Si encuentras de entretenimiento y diversión programas y películas que glorifican, y en ocasiones instigan el robo, los asesinatos, el adulterio, la fornicación, y todas esas otras cosas aborrecidas por Dios, pero continuas profesando que eres cristiano, estas paralítico y postrado en tu caminar cristiano.

Si permites ser dominado por el egoísmo, la lujuria, la lascivia, y el orgullo, pero continuas profesando que eres cristiano, estas paralítico y postrado en tu caminar cristiano.

Si estas más preocupado con los placeres y gusto que ofrece éste mundo envés de en tu relación con Dios, pero continuas profesando que eres cristiano, estas paralítico y postrado en tu caminar cristiano.

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Si al tomar inventario de tu vida has encontrado que algunas, o todas estas cosas se aplican a ti, no todo está perdido. Escucha hoy: “…Jesucristo te sana; levántate…”

Nunca nos olvidemos de lo que nos dice la Palabra en Romanos 6:23 cuando leemos: “…Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro…”

Para concluir . En estos versículos vemos que Eneas en seguida se levanto de su cama. Y esto es exactamente lo que todos nosotros debemos y tenemos que hacer. Jesucristo llega a nosotros, nos sana, y tenemos que en seguida levantarnos. No hay tiempo que perder, no existen excusas. Eneas respondió a las palabras del apóstol, y fue sanado. Cristo es el único que puede sanarnos de la parálisis que sufrimos.

Cuando Jesús nos toca somos sanados, cuando Él nos toca los demonios huyen, pero una vez que esto sucede tenemos que comenzar a servirle.  Aquí vemos que la Palabra nos dice: “… Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor …”  ¡ Esto es lo que estoy hablando! Tenemos que testificar. Tenemos que mostrarle al mundo como el Señor nos ha salvado y sanado. Tenemos que mostrarle al mundo el milagro que Él ha realizado en nuestra vida. Para que a través de nuestro testimonio, al igual que en este caso, otros se conviertan al Señor.

Si no queremos volver a caer paralíticos, entonces tenemos que perseverar en nuestra fe, y nutrirnos con la Palabra de Dios. Parte de la recuperación de toda enfermedad son las vitaminas, y una buena nutrición, especialmente en el caso de la anemia. Así que tenemos que tomar nuestras vitaminas, que son las promesas que Dios nos ha entregado, y tenemos que nutrirnos con Su verdad, que es solamente encontrada en Su santa y divina Palabra.

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No podemos permitirle al enemigo que nos paralice y postre en una condición espiritual que desagrada a Dios, sino que tenemos que siempre recordar que Cristo nos ha liberado. Cristo nos sano, Cristo nos restauro, y es hora de levantarnos y servirle como Él espera y exige.

Dile a la persona que tienes a tu lado: “… Jesucristo te sana; levántate …”

[1] The PEW Forum on Religious & Public Life – “Nones” on the Rise – October 9, 2012
[2] 2 Timoteo 4:3-4