¿Qué haces aquí?

Dios no quiere al creyente huyendo y escondido, Él nos quiere marchando, avanzando, y predicando el mensaje de salvación; pero desdichadamente esto es algo que muchos no escogen hacer. ¿Por qué no escogen hacerlo? Una razón puede ser encontrada en la respuesta de Elías a Dios.

Fíjense bien en la respuesta que Elías le dio a Jehová como encontramos aquí en 1 Reyes 19:14 cuando leemos: “…El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida…” ¿Cuántos pueden ver el dolor en su respuesta?

Digo que existía dolor en su respuesta porque él le estaba contestando con un corazón compungido. Al ver de la manera que el resto del pueblo de Dios se comportaba, al ver como ellos abrazaban la maldad y rechazaban el bien, el profeta se sintió impotente.

Al ver de la manera que el resto del pueblo de Dios abrazaba la maldad y rechazaba el bien, el profeta se ahogaba en compasión propia. En realidad esto es algo que la mayoría de nosotros sentimos en ocasiones. Digo esto porque hoy en día, al igual que en el tiempo de Elías, el hombre ha escogido seguir doctrinas del hombre, en vez de aceptar y abrazar la verdad de Dios.

Y este rechazo de la verdad de Dios por parte de la humanidad, en ocasiones nos hacen sentir impotentes; nos hacen sentir que no podemos hacer nada para avanzar la obra de Dios. Llegamos a sentirnos sin fuerzas, abandonados y/o rechazados, y en toda ocasión, esto nos conduce a encontrarnos en lugares donde Dios no nos ha llamado.

Dios no nos quiere ahogándonos en compasión propia; Dios no te quiere en sufrimiento y dolor; Dios no te quiere preocupado y atormentado. Pero en muchas ocasiones es exactamente ahí donde llegamos y permanecemos. ¿Por qué sucede esto? Esto es algo que sucede porque en muchas ocasiones, nosotros esperamos que Dios actué de cierta manera. Pero Dios no siempre actúa de la manera que esperamos o buscamos.

En el caso de Elías, Dios le había entregado la victoria sobre los profetas de Baal con una señal espectacular; ¡fuego descendió del cielo! [6]. Dile a la persona que tienes a tu lado: fuego cayó del cielo. Pero debemos notar que esta victoria causó que Elías tuviera que huir para salvar su vida, y ahora se encontraba sufriendo y atormentado, escondido en una cueva [7]. ¿Qué les quiero decir con esto? Lo que les quiero decir es que mientras más fiel le seas a Dios, más serás atacado.

Ahora quiero que nos fijemos en un detalle; en los versículos del 11-13 encontramos que Dios le dice: “…Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. 12 Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. 13 Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?..”

¿Por qué quiero que notemos esto? Quiero que notemos este detalle porque como les dije hace un breve momento, Dios no siempre obra de la misma manera. Para calmar el sufrimiento y dolor de Su siervo, Dios no usó un grande y poderoso viento; Dios no usó un terremoto; Dios no usó un fuego; sino que usó sonido apacible y delicado.

Tú que hoy sufres, tú que hoy estas adolorido y atormentado debido a las circunstancias que te rodean, no esperes que Dios haga soplar un viento poderoso; no esperes que Dios haga llover fuego del cielo; no esperes que Dios cause un gran terremoto, sino estate atento y obediente a Su palabra, y Él te sacará de ese lugar de sufrimiento en que te encuentras. Así que examina hoy tu vida, no sea que Dios te este diciendo: “…¿Qué haces ahí?..”

Ahora bien, cuando Elías le respondió a Dios, él no tenía una mala intención en su corazón. Lo que sucedió fue que Elías no se había dado cuenta que al huir y esconderse, él se estaba apartando del propósito de Dios, y es por eso que Dios le contestó como encontramos en 1 Reyes 19:15-16 cuando leemos: “…Y le dijo Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. 16 A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar….” Dile a la persona que tienes a tu lado, Elías tenía una misión que cumplir.

Quiero que notemos algo de suma importancia aquí; quiero que notemos que Dios le dijo a este siervo: “…Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto…” Detengámonos aquí por un breve instante y exploremos el significado del desierto; ¿qué es un desierto? Un desierto es un lugar desolado, un lugar caliente, un lugar donde vivir es algo casi imposible. Un lugar árido donde no existe sombra, donde no se encuentra agua para saciar la sed, un lugar que causa un gran sufrimiento. ¿Por qué les he llamado la atención a este detalle que aparenta insignificante? La razón por ello, es para que todos estemos muy conscientes de que en ocasiones, hacer la voluntad de Dios no será fácil.

Pero hacer la voluntad de Dios es el llamado de todo cristiano. Esto es algo que el Señor nos dice claramente en Mateo 7:21 cuando leemos: “…No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos….”

Elías tenía una misión que cumplir, y el camino no sería fácil; nosotros también tenemos una misión a cumplir, y el camino tampoco nos será nada fácil. Tendremos que atravesar por un desierto, tendremos que atravesar por lugares difíciles, donde no encontraremos quizás refugio en aquellos que amamos, pero no obstante esto, tenemos que perseverar y cumplir con la voluntad del Padre.

Para concluir. Regresemos ahora a la pregunta inicial. ¿Se ha olvidado Dios de los cristianos fieles o nos ha rechazado de Su lado? La respuesta a nuestra pregunta la encontramos en la respuesta de Dios a Elías, según leemos en 1 Reyes 19:18 “…Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron….” A pesar de que Elías había huido, a pesar de que este siervo se había atemorizado y escondido, Dios no le había abandonado. Dile a la persona que tienes a tu lado: ¡Gloria a Dios!

El plan de Dios no se había detenido. Elías pensaba que estaba solo; él pensaba que nadie le ayudaría, pero Dios había seleccionado no a uno, o a dos, sino a siete mil para que le ayudasen.

Es verdad que en ocasiones tendremos que pasar por situaciones difíciles, pero no podemos permitir que llegue el enemigo y nos desvié de la voluntad de Dios. Porque de algo que si podemos estar bien seguros, es que llegara y tratara de desviarnos.

El enemigo tratara de angustiarnos y atormentarnos. Tratara de herirnos y/o matar nuestra fe. Tratara de hacernos sentir solo e impotentes. Y es por eso que tenemos que fortalecernos en la Palabra de Dios en todo momento.

Ahora pregunto; ¿te encuentras en un lugar desolado? ¿Te encuentras en un lugar de dolor? ¿Te encuentras huyendo de la voluntad de Dios?

Escucha lo que Dios te pregunta hoy: “..¿Qué haces ahí?..”

[1] 1 Reyes 18:4
[2] 1 Reyes 16:31
[3] 1 Reyes 18:22
[4] 1 Reyes 18:40
[5] 1 Reyes 19:1-3
[6] 1 Reyes 18:36-39
[7] 1 Reyes 19:9

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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