Recientemente le he ministrado a una persona a través del Internet que se encuentra un poco confundido, acerca de lo que son las pruebas y las tentaciones. Muy pocas personas hacen una distinción entre estas dos cosas, pero la realidad del caso que existe una gran diferencia entre una y otra.

¿Cuántos han pensado en este asunto alguna vez? Sé que la mayoría de nosotros hemos por lo menos pensado en este asunto, y que existe un gran grupo de cristianos que no saben diferenciar entra ambas cosas. Sé que el tema de las tentaciones y pruebas puede aparentar algo confuso, por lo tanto, hoy deseo que estudiemos acerca de este tema.

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Hoy estaremos examinando tres verdades que todos debemos conocer acerca de las tentaciones y las pruebas. Número uno; veremos que la vida está llena de pruebas y tentaciones. Número dos; veremos que aunque no queramos reconocerlo, existe un propósito en las pruebas y tentaciones. Número tres; descubriremos cómo vencer las tentaciones, y obtener la victoria en las pruebas. Pasemos ahora a la Palabra de Dios a los versículos que tratan del tema que hemos de explorar hoy.

1 Pedro 1:6-9En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, 7 para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, 8 a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; 9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

Cómo acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros, nos será necesario hacer un pequeño repaso de historia.

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Pedro escribió esta carta aproximadamente unos treinta años después de la resurrección de Jesucristo. Al igual que las otras epístolas que encontramos en el Nuevo Testamento, esta epístola estaba dirigida a un grupo de creyentes; en este caso estaba dirigida a los creyentes que se encontraban dispersados en diferentes regiones [1]. Pedro escribió esta epístola porque la iglesia de ese entonces estaba sufriendo una terrible persecución [2]. Los creyentes en estos lugares habían sido forzados fuera de sus hogares, habían tenido que abandonar sus posesiones, propiedades, amistades, y hasta familiares para tratar de escapar.

Lo que encontramos en esta carta es que Pedro se estaba dirigiendo a un grupo de personas que estaban siendo perseguidos, maltratados, acusados falsamente, y ridiculizados, todo por el simple hecho de ser cristianos. Así que podemos decir, que Pedro escribió esta carta para proveerles una perspectiva divina de estas pruebas y tentaciones por las que tendrían que atravesar, para que ellos pudieran superarlas sin que su fe titubeara. Pedro escribió esta carta porque él sabía que la amargura del sufrimiento por la que ellos pasaban, y les quedaba por pasar, podía fácilmente debilitar el ánimo de este pueblo, y causar que muchos se apartaran de las enseñanzas de Jesús. Teniendo ya un mejor conocimiento del propósito de esta epístola, mantengamos estos breves detalles en mente, y continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Cómo les dije hace un breve momento, hoy vamos a examinar tres verdades acerca de las pruebas y tentaciones.

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La verdad número uno la encontramos en los versículos que estamos estudiando hoy cuando leemos, “…En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas…” La primera verdad es que todos tendremos que atravesar por diferentes pruebas, y vencer fuertes tentaciones. Con solo examinar nuestra vida, todos reconoceremos que diario somos bombardeados por diferentes tipos de tentaciones, y que definitivamente nuestra fe es probada.

Ahora bien, antes de proceder debemos detenernos aquí por un breve momento, y hacer una distinción entre las pruebas y las tentaciones. Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra “prueba” es definida como, “1. Acción y efecto de probar. 2. Razón, argumento, instrumento u otro medio con que se pretende mostrar y hacer patente la verdad o falsedad de algo. 3. Indicio, señal o muestra que se da de algo. 4. Ensayo o experimento que se hace de algo, para saber cómo resultará en su forma definitiva.”

Según el mismo diccionario, la palabra “tentación” es definida como, “1. Instigación o estímulo que induce el deseo de algo. 2. Persona, cosa o circunstancia que la provoca. 3. Solicitación al pecado inducida por el demonio.”

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Como podemos apreciar con solamente consultar el diccionario, no es difícil hacer una gran distinción entre las pruebas y las tentaciones, pero no nos detengamos aquí. Consultemos ahora la Biblia acerca de estas dos palabras. Lo primero que encontramos es que las pruebas, aunque en algunas ocasiones aparenten difíciles o imposible de superar, son originadas por Dios.

Esto es algo que queda bien ilustrado en Proverbios 17:3 cuando leemos, “…El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; Pero Jehová prueba los corazones…” Y también en Jeremías 20:12 cuando leemos, “…Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa…”

Lo segundo que encontramos es que las tentaciones son originadas por el diablo. Esto es algo que queda muy bien declarado en Mateo 4:1-3 cuando leemos, “…Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan…” Y también en Santiago 1:13 cuando leemos, “…Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie…”

Pero lo más bello de todo esto es que a pesar de que seremos tentado por el diablo, y que en ocasiones aparente ser algo que no podemos superar, nosotros servimos a un Dios justo que no permitirá que seamos tentado más de lo que podamos resistir. Esto es algo que el apóstol Pablo nos deja saber claramente en 1 Corintios 10:13 cuando leemos, “…No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar…” Dile a la persona que tienes a tu lado: podemos vencer.

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La gran diferencia que existe entre las pruebas y las tentaciones, es que las tentaciones solo sirven un propósito, y este propósito es tratar de separarnos de la presencia de Dios. Es por eso que nunca podemos olvidarnos de lo que encontramos en Levítico 11:45 cuando leemos, “…Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo…”

Dios nos libero de las garras del enemigo, y demanda que conduzcamos una vida de santidad. Mientras que las pruebas sirven para probar nuestra confianza absoluta en Dios.

En los versículos que estamos examinando en el día de hoy también encontramos que se nos dice, “…En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas…” Esto en realidad son palabras de aliento para todo creyente fiel.

Digo esto porque lo que encontramos aquí, es que se nos dice claramente que las pruebas y tentaciones son temporales; solo duran un pequeño tiempo. La idea es que nuestra salvación está a nuestro alcance, y que pronto seremos liberados de nuestros sufrimientos aquí en la tierra. El problema es que las pruebas y tentaciones nos causan dolor. Nos causan presiones adicionales, y sufrimientos mentales.