Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos

Hombres quienes predican la verdad de Dios en todo momento, y llaman a las personas al arrepentimiento. ¿Por qué he llegado a esta conclusión? Detengámonos aquí por un breve momento para determinar si he llegado a una conclusión correcta.

Preguntémonos: ¿qué tipo de influencia esta experimentado el mundo? En Efesios 6:12 encontramos la repuesta a esta pregunta cuando leemos: “…Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales…” (Nueva Versión Internacional).

Creo que sin duda alguna este versículo nos revela que la mayor parte del mundo es dominada por los poderes de las tinieblas, y digo esto porque la gran realidad es que en el gran esquema de la vida, los creyentes fieles solo consisten de una pequeña minoría de personas. Y creo que esta es una de las razones por la que el Señor en Lucas 18:8 dijo: “…Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?..

Continuando con nuestro estudio leemos: “…Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad…” Aquí encontramos una representación de cómo los poderes de las tinieblas atacan al creyente fiel.

Digo esto porque  la gran realidad es que nosotros vivimos en un mundo malvado y perverso. Vivimos en un mundo donde hablar de Dios y el evangelio es inaceptable, pero el sexo premarital, la violencia, la depravación, e inmoralidad son fácilmente aceptadas; prueba de todo esto es fácilmente encontrado en las programaciones de televisión, las películas en los cines, las obras de teatros, revistas, y hasta en las leyes que han sido adoptadas (seis estados Norte Americano, Nueva York siendo el ultimo [2] y diez países en los últimos diez años [3] han adoptado leyes que aprueban el matrimonio entre parejas del mismo sexo).

Así que podemos confiadamente decir que vivimos en un mundo completamente virado al revés; lo bueno es visto como malo, y lo malo es visto como bueno. En otras palabras, vivimos completamente rodeados del mal.

Existen las tentaciones, los impulsos de la carne; existe el sufrimiento y el dolor al ver como aquellos que amamos continúan una vida que solo producirá muerte eterna; existen problemas financieros que nos roban la paz; existen problemas personales que tratan de impedir que veamos la mano de Dios en las cosas. Y entonces decimos igual que el criado: “.!!Ah, señor mío! ¿qué haremos?..”

¿Qué tenemos que hacer? La respuesta a esta pregunta la encontramos a continuación cuando leemos: “…El le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. 17 Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo…

Lo que tenemos que hacer es dejar de temer y comenzar a confiar. Tenemos que dejar de ver las cosas a través de nuestros ojos, y mirarlas a través de los ojos de Dios. ¿Cómo podemos lograr esto?

En el caso del criado, el temor del ejército sirio domino su fe. Digo esto porque como pudimos apreciar en la lectura de la palabra inicial, el criado estaba bien consciente de que Dios estaba con Eliseo, y que le hablaba. Pero a pesar de todo esto, cuando el criado miro a su alrededor, el temor produjo que solo pudiera ver las fuerzas del enemigo, y no el poder de Dios.

Esto en realidad es algo que nos sucede a todos en un punto de la vida u otro. Digo esto porque nosotros con frecuencia en vez de ver los problemas o situaciones como insignificantes en los ojos de Dios, vemos los problemas y situaciones como una fuerza que nos causan temor.

Esto es algo que sucede porque nosotros medimos los obstáculos contra nuestra propia fuerza y habilidad, en vez de concentrarnos en el poder de nuestro Dios. Dile a la persona que tienes a tu lado: el temor causa que no veamos las bendiciones.

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