El Espíritu del Señor esta sobre mí

Este es el primer propósito por el que se nos fue entregado el Espíritu Santo a nosotros. Hoy más que nunca las personas necesitan escuchar un mensaje de esperanza, un mensaje que les fortalezca para que puedan vencer los momentos de tribulación.

Hoy más que nunca las personas necesitan escuchar que existe una solución a toda dolencia, dificultad, o inquietud. Hoy más que nunca las personas necesitan escuchar las palabras del Señor que nos dice: “…Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar…” (Mateo 11:28).  Dile a la persona que tienes a tu lado: proclama las buenas nuevas.

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Continuando leemos: “…a vendar a los quebrantados de corazón…” El mundo está lleno de personas con corazones quebrantados. En otras palabras, lleno de personas que han perdido el ánimo de vivir debido a las decepciones, dolores, y angustias que experimentamos durante la vida. Pero el quebrantamiento de corazón no se limita a eso solamente.

Digo esto porque la palabra “quebrantados” usada aquí es una traducción de la palabra Hebrea: “shabar” [pronunciada: chaveer] que también significa: “romper, arruinar violentamente”. Ahora preguntémonos, ¿qué puede ocasionar que esto suceda en la vida de una persona?

Lo que ocasiona esto en la vida de una persona es el pecado. Para determinar si lo que les digo tiene sentido o no, lo único que tenemos que hacer es hacer un poco de memoria, y estoy seguro que todos aquí recordaremos de alguien o de algunos, que su vida fue completamente arruinada o destrozada debido al pecado.

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Pero el Espíritu Santo que mora en nosotros nos convierte en sanadores de corazones quebrantados. No por nuestra fuerza o sabiduría, sino a través de la Palabra de Dios, que es lo único que tiene el poder para transformar un corazón quebrantado a un corazón fortalecido.

En 1 Pedro 2:24 encontramos que se nos dice: “…quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados…” Estas son palabras que proveen fortaleza, esperanza, y aliento. Estas son palabras que sanan, y estas son las palabras que el mundo necesita escuchar. Dile a la persona que tienes a tu lado: proclama palabras sanadoras

Continuando leemos: “…a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel…” Deseo que prestemos atención aquí a un detalle. Las palabras: “apertura de la cárcel” provienen de las palabras Hebrea “pĕqach-qowach” [pronunciadas: pecác-cóasg] que significa: “abrir los ojos”[1]. ¿Por qué debemos notar este detalle? Debemos notar este detalle porque la realidad es que los cautivos y los presos son todos aquellos que están atados por influencias engañadoras y destructivas.

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En otras palabras, cosas que les detienen de poder conocer a Jesús y alcanzar la salvación que solo Él puede dar. Cosas como las tradiciones, y creencias que muchos han adoptado a través de la vida. Y es por eso que en Colosenses 2:8 encontramos que se nos dice: “…Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo…”  Y es por esta razón que nosotros no podemos quedarnos callados, sino que tenemos que predicar a Cristo.

Tenemos que predicar a Cristo y la verdad de Dios porque esto es lo único que puede liberar; la verdad de Dios es lo único que les puede abrir los ojos a las personas para que reconozcan sus errores, y lleguen al arrepentimiento. Dile a la persona que tienes a tu lado: predica a Cristo.

A continuación leemos: “…a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; 3a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya…”

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¿Qué quiere decir: “a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro?”

Esto quiere decir que tenemos que explicarle a todos aquellos que no conocen a Dios que la Palabra de Dios es mucho más que un libro, sino que es la voluntad de Dios para con la humanidad.

La Palabra de Dios no es un libro de acontecimientos históricos, la Palabra de Dios es: “…viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón…” (Hebreos 4:12).

La Palabra de Dios es lo que nos da convicción de error y pecado, y nos fortalece para perseverar. Y esto es lo que nosotros tenemos que proclamar. ¿Por qué tenemos que proclamar esto?

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La respuesta a nuestra pregunta es fácil, y la encontramos aquí cuando leemos: “…a consolar a todos los enlutados; 3a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya…”

Tenemos que proclamar que Dios puede cambiar una pena, dolor, y luto por alegría y jubilo. Tenemos que proclamar que Dios puede eliminar del corazón toda angustia, y tristeza, y remplazarla con paz. Tenemos que permitir que el Espíritu Santo obre a través de nosotros y que nos use para ayudar a aquellos que necesitan reconstruir su vida.

Para concluir. El pueblo de Dios en ese entonces estaba a punto de ser capturados y llevados a la esclavitud nuevamente por Babilonia. A causa de su desobediencia y rebeldía Dios permitiría que ellos nuevamente fuesen capturados, pero aquí el profeta Isaías les trajo un mensaje lleno de esperanza y poder.

Debido a sus pecados y rebelión, este pueblo eventualmente cayó bajo el dominio de Babilonia; y desdichadamente muchos en el pueblo de Dios caen nuevamente en la esclavitud de Satanás debido a lo mismo. Y es por eso que les digo en el día de hoy, permite que el Espíritu Santo obre en ti.

Al igual que Isaías fue ungido por el espíritu de Dios, nosotros hemos recibido el Espíritu Santo. Tenemos que permitir que el Espíritu Santo obre en nosotros, y nos guie: “…a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; 2a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; 3a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado…”

[1] Blue Letter Bible Lexicon

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.  

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