No había lugar para ellos en el mesón

Ahora quiero centrarme en dos preguntas que creo que todo pastor ha escuchado durante esta época del año. Número uno: ¿ofendemos a Dios cuando decoramos nuestra casa con guirnaldas de lucecitas de Navidad? Número dos, ¿ofendemos a Dios al colocar y decorar un árbol de Navidad en nuestro hogar? La respuesta a ambas preguntas es NO. Vamos a examinar estas preguntas individualmente para que entiendan bien porque conteste NO a ambas preguntas.

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Pregunta número uno: ¿ofendemos a Dios cuando decoramos nuestra casa con guirnaldas de lucecitas de Navidad? La respuesta es NO. Digo esto porque las luces de Navidad en realidad sirven un propósito. ¿Para qué sirven? El primer propósito que sirven es que nos identifican del resto del mundo.

Las luces de Navidad le deja saber al mundo que no nos avergonzamos de nuestro Dios y creencias, y que celebramos la fecha del nacimiento de nuestro Señor con alegría.

Por lo tanto, no permita que lo que los demás puedan pensar o decir acerca de usted le detenga de decorar su casa, sino más bien recuerda lo que el Señor nos dice en Lucas 9:26 cuando leemos: “…Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles…”

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Las luces de Navidad también tienen otros fines, sirven para recordarnos lo que el Señor dijo en Juan 8:12 cuando leemos: “…Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida…” Y también lo que Él nos dice en Mateo 5:14 cuando leemos: “…Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder…”

No podemos ocultar quien somos, somos cristianos y debemos tratar de que todo el mundo lo sepa.

Pregunta número dos: ¿ofendemos a Dios al colocar y decorar un árbol de Navidad en nuestro hogar? Aunque un árbol no tiene nada que ver con el nacimiento de nuestro Señor, la respuesta a esta pregunta es también un NO.

Sé que hay muchos que critican y condenan esta respuesta, y la mayoría de ellos lo harán citando Jeremías 10:2-4 que dice: “…Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. 3 Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. 4 Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva…”

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A primera vista estos versículos parecen ser pruebas muy convincentes en contra de tener y decorar un árbol de Navidad. Sin embargo, este no es el caso. Digo esto porque cualquiera que vea esto como una razón para no tener y decorar un árbol de Navidad es porque ha tomado este capítulo y estos versículos fuera de contexto (el capítulo es acerca de Los falsos dioses y el Dios verdadero, y el Asolamiento de Judá).

Digo esto porque cuando tomamos el tiempo para examinar lo que el Señor nos está diciendo aquí, no es difícil determinar que él no está hablando de un ornamento; Dios estaba condenando la idolatría. Y te puedo decir que en todos mis años en el ministerio, o incluso antes de unirme al ministerio, nunca he oído hablar, o ver a un cristiano arrodillado, o inclinarse ante un árbol de Navidad en señal de reverencia o adoración.

Para un cristiano, el árbol de Navidad no es más que una sencilla decoración. Si dijéramos que Dios condena todas las decoraciones que podrían representar una deidad, entonces la mayoría de nuestros hogares estarían faltos de adornos, ya que la mayoría de las figuritas y/o decoraciones pueden ser de alguna manera relacionadas con religiones paganas.

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Por ejemplo, en la antigüedad en Egipto los gatos eran una representación de la diosa Bastet [3], y las vacas eran una representación de la diosa Hathor [4]. Para el hindú, el elefante representa al dios «Ganesha» (también escrito «Ganesh», también llamado «Ganapati») y él es el más venerado de todos los dioses [5].

Y déjeme decirle que pudiéramos continuar haciendo una extensa lista de ejemplos de adornos, y otras cosas en nuestro hogar que en un momento representaban o representan algo a alguien, pero creo que esto será suficiente. Así que ahora la pregunta que debemos hacernos es: ¿te condena Dios porque tienes un adorno de decoración en tu hogar que en un momento de la historia representaba un dios, o es considerado como un dios a alguien?

La respuesta es un no rotundo. Dios no condena a una figura o un adorno, lo que Dios condena es la idolatría. Lo mismo es cierto en cuanto a un árbol de Navidad; un árbol de Navidad no es un dios, o una representación de un dios. Un árbol de Navidad no es venerado ni adorado por nadie, el árbol de Navidad es sólo una simple decoración.

Pero, ¿por qué existen tantos cristianos en desacuerdo acerca de estas cosas? La respuesta a esta pregunta es fácil de encontrar en los versículos que estamos estudiando hoy en día cuando leemos: “…Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. 7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón…” Y las palabras claves aquí son: “…no había lugar para ellos en el mesón…”

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La realidad de todo esto es que las personas tienden a estar tan envueltos en el legalismo, que no tienen espacio en su corazón para participar de la celebración simbólica del nacimiento del Señor.

Existen muchos que juzgan y condenan a otros porque han fijado su atención en los símbolos y las fechas en vez de en Dios. ¿En qué debemos concentrarnos? Debemos concentrarnos en nuestra relación con Dios. Debemos concentrarnos en la misericordia y el amor que Dios nos ha mostrado. Debemos concentrarnos en la justicia perfecta y divina de Dios. Debemos concentrarnos en las promesas de Dios.

En conclusión; dejemos de reñir sobre la exactitud de la fecha; como dije al principio, el nacimiento de nuestro Señor debe ser celebrado por los cristianos todos los días. Digo que deberíamos celebrarlo todos los días, porque el nacimiento de nuestro Señor marca el día de nuestra redención.

Nunca olvidemos que la Navidad no es acerca de una fiesta o un día para intercambiar regalos, la Navidad no es acerca de un árbol o cualquier otro adorno. La Navidad significa el nacimiento de nuestro Redentor. Celebremos la Navidad exaltando a Dios; celebremos la Navidad dándole a Él toda la gloria y honor; celebremos la Navidad, alabando y dando gracias a Dios por haber enviado a su Hijo unigénito, para que podamos ser salvos.

José y María no pudieron quedarse en el mesón, porque no había lugar para ellos. No permitas que el legalismo haga lo mismo en tu corazón.  Abre espacio hoy para Cristo en tu corazón, y Él estará contigo por la eternidad.

[1] Clement of Alexandria, Stromata (Miscellanies), Book 1, Chapter XXI.
[2] Frederick H. Cramer, Astrology in Roman Law and Politics, p. 4.
[3] Te Velde, «Bastet», p. 164.
[4] Oxford Guide to Egyptian Mythology, Donald B. Redford (Editor), p157-161, Berkley Reference, 2003
[5] Encyclopedia Britannica

© 2012 José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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