…Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados…” Esto aquí nos puede sonar como un traba lengua, pero en realidad no lo es. Aquí Jesús esta usando la ceguera para ilustrar la condición espiritual que el pecado trae a la vida de las personas.  Como he dicho en otras ocasiones, las congregaciones están llenas de personas que piensan que pase lo que pase, y hagan lo que hagan, Dios está con ellos.

Existen muchas personas que piensan que una vez que aceptaron a Cristo, pueden continuar pecando y que Dios les guía y los bendice en todo momento. Pero esta es la mentira más grande que existe[7]. ¿Por qué existen tantas personas que han caído en esta trampa? La mayor razón por la que tantos caen en esta trampa es porque han escuchado de Jesús, pero no le conocen personalmente. Cuando conocemos a Dios y a Jesús personalmente, no tendremos que buscar mucho para encontrar la verdad. ¿Qué verdad? La verdad es que no podemos decir que servimos a Dios si perseveramos en el pecado[8].

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Los líderes religiosos de aquel tiempo pensaban que conocían la mente de Dios, pero la realidad es que estaban muy lejos de la verdad. Ellos estaban espiritualmente ciegos; a pesar de que ellos tenían prueba del milagro de Jesús, ellos no podían verlo como lo que era, un milagro realizado por el Hijo de Dios. A pesar de que no estaban físicamente ciegos, ellos no pudieron ver la luz del mundo que estaba ante ellos. Las escrituras nos dicen: “…Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida…” (Juan 8:12), pero porque ellos no podían creer, no fueron capaces de ver. Sin embargo, aquel hombre que había nacido ciego, aquel hombre quien había estado a la merced de aquellos que le rodeaban, aquel hombre que andaba en una oscuridad completa, ahora podía claramente ver el amor, la misericordia, y el poder de Dios en su vida. Este hombre no solamente pudo ver lo que le rodeaba, ahora vio al hijo de Dios. “…Para que los que no ven, vean…” a esto vino Cristo al mundo, a llamar a todos aquellos que se encuentran en la oscuridad a la luz; para darle vista a todos aquellos que viven cegados por el pecado.

Para concluir. ¿Qué vio este hombre cuando recibió la vista? Este hombre vio como los religiosos de ese entonces le rechazaron y le expulsaron de la sinagoga. Este hombre vio que sus propios padres no le ayudaron por temor a lo que les podía suceder.

Este hombre vio que los vecinos y amistades que una vez le habían ayudado no le recocían. En otras palabras, este hombre vio la falsedad que le rodeaba. ¿Por qué pudo ver este hombre todas estas cosas? Este hombre vio todo esto porque la ceguera fue levantada de sus ojos, y ahora veía la luz que alumbra al mundo. ¿Qué le revelo esta luz a este hombre?

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La luz que alumbra al mundo le revelo la gracia de Dios en una situación desesperada. La luz que alumbra al mundo le revelo la compasión de Dios en momentos de dificultad. La luz que alumbra al mundo le revelo que la salvación existe en solo Uno, y no en una institución o religión[9].

Como les dije al inicio, en ocasiones a muchos se les dificulta testificar de Dios porque el mundo demanda prueba; el mundo demanda ver para creer. Pero cuando no se nos pueda creer, entonces tenemos que examinarnos profundamente porque eso puede ser una indicación de peligro.

Digo esto porque cuando verdaderamente perseveramos en conducirnos de manera que agrada a Dios, entonces es imposible que aquellos que nos rodean no vean la luz resplandecer en nuestra vida en todo lo que hacemos y somos.

Ahora te pregunto: ¿deseas ver la misericordia, gracia, y amor de Dios en tu vida? Entonces cree en Cristo como tu Rey y Salvador personal, y adórale.  ¿Deseas evitar que exista una separación entre Dios y tu vida? Entonces persevera en conocerle personalmente, y no te conformes a solo conocer acerca de Él.

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[1] Juan 3:16 – Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

[2] 1 Timoteo 2:5 – Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre

[3] Mateo 3:16-17 – Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

[4] Hechos 4:11-12 – Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

[5] Juan 6:14; – Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. 7:40 – Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el profeta.

[6] Juan 14:27 – La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Filipenses 4:7 – Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

[7] Romanos 6:1-2 – ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

[8] 1 Corintios 10:21 – No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

[9] Juan 5:39-40 – Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; 40 y no queréis venir a mí para que tengáis vida.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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