Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos

Predicas Cristianas

Prédica de Hoy: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos

© José R. Hernández, Pastor
El Nuevo Pacto, Hialeah, FL. (1999-2019)

Predicas Cristianas Texto Bíblico: 2 Reyes 6:8-17

Introducción

Deseo iniciar el día de hoy con un chiste. Resulta ser que una madre estaba preparando la cena, y le dijo a su hijo de cinco años: “Juanito por favor baja al sótano, y tráeme una lata de puré de tomate de la despensa.” Pero el niño no quería bajar solo (tenía miedo), y le dijo: “yo no quiero bajar al sótano, hay mucha oscuridad y me da miedo.”

La madre le volvió a pedir lo mismo, pero el niño lloriqueando persistía en su respuesta. Finalmente la madre le dijo: “no tengas miedo ni te preocupes, Jesús estará ahí contigo.”

El niño titubeando camino hacia la puerta, la abrió, metió la cabeza y vio que estaba oscuro, y comenzó a irse, cuando de repente se le ocurrió algo y dijo: ¿Jesús si estás ahí, por favor alcánzame una lata de puré de tomate?

¿Qué cómico verdad? Pero la realidad es que este chiste sirve muy bien para ilustrar el tema que deseo enfocar en el día de hoy. Digo esto porque el temor y la falta de confianza en Dios con frecuencia impiden el crecimiento espiritual de muchos. Lo impide porque el temor es algo que nos ciega para que no podamos alcanzar ver la presencia de Dios a nuestro alrededor.

¿Qué vemos nosotros a nuestro alrededor?

Así que la pregunta que debemos hacernos hoy es: ¿qué vemos nosotros a nuestro alrededor? Pasemos ahora a la Palabra de Dios para explorar este tema.

2 Reyes 6:8-17Tenía el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar estará mi campamento. 9 Y el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los sirios van allí. 10 Entonces el rey de Israel envió a aquel lugar que el varón de Dios había dicho; y así lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse. 11 Y el corazón del rey de Siria se turbó por esto; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel? 12 Entonces uno de los siervos dijo: No, rey señor mío, sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu cámara más secreta. 13 Y él dijo: Id, y mirad dónde está, para que yo envíe a prenderlo. Y le fue dicho: He aquí que él está en Dotán. 14 Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad. 15 Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: !!Ah, señor mío! ¿qué haremos? 16 El le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. 17 Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Lo primero que debemos saber es que después de la muerte del rey Salomón, el reino de Israel cayó en gran desorden; esto causo que el reino quedara dividido en dos.

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